El glaucoma es la principal causa de ceguera irreversible en el mundo. Esta patología, que afecta a más del 3% de la población española, aumenta la presión intraocular dañando el nervio óptico, lo que hace que la visión periférica se pierda poco a poco. Se estima que para 2040 afectará a más de 111 millones de personas en el mundo.
Hasta ahora, la única variable modificable demostrada para frenar su avance es la presión intraocular elevada. Sin embargo, un porcentaje relevante de pacientes sigue empeorando aunque reciban tratamiento para bajarla. Un reciente estudio de la Universidad de California San Diego y la Universidad de South Florida (EE. UU.) ha descubierto un nuevo mecanismo que podría prevenir el glaucoma y frenar su progresión: las estatinas, los medicamentos más recetados del mundo para el colesterol.
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La investigación, publicada en el British Journal of Ophthalmology, utilizó registros electrónicos de salud de 115 organizaciones sanitarias con datos de 165 millones de personas a través de la plataforma de análisis de datos clínicos TriNetX. Los autores concluyeron que, entre aquellos pacientes que consumían estatinas, el riesgo de desarrollar glaucoma se reducía un 15%, mientras que quienes ya la padecían mostraban un mejor pronóstico.
Las estatinas, una estrategia para proteger las células nerviosas
Las estatinas son el principal medicamento para bajar los niveles de colesterol, pero la literatura científica ha comenzado a apuntar que podrían prevenir o ralentizar la muerte de las células nerviosas. Estos fármacos modulan el sistema inmunitario al inhibir ciertas proteínas de superficie presentes en los glóbulos blancos, lo que reduce la inflamación que daña el tejido del nervio óptico, razón que podría explicar sus efectos sobre el glaucoma.
También aumentan los niveles de óxido nítrico en los vasos sanguíneos, lo que mejora el flujo de sangre hacia la retina y puede prevenir el daño isquémico al nervio. Al mismo tiempo, frenan la producción de endotelina-1, una molécula que contrae los vasos y reduce ese mismo flujo.
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Los investigadores han podido comprobar estos efectos en el desarrollo del glaucoma. Según sus conclusiones, los usuarios que consumían estatinas mostraron un 15% menos de probabilidades de desarrollar glaucoma de ángulo abierto a los cinco años del diagnóstico y un 10% menos a los 10 años.
Entre quienes ya padecían la enfermedad, también se vieron efectos positivos. A los cinco años, los pacientes tenían un 60% menos de probabilidades de requerir trabeculoplastia láser selectiva (SLT), un procedimiento que mejora el drenaje ocular. Estas personas también presentaban un 55% menos de riesgo de someterse a cirugía mínimamente invasiva de glaucoma (MIGS por sus siglas en inglés), y un 36% menos de necesitar una cirugía incisional convencional, considerada la intervención más intensa. La prescripción de gotas hipotensoras oculares —el primer escalón del tratamiento contra el glaucoma— también fue un 11% menor en este grupo.
A los 10 años, los beneficios continuaban: el riesgo de cirugía incisional siguió siendo un 32% inferior, el de MIGS un 46% menor y el de trabeculoplastia láser, un 51% más bajo. La necesidad de gotas hipotensoras se redujo un 12%.
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Las estatinas más efectivas
Los autores también midieron la efectividad de los distintos tipos de estatinas. La atorvastatina fue la que mejores resultados obtuvo: quienes la tomaban exclusivamente tuvieron un 17% menos de probabilidades de desarrollar glaucoma y beneficios equivalentes en todos los indicadores quirúrgicos. La rosuvastatina mostró resultados similares.
Con simvastatina y pravastatina, el riesgo de desarrollar glaucoma no difirió de manera estadísticamente perceptible frente a los controles, aunque sí hubo reducciones en la necesidad de algunos procedimientos quirúrgicos. Los autores atribuyen esa variabilidad, al menos en parte, a que los grupos de pacientes que tomaban estos fármacos de forma exclusiva eran considerablemente más pequeños.
La pitavastatina, la fluvastatina y la lovastatina no pudieron analizarse de forma aislada por tamaño de muestra insuficiente.
Próximos pasos
Los autores advierten que el estudio tiene sus límites. Primero, porque la base de datos utilizada no contiene mediciones de presión intraocular, agudeza visual, resultados de campos visuales ni imágenes del nervio óptico. Eso impide saber con exactitud si los pacientes que evitaron la cirugía lo hicieron porque su enfermedad avanzó menos o por otras razones, como dificultades para adherirse al tratamiento con gotas.
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Tampoco fue posible controlar la dosis de estatina recibida ni considerar el uso de gotas hipotensoras durante el seguimiento, factores que también influyen en la progresión. Serán necesarios más estudios para comprender mejor los efectos de estos fármacos sobre el glaucoma.
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