El comportamiento del circuito de refrigeración de un vehículo puede inducir a diagnósticos erróneos cuando aparece una expulsión de líquido. Por eso, identificar el origen de la presión resulta determinante antes de sustituir componentes.
El mecánico Juan José Ebenezer sostiene en un vídeo compartido en redes sociales que el tapón del refrigerante no regula la presión del circuito, sino que actúa como una válvula de seguridad cuando esta supera el límite previsto. Su advertencia se dirige a quienes sustituyen la pieza al detectar una expulsión de líquido: “El tapón del refrigerante no regula, no controla la presión”.
PUBLICIDAD
La comprobación para distinguir un tapón defectuoso de un exceso de presión exige conectar una bomba con manómetro al circuito y vigilar el vehículo en frío, según explica Ebenezer.
Cómo detectar un exceso de presión en el circuito
Si la presión asciende hasta dos o tres kilos sin que el motor haya alcanzado temperatura, existe una entrada anómala de presión. La observación de ese comportamiento permite separar la respuesta del tapón de la causa que eleva la presión en el circuito.
Ebenezer rechaza que el tapón sea el elemento encargado de fijar la presión de funcionamiento. “Esto no sirve para nada de regulación de presión, lo que sirve es como medio de seguridad si hay un exceso de presión”, afirma el mecánico, que describe el mecanismo como una válvula capaz de abrirse para evitar que otro componente reviente.
PUBLICIDAD
El tapón incorpora una junta que mantiene el sistema estanco y un muelle que cede al llegar a una presión concreta. La función de ambos elementos, de acuerdo con su descripción, es conservar el cierre hasta que se alcance el umbral para el que fue diseñado. Cuando esa presión se supera, la válvula abre y expulsa el líquido hacia fuera; para Ebenezer, esa salida no demuestra por sí sola que la pieza esté averiada.
El mecánico propone usar una bomba de presión con un adaptador estanco adecuado para cada coche. El dispositivo permite introducir aire en el circuito y controlar la presión sin que exista una salida o una pérdida, mientras se observa la temperatura mediante una máquina de diagnosis o el indicador del vehículo.
La prueba debe realizarse con el coche arrancado y todavía frío. Ebenezer precisa que la presión puede aumentar cuando el motor se calienta, pero alerta de que una subida antes de alcanzar temperatura revela que “tenemos algo que está metiendo demasiada presión”.
PUBLICIDAD
El tarado del tapón
Los tapones tienen un tarado distinto según el modelo, con ejemplos de uno con dos, uno con cuatro o uno con seis bares. Si se supera el límite asignado, el tapón tendrá que liberar presión; el problema, según el mecánico, puede no estar en la válvula, sino en el origen de esa presión adicional.
Para verificarlo, Ebenezer utiliza un aparato que intercala en cualquier punto del circuito y le permite meter aire mientras observa el manómetro. Si un tapón marcado para abrir a 1,4 bares empieza a expulsar aire a medio kilo de presión, considera que se ha deteriorado y debe cambiarse.
Si la válvula aguanta hasta su valor previsto y abre al rebasarlo, el diagnóstico es distinto. “Aunque esté saliendo por aquí el agua, el problema es que está entrando la presión por algún lado, bien sea por la culata, por la junta, por algún otro componente del coche”, explica Ebenezer.
PUBLICIDAD
El mecánico vincula ese exceso de presión a casos como una junta de culata dañada, cuando la presión procedente del cilindro entra en el circuito de refrigeración y obliga al tapón a abrirse. Su recomendación final es no reemplazar la pieza sin comprobar antes su funcionamiento: “Aunque sea barato, no cambiéis por cambiar”.
PUBLICIDAD