Superar una ruptura de pareja es un proceso que implica muchos altibajos. No se trata de un camino lineal en el que la persona todos los días avanza hacia la vuelta a la tranquilidad y la felicidad, sino que más bien es un sendero plagado de dudas y recuerdos que continúan estando presentes incluso cuando ya ha pasado un tiempo.
Es frecuente que las personas que se encuentran a una ruptura sientan que no avanzan, que se encuentran en el mismo punto constantemente o que incluso retroceden, al mismo tiempo que también hay otras que creen haberlo superado del todo cuando, realmente, sigue habiendo una esperanza, aunque sea pequeña, de que su expareja vuelva arrepentido.
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Sobre esta cuestión ahonda la psicóloga Ainhoa Vila (@ainhowins), que explica que hay tres frases que indican que “estás esperando a que tu expareja vuelva, aunque me digas que no”: “Cuando yo las escucho en consulta están diciendo que esa persona no está superando su ruptura, aunque me jure y me perjure que ya lo ha soltado”.
Según explica la experta, esto resulta especialmente peligroso porque la persona está convencida de que ya ha pasado página. “En cuanto las oigo, sé que siguen con la puerta abierta, porque no me hablan de que estén tranquilas, ni siquiera de que hayan aceptado ese final. Me hablan de las tres formas más comunes de seguir esperando a alguien sin admitirlo ni siquiera hacia una misma. Y, por lo tanto, hay mucho trabajo por hacer”.
“Todas suenan a que ya lo has superado”
En primera lugar, Vila señala que se encuentra ante esta situación con la frase “Yo no quiero volver con él Pero si él me buscase, hablaría”: “Cuando alguien me dice esto, no me está contando que ha pasado página, me está diciendo que ha dejado la puerta entornada por si él en algún momento empuja”. Aunque esta frase se disfrace de indiferencia, realmente esconde la esperanza de que esto ocurra.
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“Es que nadie me va a entender como él”. En este caso, la persona que la pronuncia no se encuentra ante la posibilidad de encontrar a alguien más, pues la comparación constante mantiene el hueco vacío que ocupaba la expareja, sin posibilidad de que sea llenado.
Por último, la psicóloga señala que hay una frase especialmente reveladora: “Cuando esté todo bien, a lo mejor podemos ser amigos”. “Cuando escucho esto, obviamente no me habla de una amistad sana. Escucho a alguien que no soporta esa idea de perderlo todo y busca la fórmula exacta de tenerlo cerca a cualquier precio”.
En este caso, la amistad no es el objetivo, sino mantener en su vida a la persona que ahora mismo solo se concibe como ausencia, lo que provoca dolor. Vila explica que esto no significa que todas las relaciones de pareja que después se convierten en una amistad no sean sanas. “Lo importante es el tiempo en el que se dice, porque tú no quieres tener que decirle adiós”.
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Tal y como señala la experta, estas tres frases tienen algo en común: “Ninguna te dice que sigas esperándole. Al revés, todas suenan a que ya lo has superado. Pero las tres hacen lo mismo por debajo. Dejar una puerta abierta, dejar un espacio que no lo ocupe nadie más que él. Y detrás de las tres hay lo mismo. Alguien que todavía no ha cerrado la puerta y que se ha convencido que dejarla abierta es estar en paz”.
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