
El debate sobre la investidura de María Guardiola en Extremadura, previsto para el 3 de marzo, coincidirá directamente con la campaña electoral en Castilla y León, según detalló Europa Press. Este calendario ha encendido las alertas en la dirección del Partido Popular (PP), donde perciben que las tensiones entre Guardiola y Vox en Extremadura podrían influir en el desarrollo de la contienda en Castilla y León y alterar la estrategia de Alfonso Fernández Mañueco para conservar el Gobierno autonómico.
El auge reciente de Vox en los procesos electorales de Extremadura y Aragón ha provocado inquietud dentro del PP, que estima posible una evolución similar en Castilla y León. Tal como publicó Europa Press, la formación de Santiago Abascal ya arranca desde una posición considerable en esta comunidad, al pasar de un procurador a trece en las urnas de febrero de 2022 y alcanzar el 17,64% del voto. Varios cargos destacados del PP consideran plausible que Vox supere el 20% en las próximas elecciones, incrementando el desafío para Mañueco y elevando el riesgo de que la formación conservadora condicione la gobernabilidad regional, como ocurrió en el último mandato.
Según consignó Europa Press, Vox ya ha trasladado a Guardiola y al PP en Extremadura su intención de exigir la plena implementación de su programa político y el acceso a consejerías clave, además de una vicepresidencia. La negativa rotunda que avanza Vox ante una posible exclusión de responsabilidades de Gobierno ha intensificado la sensación, dentro del PP, de que la formación de Abascal podría incluso preferir repetir las elecciones regionales antes que ceder en sus exigencias.
En Aragón, fuentes consultadas por Europa Press estiman que existe mayor margen para un entendimiento entre el ‘popular’ Jorge Azcón y Vox. La diferencia principal estriba en que la relación personal entre Azcón y los representantes de Vox no se considera tan problemática como la que caracteriza el vínculo entre Guardiola y la formación de Abascal en Extremadura. El antecedente inmediato de un pacto alcanzado tres meses atrás por el valenciano Juanfran Pérez Llorca y Vox se cita como referencia para la posibilidad de un acuerdo en Aragón.
En otro frente, los dirigentes del PP consultados por Europa Press interpretan que las negociaciones para conformar gobiernos autonómicos en Extremadura y Aragón están condicionadas por las decisiones que adopte la cúpula de Vox en Madrid, conocida como Bambú, más que por la dinámica de los actores territoriales. Alertan de que Abascal impulsa una estrategia centralizada y de alcance nacional, lejos de las cuestiones estrictamente regionales.
El crecimiento sostenido de Vox ya se ha traducido en avances significativos. Vox duplicó su representación en Aragón al pasar de siete a catorce escaños en la reciente elección, alcanzando un 16,9% de los votos. En Extremadura, la formación también incrementó su presencia, de cinco a once diputados y una cuota del voto del 17,8%. Esta tendencia lleva a sectores ‘populares’ de Castilla y León a prever una subida en la comunidad y a conceder la posibilidad de que Vox alcance cuotas superiores al 20%, consolidándose en todas las provincias.
La proyección del PP para Castilla y León está marcada por cierto escepticismo sobre la posibilidad de un Gobierno en solitario. Aunque Fernández Mañueco ha manifestado públicamente su preferencia por gobernar sin socios, el escenario más verosímil dentro del partido apunta hacia la reedición de un acuerdo de coalición con Vox. Dentro de las filas del PP, se resalta que el candidato propuesto esta vez por Vox, Carlos Pollán, ostenta un perfil institucional tras presidir las Cortes durante la última legislatura, lo que podría facilitar la captación de votos de antiguos electores del PP.
A la par que avanza la campaña, Fernández Mañueco ha insistido en focalizar el discurso en los problemas específicos de Castilla y León, evitando polémicas nacionales. No obstante, distintas voces dentro del propio PP consideran que Santiago Abascal y Vox intentarán trasladar el debate a temas de alcance nacional, como el pacto comercial Mercosur y la política migratoria, que tradicionalmente favorecen a la formación de extrema derecha.
El medio Europa Press recogió opiniones entre representantes del PP que abogan por visibilizar el cambio de posición de Vox, destacando que la retirada de la formación de los pactos de gobierno en julio de 2024 se debió a cálculos partidistas. Uno de los cargos consultados subrayó: "Vox actuó por cálculo político y hay que decirlo", enfatizando la necesidad de desenmascarar públicamente las motivaciones de sus antiguos socios durante la campaña electoral.
Mientras tanto, el PP ha optado por poner en valor la gestión de los últimos años al frente del Gobierno regional y contrastar su experiencia y solidez organizativa con la de Vox. El líder nacional del partido, Alberto Núñez Feijóo, respaldó a Mañueco en Salamanca presentándolo como una figura fiable con trayectoria demostrable, cualidades que según Feijóo constituyen una garantía para la ciudadanía. En ese mismo acto, Feijóo defendió la candidatura de Mañueco con el argumento de que conoce la región y que encarna un proyecto de continuidad frente a opciones sin experiencia de Gobierno.
Las perspectivas electorales para el PP en Castilla y León dependen en buena parte de conservar los 31 escaños alcanzados en la pasada elección autonómica de 2022, lo que representó entonces el 31,4% de los sufragios. Diferentes miembros del partido reconocen que la estructura territorial tanto del PP como del PSOE podría mitigar eventuales retrocesos en apoyo electoral, pero advierten que el avance de Vox puede modificar el mapa político y complicar la formación de gobierno.
Dentro de este panorama, la coincidencia temporal entre el debate de investidura en Extremadura y la campaña autonómica en Castilla y León intensifica la preocupación en la cúpula del PP. Según reportó Europa Press, los populares estiman que cualquier deterioro de las relaciones entre Guardiola y Vox en Extremadura podría tener un efecto contagio y afectar negativamente la campaña de Mañueco, alimentando la incertidumbre sobre la gobernabilidad futura en la comunidad.

