Quienes estén a punto de jubilarse tienen una decisión importante antes de que termine 2026: empezar a cobrar la pensión unos meses antes o esperar a cumplir la edad ordinaria en 2027 para evitar los recortes por jubilación anticipada. La respuesta no es igual para todos. La cuantía de la prestación que corresponda y el número de meses de adelanto pueden inclinar la balanza hacia una opción u otra.
La revalorización prevista para el próximo año añade un elemento más a la decisión. Según las estimaciones de Funcas, las pensiones podrían aumentar alrededor de un 3,5% en 2027. Sin embargo, quienes adelanten voluntariamente su jubilación deberán asumir los coeficientes reductores que correspondan, que disminuyen la cuantía de la prestación. Por eso, cobrar antes no siempre significa obtener una pensión más alta a largo plazo, advierten los expertos en pensiones de BBVA.
PUBLICIDAD
La edad legal también cambia con el calendario. En 2026, pueden jubilarse a los 65 años quienes acrediten al menos 38 años y tres meses cotizados. Para quienes no alcancen ese periodo, la edad ordinaria se sitúa en los 66 años y 10 meses. En 2027, el requisito para retirarse a los 65 años aumenta hasta los 38 años y seis meses cotizados, mientras que el resto deberá esperar a cumplir los 67 años.
El adelanto de la jubilación puede reducir la pensión de por vida
La diferencia entre jubilarse antes o después depende, en buena medida, de los coeficientes reductores aplicables a la jubilación anticipada voluntaria. En los supuestos analizados, adelantar un mes la jubilación implica una reducción del 3,26%; hacerlo dos meses supone un recorte del 3,38%, y anticiparla tres meses eleva la penalización al 3,52%.
Estas reducciones deben compararse con la revalorización que pueda aplicarse a las pensiones en 2027. Aunque la subida estimada ronda el 3,5%, no compensa necesariamente el efecto de adelantar el retiro, especialmente cuando el recorte supera ese porcentaje. Además, una reducción de la cuantía inicial puede repercutir en los ingresos que se perciban durante toda la jubilación.
PUBLICIDAD
Para ilustrar la diferencia, los expertos de BBVA plantean dos situaciones. La primera corresponde a una persona cuya pensión teórica inicial asciende a 1.500 euros mensuales antes de aplicar posibles penalizaciones. La segunda contempla a alguien cuya pensión calculada supera el máximo legal de la Seguridad Social, con un importe teórico de 3.750 euros al mes. Los resultados muestran por qué conviene estudiar cada caso por separado.
Pensión de 1.500 euros, ¿compensa jubilarse antes?
Para una persona con una pensión teórica de 1.500 euros mensuales, adelantar la jubilación un mes al final de 2026 apenas ofrece una ventaja económica frente a esperar a 2027. Según el ejemplo planteado, la diferencia sería de unos 1,89 euros mensuales a favor de jubilarse antes, un margen muy reducido que difícilmente permite hablar de una opción claramente más rentable.
La situación cambia cuando el adelanto es de dos o tres meses. En esos supuestos, los coeficientes reductores del 3,38% y el 3,52%, respectivamente, superan la revalorización estimada del 3,5%. Por tanto, la pensión mensual resultante podría ser ligeramente más favorable si la persona espera hasta alcanzar la edad ordinaria en 2027.
PUBLICIDAD
Eso no significa que adelantar la jubilación carezca de ventajas. Quien se retire antes empezará a cobrar entre uno y tres meses antes, algo que puede resultar importante si necesita ingresos inmediatos o desea dejar de trabajar por motivos personales. Sin embargo, al comparar únicamente la cuantía mensual de la pensión, no aparece una ventaja económica clara por anticipar la decisión.
Esta sería la comparativa entre anticipar la jubilación de 1 a 3 meses y hacerlo a final de 2026, o bien esperar a inicios de 2027:
Esperar a 2027 puede proteger la cuantía mensual
En este primer escenario, la elección dependerá de las circunstancias de cada persona. La situación laboral, las necesidades de ingresos, el estado de salud y la posibilidad de continuar trabajando pueden tener tanto peso como la diferencia entre las dos pensiones. Si no existe una necesidad urgente de empezar a cobrar, esperar a la edad ordinaria permite evitar la reducción por anticipación.
PUBLICIDAD
También hay que considerar el efecto acumulado de la revalorización. La subida que se incorpora a una pensión puede influir en las cuantías posteriores, por lo que no basta con comparar el primer pago o los meses que se ganan por retirarse antes. Para tomar una decisión ajustada, es necesario calcular tanto los ingresos que se dejarían de percibir durante la espera como la diferencia mensual entre las prestaciones.
El ejemplo de los 1.500 euros apunta a que adelantar un mes puede arrojar una diferencia mínima, pero hacerlo dos o tres meses puede inclinar el resultado hacia la espera. La ventaja de cobrar antes existe, aunque no garantiza una mejor pensión mensual.
Qué ocurre cuando la pensión calculada supera el máximo legal
La comparación cambia cuando el cálculo inicial de la prestación supera la pensión máxima de la Seguridad Social. En 2026, ese límite se sitúa en 3.359,60 euros mensuales en 14 pagas, equivalentes a 47.034,40 euros anuales. Para este supuesto, el análisis toma como ejemplo una pensión teórica de 3.750 euros mensuales, antes de aplicar las limitaciones y reducciones correspondientes.
PUBLICIDAD
En estos casos existe una regulación específica. La disposición transitoria 34 de la Ley General de la Seguridad Social establece un régimen transitorio para calcular las pensiones de jubilación anticipada voluntaria cuando la cuantía teórica supera la pensión máxima. Entre 2024 y 2032 se aplican coeficientes reductores específicos, diferentes de los generales, que dependen, entre otros factores, de los años cotizados, los meses de adelanto y el año en que se accede a la jubilación.
Por eso, no basta con aplicar directamente los porcentajes generales de reducción a una pensión superior al límite. El cálculo debe tener en cuenta las reglas específicas del periodo transitorio y la cuantía máxima vigente. Esta diferencia resulta fundamental para quienes han acumulado bases de cotización elevadas y esperan recibir una pensión situada en el límite legal o por encima de él antes de aplicar los topes.
Para las pensiones máximas, esperar también sale mejor
En el supuesto de una pensión teórica de 3.750 euros, el análisis concluye que esperar a 2027 para jubilarse a la edad ordinaria permite obtener una cuantía superior a la que resultaría de anticipar voluntariamente el retiro uno, dos o tres meses en 2026. La aplicación de las reducciones correspondientes hace que, en este ejemplo, la jubilación anticipada no compense en términos de pensión mensual.
PUBLICIDAD
Además, la actualización de la pensión máxima prevista para 2027 también beneficia a quienes accedan a la jubilación ese año. Por tanto, la revalorización del límite no debe considerarse una ventaja exclusiva de quienes ya estén jubilados en 2026. Este detalle puede alterar la comparación y refuerza la importancia de analizar las reglas que corresponden a cada año de acceso.
La ventaja principal de adelantar el retiro en este segundo caso se limita a cobrar entre uno y tres meses adicionales de pensión. Frente a ello, esperar permite acceder a la jubilación ordinaria sin la penalización por anticipación y beneficiarse de la actualización aplicable en 2027. La decisión final exige comparar esos ingresos iniciales con la cuantía mensual que se recibirá posteriormente, recomiendan los expertos.
Inciden en que no existe una respuesta única para decidir si conviene jubilarse en 2026 o esperar a 2027. Para una pensión de 1.500 euros, adelantar un mes apenas cambia el resultado y hacerlo dos o tres meses puede favorecer la espera. En el caso de una pensión teórica superior al máximo legal, el ejemplo también apunta a una mayor conveniencia de jubilarse a la edad ordinaria. Antes de solicitar la prestación, resulta esencial comprobar la edad legal aplicable, el periodo cotizado y el cálculo individual de la pensión, aconsejan los analistas en pensiones.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD