La noche de Halloween se perfilaba como el escenario perfecto para desatar una ola de violencia sincronizada en las principales calles de España, pero la respuesta policial se ha adelantado. En una operación relámpago coordinada en las últimas 24 horas, la Policía Nacional, la Guardia Civil y los Mossos d’Esquadra han detenido a 10 jóvenes —entre ellos cuatro menores de edad y tres autoproclamados cabecillas— acusados de liderar, canalizar e incitar a través de canales del movimiento “Blocus” la comisión de altercados, disturbios, saqueos y agresiones directas contra las fuerzas de seguridad.
Las primeras pistas apuntaron a Valencia, donde se practicaron tres detenciones clave. La más destacada tuvo lugar en la localidad de Picanya, donde la Guardia Civil arrestó a un joven de 20 años señalado como el supuesto fundador, responsable e impulsor de Blocus en España. El investigado administraba las salas matrices de Telegram desde las que presuntamente se coordinaban los disturbios. Los investigadores lo vinculan directamente con convocatorias que derivaron en los violentos saqueos del pasado 24 de octubre en Barcelona.
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A este arresto se sumaron otros dos en territorio valenciano por parte de la Policía Nacional: un menor de 17 años en la capital —quien administraba dos grupos que llegaron a sumar 400 usuarios y pedía provocar incendios para despistar a las patrullas— y un joven de 18 años en Alfafar que instigaba a usar y fabricar cócteles Molotov para desatar el caos. Ambos son miembros de Blocus VLC y se les imputan presuntos delitos de conspiración para cometer desórdenes públicos agravados, delitos contra el patrimonio y pertenencia a grupo criminal organizado.
Tras la huella de los disturbios de Barcelona
En Cataluña, donde los altercados del 24 de octubre dejaron un saldo de 133 detenidos, 23 comercios saqueados, 33 incendios y 14 agentes heridos, los Mossos d’Esquadra neutralizaron a otros tres implicados. En Sant Sadurní d’Anoia fue arrestado un menor de 17 años acusado de difundir enlaces de acceso, dar instrucciones para eludir el rastreo policial, aportar pautas de autoprotección y señalar tiendas concretas como objetivos prioritarios para el pillaje.
Asimismo, en Barcelona capital cayó un joven de 18 años considerado por los investigadores como presunto instigador y dinamizador de las acciones violentas, mientras que en Bellmunt d’Urgell (Lleida) fue detenido un menor de 16 años por administrar canales de mensajería para convocar e incitar a sabotajes y agresiones a la policía con la vista puesta en este sábado 31 de octubre. La policía autonómica catalana mantiene abierta la investigación y no descarta nuevos arrestos.
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Las detenciones en el resto del mapa
Las actuaciones policiales se extendieron a otras tres comunidades autónomas. En Tenerife, la Guardia Civil arrestó a dos presuntos líderes insulares del movimiento (uno de ellos de 16 años), quienes contaban con un modus operandi importado de los altercados de Francia: empleaban herramientas de comunicación cifrada para esquivar el control policial y compartían mapas de actuación táctica con instrucciones precisas para rebasar a los agentes y consumar actos vandálicos.
Por su parte, en Bilbao la Policía Nacional detuvo a un joven de 20 años como administrador de una cuenta de Instagram vinculada a Blocus desde la que convocaba movilizaciones violentas en el centro de la ciudad para el 31 de octubre. En Málaga, el mismo cuerpo arrestó a otro varón de 20 años que participaba activamente en canales de mensajería, instigando a perpetrar saqueos en comercios de la capital malagueña, Fuengirola y Marbella durante la noche de Halloween.
Respecto al trasfondo del movimiento, fuentes policiales de este cuerpo aseguran a Efe que por ahora no constatan ninguna ideología ni organización extremista detrás de Blocus. Consideran que se puede tratar de un “efecto espejo” de las protestas en Francia amplificadas por el miedo a quedar excluido y que no existe un patrón definido más allá de la réplica de acciones, impulsado por los algoritmos de las redes sociales.
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Ante la posibilidad de nuevos llamamientos este fin de semana, distintas delegaciones del Gobierno han reforzado la seguridad con dispositivos especiales. Paralelamente, los comerciantes del centro de Madrid o Barcelona han optado por adelantarse a posibles disturbios, tapiando escaparates, reforzando persianas y organizando rondas nocturnas de vigilancia para evitar revivir los destrozos de la semana anterior.
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