California enfrenta una intensificación del riesgo de avalanchas en la Sierra Nevada debido al calentamiento global, de acuerdo con estudios realizados por especialistas en clima y citados por The New York Times.
El fenómeno se atribuye a la presencia creciente de nevadas más intensas y húmedas en zonas de gran altitud, incluso mientras el número total de días nevados disminuye en la región, lo que puede llevar a la acumulación de grandes volúmenes de nieve en cortos períodos. Estas condiciones exceden la estabilidad de los mantos existentes y aumentan la probabilidad de desprendimientos peligrosos.
Con un impacto inmediato, este patrón quedó ilustrado esta semana por una serie de tormentas que azotaron la Sierra Nevada y continuaron hacia Colorado, generando alertas de avalancha a lo largo de las Rocosas.
Aunque las autoridades californianas aún no han determinado la causa exacta de la avalancha que el martes provocó la muerte de 9 esquiadores en las proximidades de Lake Tahoe, los informes iniciales apuntan a la combinación de nevadas intensas recientes sobre una base inestable como el principal detonante.
En el último tramo del reporte, el Centro de Información sobre Avalanchas de Colorado advirtió que el riesgo, en una escala de cinco, alcanzó el nivel cuatro hasta las 17h del viernes, lo que implica peligro elevado para senderistas y esquiadores.
La advertencia indica que la tormenta más severa de la temporada está depositando cantidades de nieve de hasta varios metros sobre un manto “inusualmente poco profundo y muy débil”, incrementando la vulnerabilidad en la mayoría de las laderas inclinadas. Se recomienda evitar transitar áreas de riesgo, ya que la probabilidad de desencadenar avalanchas de gran magnitud es alta.
La contradicción climática en la zona se respalda en estudios que señalan inviernos menos fríos y secos en el oeste de Estados Unidos, pero con nevadas más copiosas en las cumbres.
Ned Bair, investigador de la Universidad de California, Santa Bárbara, y expresidente del comité científico de la American Avalanche Association, explicó: “Para las avalanchas, lo que importa es la intensidad de los ríos atmosféricos”.
Rol de los ríos atmosféricos y la variabilidad meteorológica
Algunas investigaciones advirtieron sobre la influencia de los “ríos atmosféricos”, grandes corredores de humedad que parten de regiones tropicales y, al interactuar con sistemas montañosos, generan precipitaciones intensas, a menudo en forma de nieve a mayor altitud.
Según un estudio publicado en 2023 en la revista científica Climate Dynamics, estos ríos atmosféricos que llegan desde el océano Pacífico son cada vez más cálidos y húmedos, lo que deriva en nevadas extremas y rápidas acumulaciones en puntos altos de la Sierra Nevada, especialmente en enero y febrero.
La cantidad de días realmente nevados puede disminuir, pero el carácter de las nevadas se vuelve más extremo. Un informe de la agencia federal de pronóstico climático, Servicio Meteorológico Nacional, advirtió que la región de Lake Tahoe está por recibir un nuevo río atmosférico, mientras que las tormentas recientes en la Sierra se debieron a masas de aire frío procedentes del noroeste del Pacífico.
Riesgo de avalanchas y predicciones para el futuro
Las investigaciones de Ned Bair, presentadas en 2024 ante el International Snow Science Workshop y la American Geophysical Union, fusionan modelos climáticos futuros y sistemas actuales de previsión de avalanchas. Los resultados indicaron que la frecuencia de avalanchas podría mantenerse constante o incrementar en áreas de mayor altitud si continúan los patrones observados de tormentas más húmedas.
Un análisis independiente de 2017 en la publicación científica Journal of Hydrometeorology encontró que casi un tercio de las 123 muertes por avalancha registradas entre 1998 y 2014 en el oeste de Estados Unidos estuvieron vinculadas a episodios de nieve provocados por ríos atmosféricos.
Cambios en los patrones de nieve y estabilidad del manto nivoso
De acuerdo con un informe técnico presentado en 2021 por la agencia federal, Servicio Forestal de Estados Unidos, el área de la Sierra Nevada ya experimenta temperaturas más altas, inviernos suaves y cambios en la estacionalidad.
El reporte destacó que el aumento de temperaturas favorece lluvias más tempranas y tibias sobre la nieve existente, lo que incrementa el peligro de derrumbes en zonas elevadas. Además, se prevén tormentas más erráticas, un adelantamiento en los picos de escurrimiento y lluvias de mayor intensidad.
Estos factores están alterando tanto la dinámica local del clima de montaña como la seguridad de actividades recreativas y de conservación de fauna, como demostró Bair al investigar el impacto de las avalanchas en la población de borregos cimarrones de alta montaña.