Agregar Infobae enGoogle

‘Juego de Tronos’ o ‘La casa de papel’ llenan los hoteles españoles: el turismo de series dispara hasta un 50% la ocupación

El llamado turismo de pantalla también puede elevar hasta un 15% la actividad económica local, pero los expertos advierten del riesgo de que el éxito de una ficción genere una burbuja pasajera

Emilia Clarke como Daenerys Targaryen en el final de "Juego de tronos" (Helen Sloan/HBO)

Una serie o una película puede convertir en pocos meses un municipio desconocido para buena parte del público en un destino turístico. El llamado turismo de pantalla, impulsado por el éxito de las producciones audiovisuales en las plataformas de streaming, está provocando incrementos de entre el 20% y el 50% en la ocupación hotelera durante el primer año en las localidades que aparecen como escenarios de ficciones de éxito.

El impacto no se limita a los hoteles. Según el experto en economía digital y profesor de la Universidad Internacional de Valencia (VIU), Alejandro San Nicolás, el fenómeno puede generar entre un 5% y un 15% de actividad económica adicional en las economías locales, recoge Europa Press.

El efecto es especialmente relevante en municipios pequeños, donde el tejido productivo es más limitado y la llegada de visitantes puede modificar rápidamente el equilibrio económico.

PUBLICIDAD

San Nicolás advierte, sin embargo, de que este éxito repentino también entraña riesgos. Compara el fenómeno con un “parque temático invisible” que aparece de repente, sin que exista una taquilla ni un sistema de control del aforo. La popularidad de una producción puede transformar en poco tiempo los flujos turísticos de una localidad que hasta entonces permanecía fuera de las grandes rutas.

Las calles de Cáceres sirvieron de escenario en la séptima temporada de Juego de Tronos (Visitas Guiadas Trujillo)

De Osuna a la Galicia interior: cuando una serie cambia el mapa turístico

Uno de los ejemplos más conocidos es Osuna, en Sevilla, que experimentó un notable aumento de visitantes después de que la serie Juego de Tronos utilizara algunos de sus espacios como escenario. El fenómeno mostró la capacidad de una producción internacional para colocar un municipio en el mapa turístico mundial y atraer a viajeros interesados en conocer los lugares que habían visto en pantalla.

Otro caso significativo se encuentra en la Galicia interior, donde el estreno de As Bestas contribuyó a despertar el interés por territorios rurales alejados de los principales circuitos turísticos. Algo similar ocurrió en Madrid con La Casa de Papel. El cine y las series funcionan como una herramienta de promoción que puede llegar a públicos a los que una campaña turística convencional difícilmente alcanzaría.

PUBLICIDAD

El poder de las plataformas reside en su capacidad para trasladar una ficción a millones de espectadores de forma simultánea. Una producción de éxito puede convertir una plaza, una calle, un paisaje o un pequeño pueblo en un lugar reconocible para una audiencia internacional. Pero esa misma velocidad puede convertirse en un problema cuando el destino no está preparado para recibir una avalancha de visitantes.

España, un líder mundial en turismo, se enfrenta a un nuevo desafío: las olas de calor. Un estudio revela que los turistas que sufren temperaturas extremas son menos propensos a regresar, obligando al sector a adaptarse para no perder su atractivo.

El riesgo de una burbuja turística

El profesor de la VIU alerta de que los municipios pueden caer en una “burbuja económica de alto riesgo” si basan su estrategia de crecimiento exclusivamente en el éxito de una película o una serie. La audiencia, recuerda, puede desplazarse rápidamente hacia la siguiente producción y provocar que el interés turístico decaiga con la misma velocidad con la que apareció.

La clave está en aprovechar el escaparate audiovisual para construir una oferta que sobreviva a la ficción. Si el municipio no desarrolla una propuesta basada también en su patrimonio, su paisaje, su gastronomía o sus recursos naturales, el aumento de visitantes puede ser únicamente temporal. El escenario deja entonces de ser un destino cuando desaparece de las pantallas.

El problema puede resultar especialmente delicado en cascos históricos y entornos rurales vulnerables, donde un incremento brusco de la afluencia puede generar presión sobre los servicios públicos, el medio ambiente y la vivienda. El objetivo, según la propuesta de la VIU, debe ser evitar que estos territorios “mueran de éxito” por no haber previsto las consecuencias de su repentina popularidad.

Medir el impacto antes de que llegue la avalancha

Para anticiparse a estos efectos, San Nicolás propone que los municipios realicen una auditoría de sostenibilidad del destino antes del estreno de las producciones. Esa evaluación debería tener en cuenta aspectos como la huella de carbono asociada a la llegada de visitantes y la presión que el nuevo flujo turístico puede ejercer sobre el mercado de la vivienda.

La idea es que el rodaje no se valore únicamente por el impacto económico inmediato que puede generar, sino también por sus consecuencias a medio y largo plazo. Una localidad puede beneficiarse de una mayor ocupación hotelera y de un aumento del consumo, pero esos beneficios pierden parte de su valor si el incremento de visitantes deteriora los recursos que hacen atractivo el lugar.

Alejandro San Nicolás plantea además aplicar a las productoras audiovisuales el principio de “quien impacta paga por delante”. La propuesta consiste en exigir un fee o una fianza previa destinada a garantizar la conservación del entorno, de forma similar a las garantías de restauración que se exigen en otros sectores con impacto sobre el territorio, como la minería.

PUBLICIDAD