Más de 300 agentes de la TSA renunciaron desde que comenzó el cierre del gobierno federal el 14 de febrero, situación que provocó largas demoras en aeropuertos de todo Estados Unidos.
Según cifras internas de la agencia citadas por la cadena estadounidense CBS News, el escenario empeoró después del rechazo de los senadores demócratas a aprobar el presupuesto del Departamento de Seguridad Nacional sin antes negociar reformas para ICE y la Patrulla Fronteriza.
Durante el último fin de semana, pasajeros en Chicago O’Hare y Fort Lauderdale-Hollywood International, en Florida, sufrieron filas extensas; la congestión disminuyó hacia la tarde, de acuerdo con la cobertura de CBS News. Diversos aeropuertos estadounidenses recomendaron a los viajeros presentarse hasta cinco horas antes de su vuelo.
El efecto en los aeropuertos estadounidenses
Datos difundidos por la cadena estadounidense CBS News señalaron que el Aeropuerto William P. Hobby de Houston registró un 53% de ausencias del personal de la TSA el 8 de marzo y un 47% al día siguiente.
En el John F. Kennedy International Airport de Nueva York, el 21% del personal notificó bajas médicas durante el último mes; en el Hartsfield-Jackson Atlanta International Airport la cifra fue del 19%. Por su parte, en el Louis Armstrong New Orleans International Airport llegó al 14%.
Consecuencias en los pagos y la comunicación oficial
Muchos de estos episodios ocurrieron antes de que los agentes dejaran de recibir su primer sueldo, situación que intensificó el colapso en las filas de seguridad.
El Departamento de Seguridad Nacional atribuyó la crisis a la negativa demócrata y, según ABC News, medio estadounidense, emitió comunicados y videos que responsabilizaban a ese partido por la paralización, solicitando a los pasajeros agradecer “a los dedicados hombres y mujeres de la TSA”.
Algunas terminales, como el John F. Kennedy International Airport, el LaGuardia Airport en Nueva York y el Newark Liberty International Airport en Nueva Jersey, se rehusaron a proyectar el material audiovisual, argumentando que tenía un tono partidista.
Antecedentes y comparaciones históricas
Esta crisis remite a una medida previa del Departamento de Seguridad Nacional durante cierres anteriores, cuando la entonces secretaria Kristi Noem fue cuestionada tras autorizar una campaña publicitaria de USD 220 millones en la que ella misma figuraba.
Las cifras de ausentismo y renuncias continúan creciendo, mientras los sindicatos advierten sobre el riesgo de colapso en los controles de seguridad si no se alcanza un acuerdo político en los próximos días. El riesgo de que la situación se agrave preocupa a las aerolíneas, que ya han reportado pérdidas por retrasos y cancelaciones.
El futuro del presupuesto del DHS y el funcionamiento de la TSA depende de las negociaciones en el Senado, donde la discusión sobre inmigración y seguridad fronteriza se ha convertido en el principal obstáculo.
New York Post indicó que la experiencia de los pasajeros en las últimas jornadas ha sido especialmente tensa. “No intente cruzar las filas salvo que su vida dependa de ello”, expresó un usuario en redes sociales tras esperar horas para poder embarcar en Chicago.
Las autoridades federales no descartan que el ausentismo se acentúe si no se resuelve pronto el conflicto, lo que podría afectar aún más los viajes durante la temporada alta de primavera.