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Las renuncias a ascender se disparan entre los militares ante el coste de cambiar de destino

El Observatorio de la Vida Militar contabilizó 1.215 desistimientos en 2025, frente a 455 un año antes, y reclama mejorar los incentivos económicos y las ayudas a la movilidad

Militares en la Parada Militar del Desfile con motivo del 375 aniversario del Regimiento de Caballería Farnesio nº 12. (Photogenic/Claudia Alba - Europa Press)

Las evaluaciones para ascender forman parte de la carrera de los miembros de las Fuerzas Armadas. Determinan quién puede acceder al empleo superior y, en algunos casos, abren la puerta a nuevos destinos, cursos y responsabilidades. En 2025, 1.215 militares renunciaron a participar en esos procesos, frente a los 455 que lo hicieron en 2024, según la Memoria-Informe del Observatorio de la Vida Militar. El aumento fue de 760 casos en un año.

El organismo, adscrito a las Cortes Generales, considera que la promoción ha perdido atractivo para una parte del personal. Entre los factores que identifica figuran la posibilidad de perder el destino actual, los gastos asociados a un traslado, las dificultades de vivienda y conciliación, y unas diferencias salariales por ascenso que califica como insuficientes para compensar esos inconvenientes.

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El informe no atribuye cada renuncia a una causa concreta. De hecho, recomienda al Ministerio de Defensa implantar un seguimiento que permita clasificar los motivos personales, familiares y estructurales de las exclusiones voluntarias. Aun así, las visitas del Observatorio a unidades militares reflejan que el coste de la movilidad y la limitada mejora económica tras algunos ascensos son preocupaciones reiteradas.

Los suboficiales concentran más de la mitad de las renuncias

De las 1.215 renuncias registradas en 2025, 659 correspondieron a suboficiales, 342 a personal de tropa y marinería y 214 a oficiales. El mayor incremento se produjo en el Ejército de Tierra, sobre todo entre los aspirantes a suboficial mayor y comandante.

Las renuncias para ascender a suboficial mayor pasaron de 55 en 2024 a 467 en 2025. En el caso de los comandantes, subieron de 37 a 297. El documento considera que la situación merece atención en empleos intermedios, donde los cambios de destino pueden tener una mayor incidencia sobre la organización familiar y económica de los militares.

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Instalaciones de Monte la Reina, a 10 de septiembre de 2026, en Monte La Reina, Toro, Zamora, Castilla y León (España). (Emilio Fraile - Europa Press)

Además, 445 cuadros de mando quedaron excluidos de forma definitiva de futuros ascensos al superar el límite de renuncias a evaluaciones sucesivas: 232 oficiales y 213 suboficiales. La Ley de la Carrera Militar establece que quienes renuncien en dos ocasiones a ser evaluados para un ascenso permanecen en su empleo hasta pasar a la reserva.

Durante 2025, un total de 17.855 militares, el 15,28 % de los efectivos, participó en algún proceso de evaluación. Estas pruebas no se limitan a los ascensos: también se utilizan para seleccionar alumnos de cursos, renovar compromisos de personal temporal o evaluar condiciones profesionales y psicofísicas.

Más de 5.500 cambios de destino fueron forzosos

La movilidad es una de las particularidades de la carrera militar. Los ascensos pueden implicar la asignación de un puesto en otra unidad o localidad, con el consiguiente cambio de residencia para el militar o para toda su familia.

En 2025 se produjeron 21.471 cambios de destino en los Ejércitos y la Armada, 1.491 más que el año anterior. Del total, 15.721 fueron voluntarios y 5.570 tuvieron carácter forzoso. La Armada concentró una parte relevante de los traslados obligatorios de personal de tropa y marinería.

Un soldado español opera una ametralladora durante el ejercicio multinacional “Oak Strike Shield” en el campo de Ādaži, Letonia. (EMAD)

El Observatorio advierte de que el traslado afecta al acceso a vivienda, el empleo de la pareja, la escolarización de los hijos y los gastos de doble residencia. En sus visitas a unidades, recogió el caso de militares que consideran que ascender implica una pérdida casi segura de destino y que la mejora salarial no compensa los costes y el esfuerzo asociados.

En la Base Naval de Cartagena, el personal trasladó al OVM que la promoción interna resulta poco atractiva por la movilidad frecuente —en algunos casos cada dos o tres años— y por el coste de vida en destinos como Madrid. También citaron problemas de alojamiento, mantenimiento de viviendas militares y falta de plazas residenciales.

El OVM pide que ascender tenga un mayor incentivo económico

El informe dedica un capítulo al sistema retributivo militar, que incluye sueldo base, trienios, complemento de empleo, complemento específico, complemento de dedicación especial y otras indemnizaciones. En 2025, el Gobierno elevó en 200 euros mensuales el componente general del complemento específico para todos los empleos, con efectos desde el 1 de enero.

La subida fue lineal para toda la estructura de las Fuerzas Armadas. El Observatorio recoge críticas de oficiales y suboficiales, que consideran que esa fórmula no refleja las diferencias de responsabilidad, disponibilidad, penosidad o exigencia de cada empleo.

La ministra de Defensa ha trasladado su reconocimiento a los contingentes desplegados en las misiones de las Fuerzas Armadas en el exterior y en Ceuta.

La tabla retributiva muestra que el complemento de empleo —vinculado a la responsabilidad del grado— aumenta de forma desigual entre escalones. Por ejemplo, crece 45,07 euros al mes entre subteniente y suboficial mayor, y también entre comandante y teniente coronel. Esa partida no equivale a la nómina completa, aunque ilustra una parte de la mejora económica asociada a la promoción.

El Observatorio sostiene que las diferencias retributivas por ascenso deben ser “suficientemente significativas” para compensar los inconvenientes de un posible traslado. También advierte de que las dietas e indemnizaciones por desplazamiento no se actualizan desde 2005, pese a que los militares están sometidos a una movilidad geográfica superior a la de otros empleados de la Administración General del Estado.

La propuesta incluye mejorar las diferencias salariales vinculadas al ascenso, revisar los apoyos de alojamiento y movilidad, y estudiar de forma individualizada las causas de las renuncias. El organismo busca determinar si la falta de promoción responde a motivos personales, familiares o estructurales, en un momento en que las Fuerzas Armadas también afrontan dificultades para captar y retener personal.

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