El hallazgo de residuos explosivos en una unidad de almacenamiento vinculada a dos jóvenes en Pensilvania activó la intervención de las autoridades federales.
El FBI realizó una detonación controlada del material incautado, mientras que Emir Balat y su acompañante permanecen bajo custodia, acusados de planear un atentado en Nueva York.
Según el Departamento de Policía de Nueva York, Emir Balat, de 18 años, y Ibrahim Nikk Kayumi, de 19, intentaron atacar con un artefacto explosivo a manifestantes frente a la residencia oficial del alcalde el 7 de marzo.
Los informes policiales indican que ambos declararon haberse inspirado en el grupo ISIS y afirmaron: “Defendimos el islam de quienes lo difaman”, justificando así el lanzamiento del artefacto durante la protesta.
De acuerdo con los investigadores, las cámaras de seguridad de una cadena nacional de fuegos artificiales registraron a Balat adquiriendo seis metros de mecha de combustión lenta días antes del incidente.
La empresa confirmó que el joven realizó una única transacción en la sucursal próxima a su domicilio y entregó el registro de venta a las autoridades.
El análisis de los dispositivos electrónicos y materiales incautados busca reconstruir la ruta que llevó a ambos acusados a la planificación del atentado.
La policía declaró que ningún mensaje o reseña en las actividades comerciales digitales de Balat sugería antecedentes de radicalización antes del hecho, según información oficial.
Trayectoria de Emir Balat y antecedentes comerciales
Hasta febrero, Balat era conocido en los suburbios del norte de Filadelfia como un emprendedor digital.
Desde los trece años, desarrolló programas automatizados para adquirir zapatillas de edición limitada y revendía los pares con márgenes de hasta USD 300. Un cliente recurrente, Garry Pozdnyakov, lo describió como “inteligente, reservado y profesional”.
Según Pozdnyakov, el negocio de Balat cambió cuando las utilidades del mercado de zapatillas disminuyeron: “Nike empezó a lanzar modelos en mayores cantidades y las utilidades bajaron a USD 10 o 20 por par”.
Ante la baja de ingresos, Balat se orientó a la venta de insumos y herramientas para contratistas a través de grupos de Facebook, donde acumuló más de sesenta publicaciones y una calificación promedio de 4,9 estrellas, según reseñas de compradores.
Ninguna publicación en los espacios digitales de Balat reveló cambios de conducta ni señales de radicalización.
Expertos en seguridad señalan que la facilidad de acceso a propaganda y tutoriales para cometer atentados, a través de plataformas y videojuegos, representa un reto creciente para la prevención de delitos de este tipo.
Influencia digital y mecanismos de captación
El director de la oficina antiterrorista del Estado de Nueva York, Benjamin Voce-Gardner, advirtió que, aunque ISIS ha perdido territorio, mantiene una “gran capacidad de influencia digital”.
El funcionario explicó que la organización ha identificado redes como Discord y Roblox —así como otras aplicaciones de videojuegos— como espacios fértiles para captar adeptos.
Voce-Gardner señaló que existen dos tipos de actores en estos entornos: “Unos interactúan activamente en salas de chat, motivan y dan instrucciones, mientras otros solo diseminan propaganda con la expectativa de influir sobre personas receptivas”.
Durante la detención, una artista que participaba en la protesta grabó el momento en que un manifestante preguntó a Kayumi quién había ordenado el ataque. “ISIS”, respondió el joven.
Proceso judicial y rol de las empresas en la investigación
Ambos acusados permanecen en un centro de detención federal en Brooklyn, enfrentando cargos por intentar apoyar a una organización terrorista y por el uso de un arma de destrucción masiva. Hasta el momento, la defensa no ha emitido declaraciones públicas.
La cadena de fuegos artificiales involucrada informó que colabora plenamente con las autoridades y mantiene registros detallados de sus ventas, lo que facilitó la identificación de la compra clave para el avance de la investigación.
El caso de Emir Balat, quien transitó de la venta de zapatillas y herramientas a enfrentar cargos federales por terrorismo, demuestra la facilidad con la que jóvenes pueden exponerse a contenidos extremistas y la complejidad de detectar señales previas a la comisión de actos violentos.