Anne Marie Hochhalter, una de las sobrevivientes más gravemente heridas en el tiroteo en la Escuela Secundaria Columbine, murió a los 43 años en su hogar en Westminster, Colorado, el domingo 16 de febrero. Su muerte estaría relacionada con complicaciones médicas derivadas de las heridas sufridas durante el ataque del 20 de abril de 1999.
Sue Townsend, madrastra de Lauren Townsend, una de las víctimas del tiroteo y amiga cercana de Hochhalter, declaró que su deceso fue consecuencia de problemas de salud que arrastraba desde el ataque. “Se caía muchas veces, pero siempre se levantaba”, dijo Townsend al Denver Post. “Era su mejor defensora y también abogaba por otros que no eran tan fuertes dentro de la comunidad con discapacidad”.
El 20 de abril de 1999, los estudiantes Eric Harris, de 18 años, y Dylan Klebold, de 17, ingresaron armados a la Escuela Secundaria Columbine, ubicada en Littleton, Colorado. A las 11:19 a. m., ambos iniciaron un ataque sistemático con armas de fuego y explosivos, asesinando a 12 alumnos y un profesor antes de suicidarse. Además, 23 personas resultaron heridas en el ataque.
Hochhalter, que tenía 17 años en ese momento, estaba almorzando al aire libre cuando comenzaron los disparos. En un principio, creyó que se trataba de un sonido ajeno a un arma de fuego, pero pronto sintió un fuerte impacto en la espalda. Un amigo intentó ayudarla, pero un segundo disparo la alcanzó en una vena, dejándola en peligro de muerte. “Estaba desangrándome”, declaró años después en una entrevista con PEOPLE. “Por fuera no parecía tan grave, pero por dentro todo estaba mal”.
Los médicos lograron estabilizarla, pero la lesión en la médula espinal la dejó parapléjica, y desde entonces utilizó una silla de ruedas. En entrevistas posteriores, expresó que se consideraba afortunada de haber sobrevivido. “Si la ambulancia hubiera llegado dos minutos más tarde, habría muerto”, contó en 2004.
Una vida marcada por la resiliencia y la pérdida
Seis meses después del tiroteo, la tragedia volvió a golpear a Hochhalter y su familia. Su madre, Carla Hochhalter, quien padecía trastorno bipolar y sufría una profunda depresión tras el ataque, ingresó a una tienda de empeño en Englewood, Colorado, pidió ver un revólver y, ante los empleados del lugar, se disparó fatalmente.
A pesar del trauma, Hochhalter intentó reconstruir su vida. Amante de la música, tocaba la clarinete, piano, guitarra y arpa. Además, encontró consuelo en los perros, que rescataba y adoptaba con frecuencia.
Con el tiempo, se convirtió en una voz dentro de la comunidad de personas con discapacidad y en defensora de las víctimas de violencia armada. En 2012, asistió a una vigilia en honor a las víctimas del tiroteo en un cine de Aurora, Colorado, donde un atacante mató a 12 personas e hirió a 70 más.
En el evento, Hochhalter ofreció palabras de apoyo a los sobrevivientes y a las familias afectadas, aconsejándoles que no se enfocaran en buscar las motivaciones del tirador. “Tratar de entenderlos es una pérdida de tiempo”, declaró. “Eso es justo lo que ellos quieren”.
Perdón y sanación
En 2016, Hochhalter expresó públicamente su perdón a Susan Klebold, madre de Dylan Klebold, uno de los atacantes de Columbine. La mujer había publicado un libro sobre su experiencia como madre de un perpetrador de un tiroteo masivo, destinando las ganancias a organizaciones de salud mental.
A través de una carta abierta en redes sociales, Hochhalter manifestó su apoyo a Klebold. “No le guardo rencor”, escribió. “Así como no quisiera ser juzgada por los errores de mi familia, tampoco la juzgo a usted. La he perdonado y solo le deseo lo mejor”.
El pasado abril, en el 25.º aniversario del tiroteo, Hochhalter compartió que finalmente se sentía en paz con su pasado. Durante años, evitó participar en eventos conmemorativos debido al trastorno de estrés postraumático (TEPT) que padecía. Sin embargo, en 2024 asistió a la vigilia en memoria de las víctimas y describió la experiencia como sanadora.
“Este aniversario ha sido el más sanador para mí”, escribió en Facebook. “Han pasado 25 años, pero no parece tanto tiempo. No pude asistir a la ceremonia del 20.º aniversario por el TEPT, pero esta vez sí fui a la vigilia. He podido sanar mi alma desde aquel día terrible en 1999″.
Hochhalter también compartió que, durante el evento, sintió la presencia de las 13 víctimas del tiroteo. “Estaban allí, sonriendo, queriendo que recordáramos los buenos momentos”.
El exdirector de Columbine, Frank DeAngelis, confirmó su muerte a CBS Colorado y expresó su tristeza por la pérdida de una de las sobrevivientes más icónicas del ataque.