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Nunca tires estos objetos a la basura: está prohibido y las multas pueden alcanzar hasta 3.000 euros

Pilas, bombillas, aceite de cocina o electrodomésticos pequeños no pueden mezclarse con los residuos convencionales

(Imagen Ilustrativa Infobae)

Pilas, bombillas, aceite de cocina, electrodomésticos pequeños y restos de pintura forman parte de una lista de residuos que, según la normativa española, no pueden mezclarse con la basura doméstica convencional bajo riesgo de sanción. La legislación vigente, centrada en la ‘Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados para una economía circular’, obliga a separar estos materiales y depositarlos en los puntos limpios habilitados por cada ayuntamiento, con multas que varían según el municipio y pueden alcanzar los 3.000 euros.

Las pilas y baterías figuran entre los objetos más peligrosos si terminan en el contenedor equivocado. Sus componentes químicos y metales pesados generan riesgo de incendio o cortocircuito cuando se mezclan con otros desechos. El Real Decreto 106/2008 establece que ningún poseedor puede eliminar pilas, acumuladores o los aparatos que las incorporan junto con los residuos domésticos, y obliga a productores y distribuidores a mantener puntos de recogida gratuitos en supermercados, tiendas de electrónica y medios de transporte público.

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Los aparatos eléctricos y electrónicos, como teléfonos móviles y ordenadores, comparten ese mismo destino. Sus componentes contienen materiales tóxicos que, en contacto con el agua, pueden provocar daños tanto en el ecosistema como en la salud, de acuerdo con el mismo medio. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) incluye estos aparatos entre las fracciones que las entidades locales deben recoger de forma separada, ya sea en puntos limpios fijos o móviles.

Otro de los errores más frecuentes en los hogares españoles consiste en depositar bombillas en el contenedor de vidrio. A simple vista, el cristal invita a esa clasificación, pero la mayoría de estos dispositivos contienen mercurio y otros materiales que requieren un tratamiento específico. La única excepción son las bombillas incandescentes, que sí pueden desecharse en el contenedor gris de resto. Las pinturas, los disolventes y otros productos químicos domésticos presentan un problema similar. Aunque buena parte lleva una base de agua, deben entregarse en los puntos limpios porque, si se mezclan con otros residuos o se vierten por el desagüe, pueden generar contaminación hídrica, gases tóxicos e incluso riesgo de explosión o incendio.

El aceite ‘de garrafón’ sigue en nuestros restaurantes: “Una década después, es inaceptable que haya establecimientos que incumplan la ley”.

El aceite de cocina, la infracción más costosa

Entre los residuos domésticos, verter aceite de cocina usado por el fregadero concentra algunas de las sanciones más elevadas. El artículo 108 de la Ley 7/2022 tipifica esta práctica como infracción grave por abandono o gestión incontrolada de residuos, con multas que oscilan entre 2.001 y 100.000 euros, según la cantidad vertida, la reincidencia o los daños provocados.

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España genera unos 350 millones de litros de aceite de cocina usado al año, el equivalente a 10 litros por persona, pero apenas el 5% se recicla de forma correcta, según datos de Repsol. Un solo litro de aceite puede contaminar hasta 1.000 litros de agua, de acuerdo con información del Miteco. La normativa recomienda dejarlo enfriar, guardarlo en una botella o recipiente cerrado y trasladarlo a un punto limpio o a los contenedores naranjas que numerosos ayuntamientos han habilitado para este fin; en la Comunidad de Madrid existen más de 450 gasolineras que ofrecen este servicio.

Desde 2025, la propia Ley 7/2022 obliga también a recoger de forma separada los textiles y los residuos domésticos peligrosos, además de los aceites de cocina usados, una exigencia que se suma a la que ya regía desde 2022 para los biorresiduos en municipios de más de cinco mil habitantes.

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