Existe la creencia popular de que el espresso es la opción más potente de la carta, un trago corto y concentrado capaz de despertar a cualquiera en cuestión de segundos. Sin embargo, la ciencia detrás de la extracción del café demuestra todo lo contrario. A pesar de su sabor intenso y su cuerpo denso, un shot de espresso contiene menos cafeína que otras preparaciones habituales como el café filtrado o el cold brew.
La explicación radica en el tiempo de infusión empleado en cada método. “La cantidad de cafeína que tiene un café depende siempre del tiempo que esté en contacto con el agua”, señalan desde la cuenta de TikTok de café de especialidad de Ikore Kofi para desmontar una de las ideas preconcebidas más extendidas entre los consumidores.
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En las cafeteras expreso tradicionales, el agua pasa a alta presión a través del grano molido durante apenas unos 20 o 30 segundos. “El espresso se extrae muy rápido y el contacto que tiene con el agua es muy corto”, detalla el experto. En cambio, métodos de elaboración lenta como la prensa francesa o la infusión en frío permiten que la materia prima repose en el líquido durante minutos o incluso horas, arrastrando una dosis de estimulante considerablemente mayor.
El sabor o el amargor no siempre equivalen a más cafeína
Mientras que una taza de café filtrado tradicional puede requerir entre tres y cuatro minutos de goteo constante con agua hirviendo sobre el grano, otras opciones llevan la extracción al extremo. Es el caso del cold brew, donde el café molido permanece sumergido en agua fría entre 12 y 24 horas continuas para lograr un perfil aromático único sin necesidad de calor.
“Otros métodos, como la prensa francesa, cold brew o V60, tienen mucho más contacto con el agua; por lo tanto, extraen mucha más cafeína”, aclaran desde el perfil. De este modo, aunque el sabor de un filtrado resulte más suave o diluido al paladar en comparación con el amargor denso del espresso, la carga real de la sustancia estimulante ingerida en una taza estándar es sensiblemente superior.
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Esta diferencia técnica desmonta la rutina diaria de miles de consumidores que recurren al trago corto italiano buscando un choque de energía inmediato. Si bien este clásico o variantes como el ristretto destacan por su concentración aromática y su papel esencial como base para bebidas con leche —como el flat white o el latte—, no son la alternativa más eficaz para combatir el cansancio prolongado a lo largo de la mañana.
Para quienes busquen maximizar el efecto estimulante en su jornada, la recomendación directa de los especialistas es cambiar de hábito y optar por técnicas de extracción más pausadas. “Si quieres una bebida que te despeje de verdad, hazte un café filtrado o pídete un cold brew”, concluye. La próxima vez que necesites mantenerte despierto durante una larga jornada de trabajo o estudio, conviene recordar que la potencia del sabor o el amargor en taza no siempre equivalen a un mayor chute de cafeína.
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