Un juzgado de Madrid cita al DAO de la Policía Nacional como querellado por una presunta agresión sexual

Guardar

El Juzgado de Violencia sobre la Mujer Número 8 de Madrid ha citado al director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, el comisario principal José Ángel González, después de que una mujer haya presentado una querella en su contra por un presunto delito de agresión sexual.

En un auto, al que ha tenido acceso Europa Press, el juez acuerda oír en declaración a González "en calidad de querellado". Además, señala la declaración de la supuesta víctima para el próximo 17 de marzo a las 10.30 horas.

El magistrado apunta que los hechos que resultan de la querella "hacen presumir la posible existencia de delitos de agresiones sexuales cuya instrucción corresponde a este órgano judicial, y practicar aquéllas esenciales encaminadas a efectuar tal determinación y, en su caso, el procedimiento aplicable".

En la querella, recogida por esta agencia de noticias, el abogado de la víctima apunta a la supuesta comisión de delitos de agresión sexual, coacciones, lesiones psíquicas y malversaciones de caudales públicos con la agravante de abuso de superioridad.

La querellante, integrante de la Policía Nacional, mantuvo "en el pasado una relación de afectividad" con el DAO, una relación que "estuvo caracterizada desde su inicio por una asimetría de poder institucional manifiesta" dada su posición en el cuerpo.

"Esta situación de subordinación institucional fue sistemáticamente instrumentalizada por el querellado para generar y mantener una dinámica relacional de control, dominación y sumisión psicológica sobre la víctima, quien en múltiples ocasiones manifestó su voluntad inequívoca de finalizar la relación, viéndose impedida para materializar efectivamente dicha decisión", señala.

EL DÍA DE LOS HECHOS

La relación, según el escrito, finalizó "por decisión unilateral" de la víctima, una "circunstancia" que González "no aceptó", iniciando "a partir de entonces una conducta obsesiva de acoso y contacto no deseado que culminó con los gravísimos hechos" denunciados.

En concreto, esos hechos habrían ocurrido el 23 de abril de 2025, cuando la mujer se encontraba prestando "servicio activo ordinario en la comisaría de Coslada". A partir del mediodía, ésta habría recibido "múltiples llamadas telefónicas" de González "requiriendo su presencia de forma inmediata y perentoria".

"Ante la negativa inicial y reiterada de la víctima, quien alegó razones laborales obvias, el querellado, haciendo uso explícito de su autoridad institucional, le instó e instruyó para que abandonara su puesto de trabajo utilizando un vehículo policial camuflado de la comisaría de Coslada, con la finalidad de reunirse con él con carácter urgente", recoge el escrito.

La víctima se habría trasladado a un restaurante en el que el DAO estaría comiendo con otro comisario. Después de compartir un rato con ambos, González y la mujer se trasladaron a un inmueble. Su superior la habría propuesto entonces subir a la vivienda, pero ésta manifestó "su incomodidad y su deseo de marcharse".

Una vez dentro de la casa, el DAO habría servido dos cervezas e iniciado "de forma inmediata un acercamiento físico de naturaleza sexual hacia la víctima". "Acercamiento que fue rechazado de forma verbal, expresa, rotunda y continuada por la víctima en todo momento", añade la querella.

EL "PRECIO DEL SILENCIO"

Pese a las negativas, el DAO habría comenzado entonces "una conducta agresiva de naturaleza sexual caracterizada por violencia física e intimidación ambiental, aprovechándose de la situación de aislamiento, superioridad física y autoridad institucional".

La querella recoge numerosas tentativas de González, que habría tocado a la mujer sin su consentimiento en sus partes íntimas. En un momento dado, y "tras conseguir zafarse del querellado y poder abandonar el domicilio, la víctima recogió el vehículo policial camuflado que había utilizado para desplazarse hasta el lugar, se dirigió a la comisaría de Coslada donde prestaba servicio, dejó el vehículo, y se dirigió a su domicilio particular".

Según el escrito, el DAO comenzó tras aquel incidente una "campaña sistemática, obsesiva e intensiva de acoso telefónico y manipulación psicológica sobre la víctima orientada a mantener el control sobre la víctima, minimizar la gravedad de su conducta delictiva, culpabilizar a la víctima de lo sucedido, impedir que interpusiera denuncia por los hechos" y "ofrecer compensaciones laborales como precio del silencio".