Los centros comerciales del sur de California están modificando su estructura para atraer a las familias, incorporando espacios verdes y áreas de juego en el corazón de sus instalaciones.
Este giro responde al desafío de mantener la afluencia de visitantes en un contexto dominado por el comercio electrónico y la competencia digital, que han reducido la frecuencia de visitas a los complejos comerciales tradicionales.
En complejos como Runway Playa Vista y The Point en El Segundo, los padres pueden realizar compras o trámites mientras los niños disfrutan de juegos al aire libre.
Estos espacios combinan césped natural, estructuras de juego y zonas de descanso, generando un ambiente de convivencia que transforma la experiencia comercial.
Según padres y administradores de estos centros, la cercanía entre instituciones educativas y los centros comerciales fortalece la interacción entre familias del vecindario, consolidando estos espacios como puntos de encuentro habituales.
“Para mí, esta es nuestra comunidad”, expresó Daniel LaBare, padre que frecuenta el área verde de Runway con sus hijas tras clases de baile.
Cómo cambian los centros comerciales del sur de California
El auge de áreas verdes en centros comerciales refleja una tendencia del sector hacia la diversificación de servicios para retener visitantes por más tiempo.
Según la consultora inmobiliaria internacional JLL Lifestyle Property Management, cuanto más tiempo permanezcan los visitantes, mayor es el gasto en comercios y restaurantes.
La industria denomina estos espacios “zonas de entretenimiento”, diseñados para disfrutar y socializar, no solo para comprar y marcharse.
Espacios verdes en centros comerciales y su impacto
La renovación de centros como Manhattan Village en Manhattan Beach es un ejemplo de esta tendencia.
En 2021, el antiguo estacionamiento fue transformado en un jardín con colinas, fuentes y bancos, donde niños y adultos pueden interactuar y descansar.
The Point, en El Segundo, fue pionero al priorizar 4.200 metros cuadrados de espacio abierto sobre una tienda ancla, redefiniendo el concepto de “sala de estar” para el barrio desde su apertura en 2002.
La oferta de actividades va más allá del juego infantil. Conciertos para niños, clases de ejercicio y ceremonias como el encendido del árbol navideño convierten estos centros en polos de encuentro y convivencia.
La interacción entre familias se fortalece, generando un sentido de pertenencia que trasciende la actividad comercial. Es común que los vecinos coincidan y se reconozcan en estos espacios, lo que refuerza el tejido social local.
El atractivo de estos centros no se limita solo a quienes residen cerca. Muchas familias buscan deliberadamente espacios donde los niños puedan jugar y los adultos disfrutar de servicios de calidad.
Charlotte Ahles, madre de una niña pequeña, destacó la conveniencia de estos lugares: “Puedes dejarlos correr y hacer tus compras, así todos ganan”, comentó mientras su hija pedía visitar una tienda de patinetes.
Parques privados y acceso público: el debate
No obstante, la popularidad de estas áreas ha generado debate. Organizaciones como LA Neighborhood Land Trust apoyan la creación de espacios de encuentro, pero advierten que los parques privados no deben sustituir a los sistemas de parques urbanos públicos.
La directora ejecutiva, Tori Kjer, subrayó que los parques públicos permiten la libre reunión y la expresión ciudadana, mientras que los espacios verdes en centros comerciales mantienen una lógica comercial y pueden restringir el acceso.
“Lo bueno de los parques es que están abiertos a todos. Su propósito es ser espacios seguros para protestar, celebrar y vivir sin temor a ser expulsados”, señaló Kjer.
La discusión se intensifica porque, aunque muchos barrios cuentan con parques públicos, las familias valoran la comodidad de tener cerca opciones de comida y compras.
El acceso, la seguridad y la proximidad son factores determinantes para la elección de los espacios donde pasar el tiempo libre.
Sinergia entre comercio y espacios comunitarios
Expertos en gestión urbana, como Catherine Nagel de City Parks Alliance, organización dedicada al desarrollo de parques urbanos en Estados Unidos, señalan que la relación entre parques y comercios ha existido históricamente.
Los parques atraen familias y los comercios contribuyen al sostenimiento de la vida social en torno al espacio verde. La dinamización de áreas comunes mediante actividades organizadas, como bailes o ferias, ha cobrado protagonismo en los últimos años.
“Si no se dinamizan, pueden convertirse en lugares para actividades poco productivas”, advirtió Nagel, refiriéndose a ejemplos como Bryant Park en Nueva York.
A pesar de las críticas, muchas familias consideran positiva la convivencia entre consumo y recreación.
Las generaciones X y millennial, que crecieron socializando en centros comerciales, ahora encuentran valor en estos entornos como padres, apreciando la seguridad y la practicidad que ofrecen.