El precio de compra de un coche de lujo puede caer hasta niveles propios de un utilitario, pero las facturas del taller conservan la dimensión de su categoría original. El mecánico Miquel Turbo alertó sobre el riesgo de adquirir coches premium antiguos sin calcular antes el coste de sus reparaciones, a partir del caso de un Mercedes-Benz ML 420 CDI con motor V8 diésel.
El profesional mostró en un vídeo de YouTube el trabajo necesario para sustituir los soportes del motor de este todoterreno, una intervención que acabó ligada a una avería en el circuito del aire acondicionado. “Un coche de alta gama siempre será un coche de alta gama”, insistió al explicar que el valor de reventa no reduce ni el precio de los recambios ni las horas de mano de obra.
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El Mercedes-Benz ML 420 CDI, con 300 caballos de potencia, puede encontrarse en el mercado de ocasión por entre 10.000 y 15.000 euros, según señaló Turbo. Esa cifra permite que compradores con un presupuesto limitado accedan a un vehículo que, cuando era nuevo, costaba cerca de 80.000 o 90.000 euros. El problema aparece después de la compra.
Reparaciones complejas y costosas
El coche llegó al taller por una fuga de aire acondicionado. Al revisar el vehículo, el mecánico detectó que los soportes de motor estaban vencidos por el paso del tiempo. El bloque había quedado más bajo de lo debido y rozaba una tubería, hasta dañarla.
La sustitución de esas piezas, cuyo precio individual no resulta especialmente elevado, exigió desmontar elementos del subchasis delantero, el diferencial, la dirección, parte de la transmisión, los catalizadores y diversas cubiertas. Además, Turbo tuvo que modificar una herramienta para alcanzar uno de los tornillos.
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“Las faenas son de alta gama”, resumió el mecánico. A su juicio, esa es la cuestión que muchos compradores pasan por alto cuando encuentran un SUV de lujo de segunda mano a un precio aparentemente asequible: el diseño mecánico mantiene su complejidad, aunque el coche haya perdido gran parte de su valor original.
El tallerista indicó que los ML 420 CDI pueden presentar problemas en los brazos y las botellas de la suspensión, los inyectores y los turbos. El motor V8 diésel incorpora ocho inyectores, lo que amplía el importe potencial de una avería frente a modelos más sencillos. “Cada vez que entra un Mercedes, se van entre tres y cinco mil euros de reparación”, afirmó, en referencia a casos que ve en su actividad profesional.
El precio de compra puede engañar
Otro ejemplo de vehículo de alta gama fabricados hace dos o tres décadas es el Volkswagen Touareg V10 TDI, que puede aparecer en anuncios por unos 8.000 euros pese a que su precio nuevo rondaba los 80.000 euros.
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La diferencia entre ambos importes puede inducir a error. Una reparación de la suspensión neumática, de la caja automática o de componentes menores puede multiplicar el gasto que supondría mantener un coche generalista. También influye el consumo de aceite, el tamaño de los neumáticos y la mayor cantidad de piezas que requieren estos modelos.
Turbo advirtió de que algunos propietarios terminan por financiar arreglos que no habían previsto al comprar el vehículo. Por eso recomendó consultar a un mecánico, investigar los fallos habituales y valorar la disponibilidad de recambios antes de cerrar una operación. “Informaos bien del coche que compráis”, planteó.
El consejo no implica descartar todos los modelos premium veteranos, ya que se puede distinguir entre el Touareg V10 TDI y las versiones V6 TDI de la misma generación, que pueden presentar menos complicaciones. También hay opciones más resistentes como el BMW 330 de la generación E46, tanto diésel como gasolina, y el Lexus GS 450h fabricado entre 2005 y 2011.
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En el caso de Mercedes-Benz, el ML 270 CDI de aquella generación recibe una valoración más favorable que el ML 420 CDI. Para Turbo, la diferencia está en no comprar solo una marca, unas llantas o una cifra de potencia: “Si os gusta el coche, os lo compráis, pero luego que no vengan los lloros”, concluye el mecánico.
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