En el corazón de las Montañas Rocosas, Telluride enfrenta un enfrentamiento entre sus líderes locales y el dueño de su centro de esquí más exclusivo, un conflicto que expone acusaciones cruzadas, divisiones en la comunidad y la posibilidad de cambiar la sede de la “ciudad de esquí más lujosa” de Estados Unidos.
El resort, propiedad de Chuck Horning, se convirtió en el epicentro de una disputa que implicó renuncias, una huelga sin precedentes, caídas en los ingresos de negocios y la apertura de investigaciones especiales por parte de los gobiernos municipales, según informó The Wall Street Journal.
Durante los últimos meses, ambos ayuntamientos solicitaron análisis externos liderados por antiguos fiscales federales, con presupuestos de hasta USD 350.000, para esclarecer si autoridades electas o empleados públicos incurrieron en alguna ilegalidad durante la polémica tentativa de compra del resort, episodio que fue denominado localmente como el “ski-gate”.
Asimismo, el impacto económico se hizo palpable: durante la huelga de los 75 miembros de la patrulla de esquí, propietarios como Brady Pitt con “La Cocina de Luz”, vieron disminuciones de hasta 50% en las ventas, afectando la sostenibilidad de negocios dependientes del flujo turístico.
Conflicto en Telluride y su impacto social
Ubicado en un cañón rodeado de picos de más de 4.000 metros de altura, Telluride combina un paisaje único con un perfil social particular: celebridades como Oprah Winfrey y Kelly Ripa poseen residencias allí y, según el portal inmobiliario Realtor.com, la localidad lideró el ranking de ciudades de esquí más lujosas del país en 2024.
No obstante, se mantiene un espíritu alternativo visible en su rechazo a las corporaciones y el predominio de eslóganes como “Crazy is still better than corporate” (“Mejor estar loco que ser corporativo”).
La historia reciente del resort está marcada por figuras excéntricas. Chuck Horning, empresario inmobiliario de 82 años, adquirió el control del centro y los terrenos adyacentes en torno a 2004 por USD 45 millones, definiendo su inversión como “inversión de riesgo” y reemplazando los estándares previos.
El ejecutivo modernizó la oferta gastronómica creando restaurantes de elevado perfil como Bon Vivant, a 3.400 metros de altura, y Alpino Vino, el restaurante de alta cocina más elevado de América del Norte, famoso por su sopa de tomate y sándwich de queso a la parrilla.
Horning, criado en un hogar adventista en California y autor de estrategias comerciales poco convencionales, eliminó buena parte del presupuesto de marketing del resort, argumentando que “la publicidad es una tontería”, y prefirió invertir en servicios personalizados para huéspedes.
Deterioro operativo, huelga del personal y crisis política
A partir de la salida en 2020 de un director ejecutivo respetado en la industria, parte de la comunidad percibe una caída en los estándares operativos: reducción del mantenimiento de pistas, cierre prolongado de cafeterías en la cima y fallos mecánicos, como la evacuación de esquiadores durante la Nochebuena de 2024.
Un estudio de mercado de ese mismo año detectó que, mientras los pasajeros en aeropuertos cercanos a Vail, Aspen y Jackson Hole continuaban aumentando tras la pandemia, el flujo hacia Telluride permanecía estancado, acentuando la preocupación por la competitividad de la localidad.
Las tensiones llegaron a un punto crítico cuando Horning se negó a renovar el permiso para un ciclo de conciertos en uno de sus terrenos. El gerente municipal de Mountain Village, Paul Wisor, intervino y avaló la expropiación pública de ese espacio.
En una sesión pública, Wisor denunció la supuesta negligencia de Horning hacia el resort y la comunidad, obteniendo una ovación y una posterior victoria judicial para Horning, quien calificó la actuación como “calumniosa, malintencionada y muy poco profesional” en una carta al diario local.
El enfrentamiento escaló cuando Mountain Village impuso un 5% de impuesto sobre la venta de pases diarios y elaboró un estudio municipal que propone aumentar más de 300% las tasas de agua para la producción de nieve artificial. Wisor justificó que “las tarifas residenciales subieron 146% desde 1998, mientras las del resort crecieron apenas 10%”.
En diciembre de 2025, la huelga de la patrulla de esquí, responsables de la seguridad en una de las montañas más empinadas del país, llevó a Horning a declarar el cierre del complejo, vaciando comercios y revolucionando la vida local. Horning comunicó su posición con una carta pública donde afirmó: “No somos una corporación de ciudad grande con ingresos ilimitados. No hay una olla de dinero escondida”.
Intento fallido de compra y salida de autoridades municipales
En el periodo de huelga, la alcaldesa de Mountain Village, Marti Prohaska, y la vicealcaldesa de Telluride, Meehan Fee, viajaron a la oficina de Horning en Newport Beach con el propósito de ofrecer, como ciudadanas privadas, la compra del 51% del resort por USD 127,5 millones en representación de un grupo de inversionistas.
Los documentos presentados garantizaban, entre otros aspectos, el congelamiento de las tarifas de agua y un final negociado de la huelga sindical.
Horning se mostró poco receptivo e interpretó el movimiento como una maniobra coercitiva. En respuesta, instruyó a sus abogados para exigir la entrega formal de toda la correspondencia oficial relacionada con la transacción, revelando así la implicación directa de líderes municipales en la operación.
La polémica resultó en las renuncias inmediatas de Prohaska y Fee en enero de 2026. Prohaska fundamentó su decisión en su “profundo amor y compromiso” con la comunidad, mientras que Fee adujo motivos de seguridad personal por “amenazas recibidas”.
Paralelamente, Wisor, el gerente municipal, fue suspendido después de revelar en una transmisión accidental en YouTube que él había puesto en contacto a las funcionarias con los inversionistas, a petición suya.
Ambos gobiernos municipales iniciaron investigaciones independientes y la asignación de recursos considerables en honorarios legales. Mientras que el empresario Horning reafirmó su postura con una declaración contundente. “Nunca voy a vender”, afirmó, antes de salir de su oficina californiana.