El crecimiento de las estafas románticas marca un fenómeno con pérdidas económicas récord en Estados Unidos. Principalmente en la última etapa del 2025, cuando personas de todas las edades fueron afectadas con sumas individuales que incluso superaron el millón de dólares.
Ya no se trata de engaños puntuales, sino de fraudes estructurados por sofisticadas organizaciones internacionales que operan con tecnología avanzada y tácticas psicológicas persuasivas, según indicó el medio USA Today.
La red de monitoreo de la Federal Trade Commission Consumer Sentinel Network, la agencia federal de protección al consumidor, confirmó que el impacto económico de estas estafas amorosas se aceleró notablemente.
Solo en el tercer trimestre de 2025, el monto medio reportado por pérdida alcanzó USD 2.218, y más de 11.200 personas declararon haber sido víctimas en ese periodo, sumando USD 398 millones en pérdidas.
En los primeros 9 meses del año, la cifra subió a USD 1.160 millones, un aumento del 22% respecto al mismo intervalo de 2024. En total, se registraron 55.604 denuncias por estafas románticas de enero a septiembre, superando a otros esquemas fraudulentos como las falsas ofertas de trabajo.
El daño individual puede ir desde la transferencia de pequeñas sumas hasta la pérdida prácticamente total del patrimonio. Un ejemplo reportado por el Better Business Bureau, entidad de referencia en defensa del consumidor, detalló cómo una persona perdió USD 135.000 en pocos meses mediante el envío de tarjetas de regalo, efectivo y transferencias bancarias, motivada por un estado de vulnerabilidad y deterioro cognitivo.
Cómo operan los fraudes románticos y quiénes son las víctimas más frecuentes
Las estafas de romance pasaron de ser interacciones aisladas en sitios de citas online a convertirse en una industria global. De acuerdo con Richard Graham, director de soluciones contra el crimen financiero en Moody’s, los estafadores adaptan sus historias al perfil de la víctima: “Dirigen la conversación de una forma para una mujer soltera de 25 años y de otra para un hombre divorciado de 55”.
El ciclo inicia comúnmente con mensajes que fingen ser accidentales (“¿seguimos en pie para almorzar?”) para abrir un canal de diálogo casual. Si la persona responde, los criminales desarrollan historias que mezclan promesas sentimentales y solicitudes de ayuda monetaria, a veces tras largos periodos de interacción diaria.
Las exigencias van desde pequeñas sumas en criptomonedas, oro o tarjetas de regalo, hasta operaciones mayores, como inversiones o transferencias considerables.
Es habitual el uso de identidades falsas o la suplantación de personas públicas. Muchos reportes a la Consortium Sentinel Network, consorcio de monitoreo de fraudes, provienen de personas que creyeron estar en contacto con figuras reconocidas como Jennifer Aniston o Sandra Bullock.
En un comunicado del 3 de febrero de 2025 citado por la revista People, Bullock alertó: “No participo en ninguna red social. Cualquier cuenta que pretenda ser yo o alguien relacionado conmigo es falsa y fue creada para obtener beneficios económicos o explotar a personas que me rodean”.
Por su parte, el director Graham indicó en USA Today que los actuales “centros industriales de estafas” funcionan fuera de Estados Unidos, en países como Camboya, utilizando incluso a víctimas de trata laboral engañadas con falsas promesas de empleo, cuyos pasaportes son confiscados para obligarlas a ejecutar el fraude.
Rol de la tecnología y la ingeniería social en el éxito de las estafas
El uso de tecnología ha potenciado la eficacia de los estafadores. Algunos grupos emplean imágenes y audios generados por inteligencia artificial —deepfakes— para simular videollamadas o mensajes de ejecutivos y personas célebres. En un caso documentado en 2024 por Graham, voces y rostros artificiales lograron que un empleado transfiriera USD 25.000.000.
Los criminales suelen mudar la conversación a aplicaciones de mensajería privadas como Telegram o WhatsApp, lo que les facilita manipular a la víctima y dificulta el rastreo policial.
Estructuras corporativas opacas, a veces denominadas sociedades de fachada o firmas pantalla, permiten disimular el origen y destino de los fondos. Moody’s, por ejemplo, detectó una vivienda en Sudáfrica registrada formalmente como sede de 61.000 empresas, y una dirección en España que agrupó más de 8.000 negocios con nombres de origen chino.
Las tácticas de manipulación incluyen entrenar a la víctima sobre qué decir al personal bancario al retirar dinero, e incluso comercializar bases de datos de personas ya defraudadas a otras redes delictivas.
Mayores riesgos para adultos mayores y recomendaciones para prevención
Las personas adultas mayores constituyen el sector más afectado por estas estafas. La Federal Trade Commission, informó que en 2024 quienes tenían 60 años o más perdieron USD 2.400 millones, frente a los USD 600 millones de 2020. Según la FTC, “los adultos mayores eran casi dos veces más propensos que los jóvenes a informar pérdidas superiores a los USD 100.000”.
Para contrarrestar riesgos, bancos y entidades de protección al consumidor implementaron nuevas estrategias. Carma Peters, presidenta de Michigan Legacy Credit Union, precisó que el banco dialoga personalmente con los clientes si detecta signos de explotación. “Les informamos que si estamos seguros de que se trata de una estafa y retiran, envían o transfieren el dinero, no hay forma de recuperarlo”, explicó.
El Better Business Bureau recomendó como medida fundamental verificar el origen de las fotografías de perfiles mediante búsquedas inversas en servicios como tineye.com o images.google.com. También aconsejó cortar el contacto ante cualquier solicitud de dinero o de datos financieros.