El gobierno de Estados Unidos inició la operación de vuelos charter para repatriar a ciudadanos estadounidenses varados en Medio Oriente tras el estallido de hostilidades con Irán. Esta situación provocó la interrupción masiva del tráfico aéreo, dejando a numerosas personas —y se estima que cientos de miles— sin opciones de retorno inmediato por cancelaciones y desvíos, según informó el miércoles el Departamento de Estado de Estados Unidos.
La Casa Blanca confirmó que más de 17.500 estadounidenses lograron regresar al país, mientras otros siguen afectados en la región debido a cierres de aeropuertos y operaciones militares, según datos de ABC News.
Entre las cifras más recientes, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, declaró que 8.500 ciudadanos estadounidenses volvieron a territorio nacional en un solo día. Los nuevos vuelos, organizados desde Emiratos árabes Unidos, Catar, Arabia Saudita e Israel, buscan atender la demanda de quienes no pudieron abandonar la zona por vías comerciales.
De acuerdo con ABC News, el Departamento de Estado de Estados Unidos expuso que estos traslados forman parte de los “esfuerzos continuos para ayudar a los estadounidenses a regresar a casa” e indicó la programación de más vuelos en los próximos días.
Impacto del cierre aéreo y testimonios de estadounidenses atrapados
El estallido del conflicto, marcado por una ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra posiciones iraníes, resultó en el cierre del espacio aéreo y el bloqueo de vuelos comerciales en países aledaños. Esto dificultó la salida de quienes se encontraban de visita, trabajo o turismo, mientras el gobierno y las representaciones diplomáticas admitieron complicaciones crecientes durante la crisis.
El secretario de Estado, Marco Rubio, explicó en Washington que embajadas y consulados estadounidenses en la región notificaron su incapacidad para auxiliar a ciudadanos, ya que sus sedes sufrieron ataques directos o quedaron afectadas por amenazas de seguridad.
Rubio afirmó: “Nuestras embajadas y nuestras instalaciones diplomáticas están bajo ataque directo de un régimen terrorista”, señalando que el principal obstáculo son los “cierres del espacio aéreo”, con pistas dañadas o clausuradas por bombardeos.
Varios estadounidenses contaron a ABC News la angustia y la incertidumbre vivida. Chris Elliott, pastor en Carolina del Norte, relató que durante su estancia familiar en Jerusalén debió buscar resguardo en un refugio tras activarse las sirenas de ataque e interceptarse misiles: "Queremos que los estadounidenses estén en suelo americano ahora mismo“. Su hija, Riley Elliott, narró cómo la tensión dominó las noches: “Lo más aterrador para mí fue intentar dormir por la noche y de pronto oír las sirenas”.
Desde Catar, Odies Turner, chef privado oriundo de Carolina del Sur, mencionó que permanece aislado en su hotel sin información precisa: “¿Cómo espera que salgamos de un país donde el espacio aéreo está cerrado? La gente está realmente varada aquí”. Afirmó haber solicitado ayuda a la embajada, el consulado y aerolíneas, pero no recibió respuestas concretas.
Los relatos reunidos por ABC News detallan el impacto físico y emocional del conflicto. Oliver Sims, residente de Texas, relató desde Doha: "Hace apenas unos minutos escuchaba explosiones sobre mi cabeza. Dicen que usemos medios comerciales, pero aquí no existe esa opción".
Sims indicó que fue despertado por explosiones extremadamente fuertes que sacudieron las ventanas de su habitación y presenció escombros cayendo frente a su ventana: “Es muy impactante, no solo por el ruido, sino por cómo físicamente te sacude. El temblor es igual de violento”.
Advertencias previas y cuestionamientos a la respuesta oficial
El gobierno de Donald Trump enfrenta preguntas sobre la preparación ante las dificultades de los ciudadanos estadounidenses para salir de la región antes del inicio de las hostilidades. Consultado por ABC News en una rueda de prensa acerca de la ausencia de evacuaciones preventivas, Trump respondió: "Ocurrió todo muy rápido“.
La vocera Karoline Leavitt sostuvo que la administración emitió alertas de viaje desde enero, advirtiendo de “extrema precaución y no viajar” a varios países afectados.
Para contextualizar que de los 14 países incluidos en la orden de evacuación urgente, solo 6 tenían el nivel más alto de alerta antes del ataque, fuentes oficiales explicaron que la situación de seguridad evolucionó rápidamente y la mayoría de países no se consideraban escenarios de conflicto inminente al momento de emitir las advertencias; los otros 8 mantenían alertas de nivel uno o dos, equivalentes a precaución normal o aumentada.
Muchos estadounidenses manifestaron desconcierto ante las diferencias en las alertas. Lisa Butler, quien logró ser evacuada de Abu Dabi junto a su familia, relató a ABC News cómo advirtieron el peligro al observar misiles interceptados en el cielo mientras recorrían una mezquita: “Supimos ahí que estábamos vulnerables a un gran conflicto militar”.
Las autoridades reiteraron que continuarán organizando vuelos especiales e instrumentos de ayuda para facilitar la repatriación de quienes permanecen varados.
La situación, agravada por la volatilidad regional y el cierre de espacios aéreos, mantiene bajo presión los recursos diplomáticos y logísticos de Estados Unidos.