Postura de la esfinge: un ejercicio de yoga que mejora la postura corporal, alivia el dolor de espalda y reduce la rigidez

Es una asana fácil de hacer y apta para principiantes

El yoga y sus beneficios
Mujer sonriendo. (Magnific)
Guardar

El yoga es una disciplina que se ha popularizado en los últimos años gracias a su efecto relajante y la forma en la que trabaja nuestro cuerpo. Muchas personas lo usan para desconectar de la rutina, mientras que otros recurren a este para aliviar dolores y trabajar diferentes grupos musculares.

Lo cierto es que una buena rutina es capaz de mejorar la flexibilidad, fortalecer la musculatura y proteger la salud de nuestras articulaciones. Además, al existir tantos ejercicios, se puede adaptar a las necesidades de todo tipo de públicos.

PUBLICIDAD

Si últimamente has notado que tienes molestias en la espalda y quieres descomprimir esta zona, la postura de la esfinge puede ser una buena opción para trabajar la movilidad de la columna y estirar suavemente la zona lumbar y abdominal.

Beneficios de la postura de la esfinge

Esta postura, conocida también como Salamba Bhujangasana, es muy sencilla y apta para principiantes. Al mantener el pecho elevado y los antebrazos apoyados sobre el suelo, la espalda se extiende y permite trabajar la movilidad de la columna de forma controlada.

Además, la posición permite estirar de forma suave la zona abdominal y la parte frontal del cuerpo, mientras que la musculatura de la espalda trabaja para mantener el pecho elevado. Esto puede ayudar a contrarrestar la rigidez que aparece después de pasar mucho tiempo sentados o mantener durante horas una misma postura.

PUBLICIDAD

Una mujer boca abajo apoya sus antebrazos sobre una esterilla en una terraza de madera junto al mar.
Mujer haciendo la postura de la esfinge. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otro de sus puntos fuertes es que trabaja la musculatura de la espalda sin exigir movimientos bruscos, por lo que resulta una posición sencilla para introducir ejercicios de movilidad en nuestra rutina. Al mismo tiempo, la apertura del pecho y la extensión de la columna permiten trabajar zonas que permanecen poco activas durante buena parte del día.

Por ello, la postura de la esfinge puede ser una buena opción para quienes buscan mejorar la movilidad de la espalda, trabajar suavemente su musculatura y reducir la sensación de rigidez. Eso sí, si la postura provoca dolor o aumenta las molestias, lo recomendable es detener el ejercicio y no forzar el movimiento.

Cómo hacer la postura de la esfinge

  1. Túmbate boca abajo sobre una esterilla, con las piernas estiradas hacia atrás y los empeines apoyados en el suelo.
  2. Coloca los antebrazos sobre la esterilla, manteniendo los codos aproximadamente debajo de los hombros y las manos apoyadas hacia delante.
  3. Eleva lentamente el pecho, apoyándote en los antebrazos y manteniendo los hombros relajados. No es necesario levantar demasiado el torso ni forzar la espalda.
  4. Mantén la pelvis, las piernas y los pies apoyados en el suelo mientras mantienes la posición. La espalda debe formar una ligera curva, sin buscar una extensión excesiva.
  5. Respira de forma tranquila y mantén la postura durante unos segundos, concentrándote en relajar los hombros y evitar tensiones innecesarias.
  6. Vuelve poco a poco a la posición inicial, bajando el pecho hacia la esterilla y descansando antes de repetir el ejercicio.
El yoga combina ejercicio físico y meditación para mejorar fuerza, postura y flexibilidad. Favorece la respiración consciente, reduce ansiedad, fortalece huesos y articulaciones, mejora el sueño, la inmunidad y la salud cardiovascular, aportando equilibrio emocional y bienestar integral.

Cuándo conviene evitar esta postura

Aunque la postura de la esfinge es sencilla y no exige un nivel alto de flexibilidad, no siempre es recomendable realizarla. Al implicar una extensión de la columna, puede generar molestias en personas con problemas previos en esta zona.

Si al ejecutarla aparece dolor, hormigueo o una sensación de presión en la lumbar, lo mejor es no seguir con el ejercicio. Tampoco conviene realizarla si has tenido una lesión reciente en la espalda. En caso de dudas, es recomendable que consultes con tu médico si es recomendable que la hagas y buscar alternativas.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD