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Máximo Sant, experto en coches, sobre el precio del combustible: “El crudo del petróleo es más barato de lo que imaginas”

En uno de sus últimos vídeos de TikTok (@garaje.hermetico) hace un desglose paso a paso de la cadena de producción y distribución, revelando cuánto cuesta realmente extraer, refinar y transportar el combustible antes de que se le apliquen los impuestos

Máximo Sant, experto en coches, sobre el precio del combustible: “El crudo del petróleo es más barato de lo que imaginas”. (Montaje Infobae)

El combustible no para de subir, pero no es solo como consecuencia del aumento del precio del petróleo, sino que el gasto que un conductor se deja en la gasolinera cada vez que va a repostar esconde muchos más costes. Por eso, el experto en automoción Máximo Sant ha desglosado en uno de sus últimos vídeos de TikTok (@garaje.hermetico) los componentes reales del precio de la gasolina, asegurando que el crudo apenas representa una mínima parte del total que paga el consumidor.

Sant parte de una premisa que contradice la percepción habitual, y es que “el crudo, el petróleo, es más barato de lo que imaginas. Lo caro son los impuestos”. El primer eslabón de la cadena es la compra del petróleo en origen que, según el cálculo de Sant, ese componente cuesta “más o menos 70 céntimos de euro”, 0,7€ por litro, una cifra que equivale a alrededor del 35% del precio total que paga el consumidor en la gasolinera. Después, el experto subraya que esta cifra es menor de lo que suele suponerse, pese a que el petróleo suele señalarse como el principal responsable de las subidas en el surtidor.

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El segundo paso de la cadena es el traslado del crudo desde los yacimientos hasta las refinerías, a menudo situadas a miles de kilómetros de distancia. Sant explica que ese transporte se realiza en superpetroleros que, por su gran capacidad de carga, generan una economía de escala que abarata el proceso. “Como es una economía de escala, porque los petroleros son enormes, esto cuesta poquísimo. Cuesta tres céntimos por litro, aproximadamente 1,5%”, detalla el experto.

Refinado, el proceso que convierte el petróleo en combustible

Tras la llegada del crudo a su destino, comienza la fase de refinado, el proceso industrial que convierte el petróleo en gasolina, diésel u otros derivados. Esta etapa requiere grandes instalaciones, por lo que su impacto en el precio es mayor que el del transporte marítimo. “Eso es caro. Es caro porque las refinerías son caras”, señala Sant, aunque matiza que la escala de producción contiene el impacto final: “Esto supone otros más o menos 26 céntimos de euro, 0,26€, un 13%”.

Se trata del tercer paquete de medidas anticrisis para "hogares, empresas y sectores más expuestos".

Una vez refinado el combustible, hay que trasladarlo hasta las estaciones de servicio mediante oleoductos y camiones cisterna, además de incorporar el margen comercial de la propia gasolinera. En España, esta función la realiza una compañía llamada Exxon. Según el desglose de Sant, “el llevarlo, que en España lo hace una empresa que se llama Exxon, con los oleoductos y camiones cisterna, más el beneficio, supone otros más o menos 0,11 euros, es decir, un 5,5% del precio total”.

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“El Estado se lleva el 90%, o sea, 90 céntimos de euro”

Sumados los cuatro componentes anteriores, el litro de combustible alcanza un coste aproximado de 1€ antes de impuestos. A partir de ese punto, Sant identifica el verdadero origen de la diferencia entre ese valor y el precio que paga el conductor en la gasolinera. “Hasta aquí ya tienes el depósito desde el pozo de petróleo convertido en combustible en tu gasolinera y ha costado alrededor de un euro por litro. ¿Qué ha pasado? ¿Dónde está el resto?”, planteó el experto antes de referirse a la carga fiscal.

El tramo final del precio corresponde íntegramente al Estado, que según los cálculos expuestos recauda cerca de 90 céntimos por cada litro vendido. “El Estado se lleva el 90%, o sea, 90 céntimos de euro, casi entre el 45%-50% en impuestos”, afirma Sant.

“Un impuesto sobre otro impuesto”

El especialista puso el acento en un mecanismo fiscal que, según explica, resulta especialmente llamativo: la existencia de dos tributos superpuestos sobre el mismo producto. El primero es el impuesto de hidrocarburos y el segundo, el IVA, fijado en el 21%. La particularidad señalada por Sant es que ese segundo impuesto no se aplica únicamente sobre el precio base del combustible, sino también sobre el propio impuesto de hidrocarburos.

Una persona reposta en una gasolinera, a 26 de diciembre de 2024, en Madrid (España). (Europa Press / Europa Press)

“Lo más alucinante, el mayor robo, es que te cobran dos impuestos, el impuesto de hidrocarburos y luego un impuesto del 21% de IVA. Pero ese 21% te lo cobran sobre todo lo que te he dicho y sobre el propio impuesto de hidrocarburos. Un impuesto sobre otro impuesto”, explicó el experto, quien remarcó que ese esquema debería estar prohibido: “Eso teóricamente no se puede hacer, pues te lo hacen”.

Como resultado de esta estructura, Sant concluye que el precio final en el surtidor, que ronda los dos euros por litro según el tipo de combustible, responde en una proporción cercana a la mitad a la carga impositiva. “Por eso, cuando vas a repostar, tu gasolina cuesta más o menos, depende de la gasolina, dos euros el litro, y la mitad de lo que estás pagando son impuestos”, cierra su explicación el especialista.

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