Numerosos pasajeros permanecen varados en aeropuertos de Estados Unidos y duermen en el suelo de las terminales debido a demoras provocadas por el paro del personal de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA), motivado por la falta de pago de salarios. La situación se agrava por las tormentas que afectan la mitad oriental del país, según informó la revista People.
Según relató una pasajera llamada Kelly Price, citada por la revista estadounidense, se encontraba de vacaciones con su familia en Orlando, Florida, cuando el vuelo del domingo, que ya tenía un extenso retraso, finalmente fue cancelado en la madrugada del lunes.
“Para entonces, el único lugar donde podíamos dormir era en el suelo del aeropuerto. Así que estábamos todos cansados y frustrados”, dijo Price, oriunda de Colorado, a la agencia Associated Press (AP). Explicó, además, que el primer vuelo disponible para reprogramar no salía hasta el martes por la tarde.
Cuántos vuelos fueron cancelados hasta el momento
De acuerdo con el monitor de vuelos FlightAware, más de 12.800 vuelos dentro, hacia o desde Estados Unidos estuvieron demorados el lunes y más de 4.800 fueron cancelados. Las interrupciones continuaron el martes, con más de 2.700 vuelos retrasados y 953 cancelados.
Por fuera del paro de la TSA, la tormenta invernal que cubrió gran parte del Medio Oeste se desplazó rápidamente hacia la Costa Este, con fuertes vientos y tornados, según confirmó el Servicio Meteorológico Nacional el lunes. El temporal propició retrasos importantes en los aeropuertos, incluidos los de Nueva York, Chicago y Atlanta.
Número de empleados que dejaron la TSA
La revista People y un reporte de CBS News indicaron que, durante el fin de semana, los empleados federales afectados por el cierre parcial del gobierno no recibieron su primer salario completo.
El cierre afecta actualmente al Departamento de Seguridad Nacional, donde trabajan los empleados de la TSA responsables de los controles de seguridad aeroportuaria.
Según un informe publicado por CBS News el martes 11 de marzo, 300 empleados de la TSA dejaron la agencia desde el inicio del cierre. Las estadísticas del medio indican que las tasas de ausencia de los agentes alcanzaron porcentajes de dos cifras en algunas instalaciones.
Efectos en la experiencia de los pasajeros
La escasez masiva de personal causó filas prolongadas en los controles de seguridad, alterando los itinerarios de viaje. En el aeropuerto Austin-Bergstrom de Texas, el sábado se registraron colas desde las 4:30, según la cuenta oficial de la terminal en X.
Ese día se esperaba un flujo récord de 38.000 pasajeros, por lo que las autoridades recomendaron presentarse al menos dos horas y media antes para vuelos domésticos.
El domingo, la espera en Austin llegó a 80 minutos, cifra inferior al día previo, pero aún por encima del promedio usual. En Nueva York, el tiempo de espera en LaGuardia alcanzó casi tres horas, según datos de la TSA difundidos por Fox News.
Además, el aeropuerto JFK tuvo un promedio de ausencias del 21,40 % durante la semana, mientras que LaGuardia registró el 12,68 %.
El paro de la TSA y las tormentas dejan en evidencia la fragilidad de las operaciones aéreas ante eventos simultáneos de carácter laboral y climático, en tanto los pasajeros buscan alternativas para continuar sus viajes o simplemente esperan una solución en condiciones precarias dentro de los aeropuertos. La incertidumbre persiste mientras no se resuelva el conflicto de fondo entre los empleados federales y el gobierno.