Los actores de ‘Michael’ explican por qué no se mencionan las acusaciones de abuso infantil: “Podría haber una secuela”

Protagonistas como Colman Domingo o Nia Long, encargados de dar vida a los padres del cantante, aseguran que la historia se centra en otros aspectos

Michael presenta su último tráiler.

El estreno del biopic Michael, dirigido por Antoine Fuqua, ha generado debate entre los seguidores de Michael Jackson y el público general. La película, que relata la vida del artista conocido como el “Rey del Pop”, ha evitado abordar las acusaciones de abuso sexual infantil que marcaron los últimos años de la carrera del cantante. Esta omisión ha sido explicada en diversos espacios públicos por Colman Domingo y Nia Long, quienes interpretan a los padres de Jackson en la producción. Durante una entrevista en el programa Today show, Domingo explicó que Michael se centra en la vida del artista desde los años 60 hasta 1988. “El filme toma lugar desde los años sesenta hasta 1988, por lo que no entra en las primeras acusaciones”, afirmó el actor. “Básicamente, nos centramos en la construcción de Michael. Es un retrato íntimo de quién era Michael… a través de sus ojos. Eso es lo que es, eso es lo que muestra esta película”.

El actor también señaló que existe la posibilidad de desarrollar una segunda parte que aborde los episodios más controversiales de la vida del cantante. “Y hay una posibilidad de que haya una segunda parte que trate sobre otras cosas que sucedieron después. Esto trata sobre la formación de Michael, cómo fue criado y cómo intentaba encontrar su voz como artista y convertirse en solista. Eso es lo que tengo que decir al respecto”, agregó Domingo. Por su parte, Long intervino con un comentario sobre la posibilidad de una secuela, diciendo: “Si el precio es correcto”. La decisión de no incluir las acusaciones de abuso sexual infantil en la trama principal de Michael responde, según los protagonistas, a la intención de enfocar la narrativa en los orígenes personales y artísticos del cantante. La película busca ofrecer una visión íntima sobre la infancia de Jackson, su entorno familiar y sus primeros pasos hacia el estrellato internacional, dejando de lado los hechos que, a partir de 1993, modificarían la percepción pública sobre su figura.

Según se informó, el primer montaje de la película tenía una duración de más de tres horas y media e incluía una escena con uno de los acusadores de Jackson. Sin embargo, ese fragmento fue retirado tras llegar a un acuerdo con el patrimonio del cantante, que establecía que tales hechos no serían dramatizados en la película. Esta decisión no fue advertida inicialmente por los responsables legales de la familia Jackson al momento de autorizar la producción. En mayo pasado, Michael sumó 22 días adicionales de rodaje para filmar un nuevo final, según reportó el medio Deadline. Durante ese periodo, Lionsgate —la compañía distribuidora— evaluó la posibilidad de dividir la película en dos partes, dada la extensión y complejidad de los hechos abordados.

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Colman Domingo como Joseph Jackson, el padre de Michael

Las limitaciones legales

El recorte del material relacionado con las acusaciones no solo respondió a criterios narrativos, sino también legales y contractuales. El acuerdo con el patrimonio de Jackson estipuló que los detalles de los señalamientos y los nombres de los acusadores quedarían fuera del relato dramatizado. El proceso de rodaje y edición de Michael estuvo marcado por las restricciones legales impuestas por el entorno del artista. Según fuentes vinculadas a la producción, la decisión de evitar los temas judiciales permitió mantener el foco en la trayectoria profesional de Jackson. Los responsables del filme procuraron no revictimizar ni exponer detalles de los casos judiciales, respetando tanto las cláusulas legales como la perspectiva de los familiares.

El resultado es una película que narra la vida de Michael Jackson hasta el año 1988, cerrando antes del inicio del ciclo de denuncias públicas en su contra. Las expectativas sobre una posible segunda parte quedan abiertas, tal como lo mencionó Domingo, aunque de momento no existe confirmación oficial sobre la realización de una secuela. Las primeras acusaciones formales contra Jackson surgieron en 1993. Posteriormente, en 2003, fue acusado de siete cargos por abuso sexual infantil y dos por intoxicación de menores. El artista negó todas las imputaciones y se declaró inocente, siendo finalmente absuelto en 2005 por un tribunal. Tras su fallecimiento en 2009, otras personas han presentado denuncias similares, reavivando la controversia en torno a su figura.

La ausencia de estos hechos en Michael ha generado opiniones divididas entre los espectadores y críticos. Mientras algunos celebran el enfoque en el legado artístico, otros consideran que omitir los episodios más oscuros de la vida del cantante impide un retrato completo y honesto. A pesar del debate, la producción ha dejado claro que la narrativa actual se limitó a los primeros años de Jackson. La posibilidad de una futura secuela sigue abierta, dependiendo del interés de los productores y de las condiciones legales que rodean la memoria del artista.

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