Un imponente muñeco gigante hecho de nieve se ha convertido en el nuevo símbolo invernal de Shirley, una pequeña localidad en el centro de Massachusetts, y no es otro que Parker, el muñeco de nieve. Con una altura que supera los siete metros y una base de más de siete metros y medio de ancho, esta escultura de nieve no solo domina el paisaje de Parker Road, sino que detiene el tráfico y atrae a curiosos de toda la región. Su presencia ha transformado la rutina de los residentes y ha generado un inusitado interés, convirtiéndose en una parada obligada para quienes transitan por la zona.
¿Por qué Parker es una atracción irremplazable en Shirley?
Ubicado estratégicamente en las afueras de la casa de los Aalerud, Parker se alza como una estructura de 7,6 metros de ancho y más de seis metros de alto, alcanzando un nuevo récord gracias a la tormenta de nieve de 2026 que azotó la región. Su tamaño descomunal lo convierte en una figura visible incluso desde lejos, al punto que quienes conducen por la zona pueden divisarlo emergiendo entre las casas antes de llegar a su ubicación. El impacto visual de la escultura es tan potente que numerosos conductores optan por detenerse ante la casa de Katie y Eric Aalerud para tomar fotografías y disfrutar del espectáculo, generando una verdadera sensación en el pueblo.
El origen familiar de una tradición creciente
La historia detrás de Parker está íntimamente ligada a la vida familiar de los Aalerud. Todo comenzó tras el nacimiento de Emerson, la hija de la pareja, cuando Eric, motivado por la llegada de su bebé y la quietud del invierno, decidió canalizar su energía en la construcción de un muñeco de nieve fuera de lo común. De esa primera experiencia surgió una tradición que, desde entonces, se repite cada año y adquiere nuevas dimensiones. “El pasado noviembre tuvimos a nuestra bebé. Nevó un poco y creo que mi esposo Eric se estaba volviendo loco en casa, y empezó a construir una enorme pila de nieve”, relata Katie Aalerud. Así, la familia encontró una forma singular de celebrar la temporada fría y de ofrecer a su hija recuerdos imborrables.
El entusiasmo familiar por la escultura no solo responde a la búsqueda de diversión, sino también al deseo de compartir con la comunidad un motivo de encuentro y alegría en los meses en los que la nieve y el frío pueden resultar monótonos y grises.
El desafío técnico de levantar a Parker
Construir un muñeco de nieve de tales dimensiones requiere mucho más que ganas y creatividad. Eric Aalerud, electricista y remodelador profesional, utiliza sus habilidades en cada etapa del proceso. El primer paso consiste en utilizar la quitanieves para acumular la mayor cantidad posible de nieve en el sitio elegido, formando una base sólida sobre la que se levantará la estructura. Luego, con la ayuda de una escalera extensible, Eric va modelando y compactando la nieve, agregando agua para facilitar el congelamiento y lograr mayor estabilidad. El trabajo se realiza por capas, siempre desde la parte trasera del muñeco, que queda menos visible al público.
Los detalles de Parker también muestran ingenio: los ojos y botones están confeccionados con luces, los brazos son ramas de árbol cubiertas de luminarias, y el sombrero es en realidad un cubo de basura junto a tableros de madera pintados de negro. Todo el conjunto se ilumina por la noche, multiplicando el atractivo de la escultura y haciendo que brille en la oscuridad.
La evolución de Parker: cambios estéticos y retoques anuales
Aunque el espíritu del muñeco de nieve se mantiene, la figura de Parker ha experimentado modificaciones a lo largo de los años. La versión anterior era ligeramente más pequeña, pero la gran tormenta de enero permitió que la escultura alcanzara este año dimensiones récord. Otro cambio relevante fue el color de los detalles: si en ediciones pasadas el muñeco lucía botones y adornos rojos, este año la familia optó por el azul, buscando un aspecto más natural y menos intimidante, según explica Katie.
La pareja también ha perfeccionado el sistema de iluminación y reforzado la estructura para que Parker resista mejor las inclemencias del tiempo. Cada dos semanas, cambian las pilas para mantener la iluminación en óptimas condiciones y el sombrero, hecho con materiales reciclados, ha demostrado ser funcional y resistente.
Parker y la comunidad: una relación de alegría y asombro
La presencia de Parker no ha pasado inadvertida para los habitantes de Shirley y los visitantes. La casa de los Aalerud se ha convertido en un punto de encuentro y en motivo de conversación constante. “Se quedan todo el día. Me pregunto: ‘¿Quién es ese? ¡Ah, alguien mirando al muñeco de nieve!’”, comenta Katie. Tanto niños como adultos se acercan para sacarse fotografías y compartir el momento en redes sociales, generando una ola de simpatía y una sensación de pertenencia colectiva.
Incluso quienes no suelen disfrutar del invierno encuentran en Parker una razón para reconciliarse con la temporada, valorando la creatividad y el espíritu comunitario que la escultura inspira.
Expectativas de permanencia y futuro de la tradición
La durabilidad de Parker es motivo de curiosidad año tras año. En la edición pasada, el muñeco resistió hasta principios de abril y la familia espera que, dado el volumen y la calidad de la nieve acumulada este año, la escultura pueda sobrevivir aún más tiempo antes de derretirse por completo. Katie se muestra ansiosa por descubrir cuánto durará la creación esta vez.
La tradición parece tener futuro asegurado: aunque Eric es cauto sobre la posibilidad de superar el tamaño de Parker el próximo año, Katie insiste en mantener la costumbre y continuar sorprendiendo a la comunidad cada invierno, convirtiendo a Parker en un auténtico ícono local.