Ya hemos tenido que sacar los abrigos del armario y muchos tienen el edredón en la cama desde hace semanas. Aunque el calor se resiste cada vez más a marcharse, por fin estamos empezando a sentir ese aire fresco tan característico de la última fase otoñal que poco a poco descenderá la temperatura media en la península.
Con la llegada de las bajas temperaturas, miles de familias se plantean la mejor manera de mantener su hogar cálido sin disparar la factura energética. Una creencia popular muy extendida sostiene que dejar la calefacción encendida a una temperatura baja durante todo el día y la noche resulta más económico que encenderla y apagarla según la necesidad.
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Sin embargo, las evidencias técnicas demuestran que esta práctica habitual no es siempre la más adecuada para el bolsillo. El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) recuerda que la edificación representa el 30% del consumo total de energía en España. Por ello, adoptar hábitos eficientes en el uso de los sistemas térmicos acaba siendo crucial para reducir el gasto energético nacional.
El encendido de la calefacción depende del aislamiento de tu vivienda
La entidad española señala que una temperatura de 21 ºC, acompañada de ropa adecuada en el propio inmueble, es plenamente suficiente para garantizar el confort durante el día. Asimismo, se recomienda apagar la calefacción mientras se duerme y ventilar la casa por la mañana, cerrando las ventanas antes de volver a encenderla. En invierno, basta con abrir las ventanas pocos minutos para renovar el aire sin perder calor y aprovechar la luz solar. Mientras que durante la noche, cerrar persianas y cortinas contribuye a prevenir fugas térmicas significativas.
Pero si hablamos de la eficiencia del sistema de calefacción, debes saber que el IDAE subraya que lo recomendable es ajustar el encendido al horario real de ocupación y apagar el equipo por la noche es más eficiente que mantenerlo encendido ininterrumpidamente a una baja temperatura. Asimismo, el organismo explica que, al estar en la cama y arropado, una temperatura de entre 15 ºC y 17 ºC resulta adecuada para descansar confortablemente.
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No obstante, dejar la calefacción encendida de noche a 15-17 ºC solo estaría justificado en viviendas con un aislamiento muy deficiente que experimenten grandes pérdidas de calor. Además, los expertos advierten de que cada grado centígrado que se incrementa la temperatura en un inmueble eleva el consumo energético, el coste económico y las emisiones en torno a un 7%.
Aun así, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) afirma que poner la calefacción al mínimo no es sinónimo de poco consumo. Y es que, aunque durante el día mantienes la temperatura en 21 grados y por la noche la bajas hasta los 15 ºC, podrás observar una reducción del 8% en tu factura. Pero, si en lugar de eso, la mantienes apagada durante toda la noche, podrás notar un ahorro del 67%. También enfatiza la importancia de complementar el control del termostato con un correcto aislamiento en puertas y ventanas. En conclusión, apagar la calefacción de noche y programar su uso según las necesidades reales es la estrategia más eficaz para ahorrar.
Junto a estas pautas operativas, la guía del IDAE aconseja incorporar equipamientos de control de temperatura. Según la institución, se pueden instalar válvulas termostáticas en radiadores o termostatos programables para obtener un ahorro energético de entre el 8% y el 13%. También se aconseja purgar los radiadores una vez al año al arrancar la temporada, evitar cubrirlos con objetos que obstaculicen la difusión del calor y realizar un adecuado mantenimiento de la caldera.
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