La semana comenzó con avisos de Polonia o Francia sobre el aumento de la amenaza híbrida del Kremlin y terminó con varios episodios de intervención española para vigilar drones rusos. La misión de la OTAN en el flanco oriental sigue de cerca cualquier movimiento aéreo y, cuando se encuentra una aeronave no identificada, los cazas despegan para supervisar la situación.
España tiene un papel clave en la Policía Aérea de la Alianza con medios desplegados en Estonia y Rumanía. Mientras el destacamento de Estonia se encarga de la vigilancia aérea en el Báltico, los aviones situados en Rumanía apoyan la protección de la frontera aliada próxima a Ucrania. Y ahora, tres activaciones de cazas españoles en cinco días han puesto a los militares españoles en primera línea.
PUBLICIDAD
Tres intervenciones españolas en una semana
La primera intervención tuvo lugar el 22 de septiembre desde la base de Ämari, en Estonia. Dos cazas EF-18M del Destacamento Aéreo Táctico Ámbar recibieron la orden de despegar para identificar un avión ruso que sobrevolaba aguas internacionales del mar Báltico. El aparato había partido del área de San Petersburgo sin presentar un plan de vuelo, con el transpondedor apagado y sin contacto con los servicios civiles de control aéreo, lo que hizo saltar las alertas.
Los cazas españoles localizaron la aeronave, confirmaron visualmente su identidad y la escoltaron durante parte de su recorrido. Según el Estado Mayor de la Defensa, el avión ruso no penetró en el espacio aéreo de Estonia ni de otro país aliado. La operación fue la primera activación real del contingente desplegado en el país báltico, que cuenta con cuatro EF-18M y alrededor de 110 militares.
Dos días después, el 24 de septiembre, otros dos F-18 españoles despegaron desde la base aérea Mihail Kogălniceanu 57, en Rumanía. Los radares militares detectaron un grupo de objetivos aéreos al norte de Chilia Veche, junto a la frontera ucraniana y el delta del Danubio. Las autoridades rumanas indicaron que los aparatos realizaron maniobras dentro del territorio de Ucrania. No se registró ninguna incursión en el espacio aéreo rumano, aunque el Centro Nacional de Mando Militar activó medidas preventivas para la población del norte del distrito de Tulcea. El sistema de alerta pública RO-Alert envió un aviso a los teléfonos de los residentes.
PUBLICIDAD
La madrugada del 26 de septiembre se produjo la tercera salida de los cazas españoles desde la misma instalación. Los radares rumanos detectaron un dron ruso cerca de Vâlcov, localidad ucraniana situada frente a la ribera rumana del Danubio. Los dos cazas controlaron la evolución del objetivo hasta el fin de la alarma, a la 01:30, sin que llegara a entrar en su espacio aéreo.
El “riesgo real” de “ataques híbridos” rusos
Europa ha elevado su alerta ante el riesgo de que Rusia amplíe sus acciones contra países europeos, después de semanas marcadas por incursiones de drones, ejercicios militares, ataques próximos a la frontera y el refuerzo de la vigilancia aérea en el este del continente. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, reconoció tras reunirse con los líderes parlamentarios que “el riesgo ha aumentado”. El primer ministro polaco, Donald Tusk, fue más contundente. “El plan ruso, según las evaluaciones de inteligencia, incluye ataques híbridos con drones y misiles contra los países que apoyan a Ucrania, incluida Polonia”, afirmó en su Parlamento.
La preocupación se intensificó tras el ataque de un dron ruso contra un tren de pasajeros a dos kilómetros de la frontera polaca con Ucrania, la aproximación más cercana a territorio aliado desde el inicio de la invasión. Polonia activó sus cazas y emitió alertas en las regiones de Podkarpacie y Lublin. El Instituto Internacional de Estudios Estratégicos informó que, entre agosto de 2024 y febrero de 2026, varios drones sobrevolaron el espacio aéreo de 12 miembros de la OTAN.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD