Vivimos bajo la idea de que para sentirnos mejor necesitamos incorporar algo nuevo a nuestra rutina. Hacer más ejercicio, organizar mejor el día, aprender técnicas de relajación, responder antes a los mensajes o aprovechar cada minuto parecen formar parte de una carrera permanente hacia una versión supuestamente mejor de nosotros mismos. Pero quizá el problema no siempre esté en lo que falta, sino en todo aquello que hemos ido acumulando.
En esa línea se mueve una de las reflexiones que el psiquiatra Javier Quintero ha compartido con sus seguidores en redes sociales. Su planteamiento parte de una idea sencilla: en determinados momentos, avanzar puede consistir precisamente en quitar, limitar o renunciar a algunas conductas cotidianas. No se trata de presentar fórmulas universales para el bienestar, sino de observar pequeños hábitos que pueden estar interfiriendo en aquello que buscamos.
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El doctor Javier Quintero (@drquintero en sus redes sociales), médico psiquiatra, divulgador y jefe del Servicio de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital Universitario Infanta Leonor, invita a cambiar la perspectiva: “A veces, para conseguir lo que quieres no necesitas hacer más, necesitas dejar de hacer algunas cosas”. La frase funciona como punto de partida para revisar comportamientos que, por habituales que sean, pueden acabar ocupando un espacio excesivo en la vida diaria.
Renunciar a cosas para priorizar lo que importa
El primer ejemplo tiene que ver con el descanso. “¿Quieres dormir mejor? Deja de llevarte el móvil a la cama”, plantea el psiquiatra. La recomendación encaja con una preocupación recurrente en sus contenidos: la relación entre nuestros hábitos cotidianos y el bienestar psicológico. Quintero también ha hablado públicamente de los errores que algunas personas cometen antes de dormir y que pueden contribuir a que el descanso no sea reparador.
La segunda propuesta apunta directamente a la gestión del tiempo y a la dificultad de poner límites. “¿Quieres más tiempo para ti? Deja de decirle que sí a todo”, señala. La idea no consiste necesariamente en aislarse de los demás, sino en revisar hasta qué punto la disponibilidad permanente puede terminar desplazando las propias necesidades.
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Algo parecido ocurre con la búsqueda constante de actividad. “¿Quieres más calma? Deja de llenar cada minuto de tu vida”, afirma Quintero. En una sociedad acostumbrada a medir el tiempo por su productividad, dejar espacios sin tareas puede parecer poco eficiente. Sin embargo, introducir pausas también supone permitir que la atención abandone, aunque sea temporalmente, la exigencia de estar siempre haciendo algo.
La última de sus propuestas se dirige a una cuestión especialmente presente en la era de las redes sociales: la necesidad de aprobación. “¿Quieres depender menos de la aprobación de los demás? Deja de intentar gustar a todo el mundo”, sostiene.
Pequeños cambios en los hábitos con grandes consecuencias
El propio psiquiatra introduce, además, un matiz importante: “Por supuesto, ninguna de estas cosas es tan sencilla ni depende de un único hábito”. Es una precisión relevante porque dormir mal, sentirse desbordado o buscar aprobación externa no suelen tener una única causa ni se resuelven automáticamente eliminando una conducta.
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Su propuesta es más modesta: “Cambiar pequeñas conductas puede ser un primer paso para acercarte a lo que quieres”. En lugar de convertir el bienestar en una nueva lista de obligaciones, la reflexión plantea mirar hacia el otro lado de la ecuación: qué podemos dejar de hacer. A veces, mejorar la relación con el descanso, el tiempo, la calma o los demás puede comenzar no añadiendo una tarea más a la agenda, sino retirando alguna de las que ya ocupan demasiado espacio.
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