Seguramente conozcas a alguien que tiene miedo a los aviones o tenga mucho respeto a este tipo de viajes. Aunque es uno de los medios de transporte más seguros, entre el 5% y el 6% de la población española tiene fobia a volar (según los datos del INE), lo que equivale a 2,5 millones de personas aproximadamente.
Las turbulencias son, precisamente, uno de los momentos que más miedo pueden generar entre quienes sienten temor a volar. Los movimientos bruscos y la sensación de que el avión pierde estabilidad pueden resultar muy desagradables, especialmente cuando no se sabe qué está ocurriendo.
Sin embargo, a pesar de que pueda parecer un momento inseguro, es más seguro de lo que muchos piensan. La propia Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA) señala que las turbulencias son un fenómeno normal y frecuente durante los vuelos, aunque el cielo parezca estar despejado.
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El avión nunca se caerá por una turbulencia
Una de las personas que lo ha explicado públicamente es Ramón Vallés. El piloto lo confirmó en el podcast Mami Qué Dices, afirmando que una turbulencia no podía derribar a un avión. “Mientras tenga dos alas y su estructura no se vea afectada, el avión siempre vuela”.
Además, la propia flexibilidad de las alas forma parte del diseño del avión. Aunque desde el interior de la cabina pueda resultar extraño ver cómo se mueven durante una turbulencia, no son estructuras completamente rígidas: están diseñadas para soportar las fuerzas aerodinámicas y permitir cierto grado de flexión.
Airbus, una empresa de aviación, explica que, ante las ráfagas de viento y las turbulencias, permitir que determinadas partes del ala se flexionen ayuda a reducir las cargas que recibe la estructura.
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Es decir, ese movimiento que desde el asiento puede parecer alarmante no significa que el ala esté a punto de romperse, sino que forma parte de la manera en la que la estructura responde.
Otro aspecto que puede ayudar a entender por qué las turbulencias no implican que el avión esté a punto de caer es que los movimientos que sienten los pasajeros no significan necesariamente que la aeronave haya perdido el control. La FAA explica que, incluso en casos de turbulencia moderada, pueden producirse cambios de altitud y de actitud, pero el avión permanece bajo control en todo momento.
La principal preocupación para los pasajeros durante una turbulencia no debe ser que el avión vaya a caer, sino las posibles lesiones provocadas por los movimientos bruscos. Por ello, es tan importante tener el cinturón de seguridad abrochado siempre que se esté sentado, incluso cuando la señal luminosa esté apagada. De este modo, reduciremos el riesgo.
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Qué hacer durante una turbulencia
Aunque las turbulencias pueden resultar incómodas, mantener la calma y seguir las indicaciones de la tripulación puede ayudar a afrontar mejor estos episodios. También es recomendable evitar levantarse del asiento mientras se producen movimientos bruscos y mantener los objetos personales bien guardados.
Si el miedo aparece, centrar la atención en la respiración y recordar que los movimientos bruscos forman parte de las condiciones normales del vuelo puede ayudar a calmar la ansiedad y los nervios.
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