Fue un grito de auxilio lo que llamó la atención del equipo del Real Valladolid durante su viaje de regreso desde Ceuta a la altura de Jerez de la Frontera. Bajo el autobús en el que viajaban, un adolescente marroquí de 17 años había permanecido escondido durante horas después de cruzar el Estrecho de Gibraltar agarrado a uno de los ejes del vehículo, con la intención de llegar a la península.
No se dieron cuenta de su presencia hasta horas después de que el equipo pucelano disputara este domingo, 20 de septiembre, un encuentro frente a la AD Ceuta en el Estadio Alfonso Murube, que finalizó con un empate a uno. Tras terminar el partido, la delegación blanquivioleta abandonó la ciudad autónoma sobre las 21:30 horas rumbo al puerto de la localidad, donde embarcó para cruzar hasta Algeciras y continuar después el trayecto por carretera hacia Valladolid.
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Localizado entre los ejes del vehículo tras una hora de trayecto
Más de una hora después de desembarcar, los ocupantes del autocar escucharon una voz que pedía socorro y que procedía de la parte baja del vehículo. Al revisar los bajos del autobús, el personal de la expedición localizó al joven, oculto entre los ejes mecánicos del vehículo. Según las primeras informaciones, recogidas por Radio Marca Valladolid, el menor se había introducido en esa zona del autocar durante la estancia en el puerto de Ceuta, antes de que la comitiva iniciara el cruce hacia Algeciras.
Tras ser descubierto, el menor presentaba algunas magulladuras, aunque su estado general se consideró bueno, sin encontrarse lesiones de mayor gravedad. Sin embargo, el hallazgo obligó a interrumpir de forma temporal el regreso de la expedición vallisoletana, que en ese momento se encontraba a más de 100 kilómetros del puerto de Algeciras. El parón permitió atender al joven y coordinar su entrega a las autoridades competentes, que se hicieron cargo de la situación una vez confirmaron su identidad.
Ceuta, escenario de una crisis migratoria sin precedentes
Un episodio que ocurre durante la grave crisis migratoria que atraviesa Ceuta desde finales de julio, cuando cerca de 80.000 personas cruzaron la frontera con Marruecos, a nado y a través del espigón del Tarajal, en la mayor entrada irregular registrada nunca en la ciudad autónoma.
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Casi dos meses después de aquella jornada, la situación está lejos de resolverse. El Gobierno de Ceuta cifra en unas 13.000 las personas migrantes que permanecen todavía en la ciudad en situación irregular, mientras que el Ejecutivo de Pedro Sánchez sitúa la cifra en torno a los 10.000, de los cuales entre 3.000 y 4.000 continúan sin plaza en ningún centro social, y conviven en las calles y playas como la de El Trampolín.
Las autoridades han habilitado distintos centros de acogida temporal, entre ellos un nuevo espacio en el puerto de la ciudad con 1.700 plazas, que se completó pocas horas después de su apertura. Pese a este refuerzo, más de 2.000 personas regresaron a las playas al no encontrar sitio disponible. Además, la crisis afecta a un número elevado de menores no acompañados, que las estimaciones oficiales sitúan entre 700 y 1.000, y que continúan durmiendo a la intemperie mientras se define su traslado a otras comunidades autónomas.
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