El programa Los archivos secretos del NODO, de Televisión Española, ha sacado a la luz imágenes inéditas del entierro de los doce mineros fallecidos en la mina Calvo Sotelo, en Puertollano (Ciudad Real) en octubre de 1958, un documento que la dictadura censuró para preservar su relato de paz social tras una de las peores tragedias industriales del franquismo.
El 18 de octubre de 1958, un escape de gas provocó una explosión y el posterior derrumbe de las galerías del pozo Calvo Sotelo. Una treintena de trabajadores quedó atrapada y el accidente terminó con 12 fallecidos, en una comarca que registraba siniestros graves cada tres o cuatro años. La minería de Puertollano ocupaba una posición estratégica para la dictadura durante la posguerra. España carecía de petróleo y el franquismo impulsó la extracción de pizarras bituminosas mediante la Empresa Nacional Calvo Sotelo, ENCASO, para fabricar combustibles sintéticos y perseguir la autarquía energética.
PUBLICIDAD
Los historiadores que participan en el programa describen aquel esfuerzo como un intento “desesperado” de obtener energía barata y abundante. Eso sí, a base de “jornadas extenuantes” y una seguridad laboral “prácticamente nula” para los trabajadores de las explotaciones. El desastre era inminente.
El programa, emitido el pasado viernes, muestra a miles de vecinos concentrados ante la iglesia de Santa Bárbara y por las calles de la barriada del Poblado, junto a la avenida de Andalucía y el desaparecido economato minero de la calle Lérida. Los féretros avanzan entre una multitud marcada por el luto de las familias y la vigilancia de la Guardia Civil. Las lágrimas, las miradas desesperas o vacías de las viudas no formaban parte de la España pulcra que el franquismo mostraba en su noticiario, por eso nunca vieron la luz.
Por qué el NODO ocultó el entierro de los mineros de Puertollano
El material quedó fuera del Noticiario Documental porque contradecía la doctrina informativa del régimen. El NODO debía proyectar una España próspera, estable y ordenada, mientras que las catástrofes y el descontento social se situaban en el imaginario oficial fuera de las fronteras españolas.
PUBLICIDAD
En aquella España “grande y libre” no cabían las miserias, especialmente las ocurridas por falta de seguridad laboral. Además, los expertos que participan en el documental sostienen que el dolor de las viudas, algunas al borde del desmayo, y el pésame masivo de la clase trabajadora ante las autoridades desplazadas desarmaban ese discurso.
Las miradas de reproche que quedaron fuera de la pantalla
Los especialistas consultados por Televisión Española identifican en las filmaciones una sucesión de miradas directas y “abruptas” de vecinos y mineros hacia la cámara. Esa reacción, poco habitual en las producciones del NODO, expresa el descontento, la irritación y la indignación de una población obrera castigada por la precariedad y la ausencia de medidas de seguridad.
La presencia de la Guardia Civil durante las honras fúnebres refuerza esa lectura. Los analistas consideran que el despliegue en un acto de duelo revelaba el temor de las autoridades franquistas a que el dolor colectivo derivase en protestas o altercados vinculados a las deficiencias laborales de la minería.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD