Poco más de un minuto de oscuridad. 60 segundos de un evento astronómico que no se veía en la península desde 1912 y que causó un auténtico furor que ya se refleja en las cifras: el eclipse solar total del 12 de agosto de 2026 dejó un impacto económico neto de 347,6 millones de euros, según el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa.
Detrás del dato hay miles de desplazamientos, hoteles abarrotados y restaurantes con las mesas llenas. Los turistas extranjeros aportaron 247,3 millones de euros y los nacionales sumaron 94,9 millones, en un fenómeno que atrajo a casi 446.000 visitantes internacionales, de acuerdo con otro informe de Analistas Financieros Internacionales (AFI). Y es que los ‘astroturistas’ internacionales desembolsaron, de media y sin contar billetes de avión, 1.501 euros por persona, mientras que los viajeros nacionales gastaron 336 euros de media. Y según datos de Booking, las reservas para la noche del 12 de agosto crecieron un 260% en A Coruña, un 170% en León y un 120% en Burgos. Pero fue Soria, con una certificación Starlight de sus cielos, el territorio que encabezó el incremento de interés extranjero, con un repunte del 522%.
Y aunque el minuto ya ha pasado, las consecuencias económicas están lejos de haber terminado. Ahora, la fiebre por el eclipse casi ha agotado los décimos de Lotería de Navidad que reproducen la fecha del evento astronómico del pasado 12 de agosto, el 12.826, consignado en una única administración de San Lorenzo de El Escorial (Madrid), Loterías Pepito Herranz, como ha contado este viernes la Agencia EFE.
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Cómo un número de toda la vida se convirtió en el más buscado
El 12.826 no llegó a esa administración por el eclipse. Iván Herranz, su responsable, lo tiene entre sus números abonados “de toda la vida”, cuenta a EFE. La coincidencia con la fecha del fenómeno astronómico la descubrieron otros, y ahí empezó la ‘fiebre’.
Los primeros en llamar fueron los miembros de una asociación astronómica de Palencia, ya en febrero. “Nos enteramos por ellos”, asegura Herranz, que al principio no comprendía el repentino interés por un número que llevaba años vendiendo sin mayor revuelo. Cuando llegó la lotería, la administración reservó primero los décimos de empresas, colectivos y clientes habituales. Los aproximadamente 300 que sobraron se pusieron a la venta en una web creada para la ocasión, con el objetivo, según Herranz, de “repartir suerte en toda España”. Se agotaron. “Ha sido una locura”.
Ya solo quedan 50 décimos del 12.826. Loterías Pepito Herranz ha liberado este viernes ese último medio centenar de décimos a través de su web, con un límite de uno por comprador.
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Pero el 12.826 no es el único caso del verano. El 19.726 —19 de julio de 2026, el día en que España venció a Argentina en la final del Mundial de fútbol— ha seguido el mismo camino. Ese número lo juega desde hace años el Club Waterpolo Motril, de Granada. La victoria de la selección disparó las peticiones desde toda España hasta dejar prácticamente agotados sus décimos asignados.
Ambos números comparten una paradoja: el significado emocional que los rodea no altera en absoluto sus probabilidades de ser premiados. El 12.826 y el 19.726 tienen exactamente las mismas posibilidades de resultar agraciados en el Sorteo de Navidad que cualquier otro número del bombo.
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