Dicen que como en casa, en ningún sitio, y debe ser que la distancia con Reino Unido al príncipe Harry cada vez le pesaba más. Y es que, según ha publicado en exclusiva el diario británico The Telegraph, el hijo de Carlos III y Meghan Markle están a punto de abrir una nueva etapa lejos de California. Los duques de Sussex preparan su regreso junto a sus dos hijos, Archie y Lilibet, en una mudanza que podría prolongarse durante varios años y que vuelve a situar a la pareja en el centro de la actualidad de la familia real británica.
La decisión llega más de seis años después de que Harry y Meghan renunciaran a sus funciones como miembros activos de la monarquía y trasladaran su residencia a Estados Unidos. Desde entonces, su vida se ha desarrollado principalmente en Montecito, California, donde mantienen su vivienda, aunque ahora Reino Unido recuperará un papel protagonista en su día a día. Según avanza la prensa, los Sussex se instalarán a finales de agosto en una vivienda privada situada en las proximidades de Londres.
La mudanza, en cualquier caso, no supone un regreso a la institución. Los duques continuarán siendo miembros de la familia real sin funciones oficiales y mantendrán su independencia económica, así como sus proyectos empresariales y filantrópicos. Meghan seguirá al frente de su marca de estilo de vida, As Ever, mientras que Harry continuará vinculado a las organizaciones con las que colabora.
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Uno de los principales motivos del traslado está relacionado con sus hijos. Archie, de siete años, y Lilibet, de cinco, comenzarán el próximo curso en un colegio británico. La familia no ha revelado ni el centro educativo ni la ubicación exacta de su nueva casa, una decisión que responde a cuestiones de privacidad y seguridad. Además, el diario The Sun ha contactado con fuentes cercanas a la pareja, quienes han negado que el hijo mayor acuda al Eton College, donde el príncipe George comenzará sus estudios el próximo mes.
El regreso permitirá además que los pequeños tengan un contacto mucho más habitual con su familia paterna y con el país en el que nació su padre. Precisamente, Harry ha expresado en numerosas ocasiones su deseo de que sus hijos conozcan mejor la cultura y las tradiciones británicas.
Tal y como explica The Telegraph, la pareja, además, no abandonará por completo su vida estadounidense. Los Sussex conservarán su residencia de Montecito y también la propiedad que adquirieron en Portugal, por lo que el traslado a Reino Unido no implica necesariamente una ruptura definitiva con Estados Unidos. Fuentes citadas por la prensa británica apuntan a que el país podría convertirse en su residencia principal durante una temporada, aunque todavía no se habría tomado una decisión sobre si será un cambio permanente.
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Un acercamiento con Carlos III
El anuncio se produce después de un gesto especialmente significativo: el reencuentro de Harry con su padre, el rey Carlos III. El pasado mes de julio, los duques de Sussex acudieron a Highgrove para mantener un encuentro privado con el monarca. La reunión tuvo además un componente especial porque Archie y Lilibet volvieron a ver a su abuelo después de varios años.
La relación entre padre e hijo parece haber experimentado cierta mejoría en los últimos meses. Ambos mantienen actualmente contacto telefónico y Harry habría mostrado su voluntad de recuperar los vínculos familiares que se deterioraron después de su salida de la institución.
La situación con el príncipe Guillermo, sin embargo, continúa siendo mucho más complicada. La publicación de Spare, las entrevistas concedidas por los Sussex y las numerosas declaraciones realizadas desde su marcha provocaron una profunda fractura entre los dos hermanos. La reconstrucción de esa relación será, previsiblemente, uno de los grandes desafíos que Harry tendrá por delante si finalmente establece su residencia en Reino Unido.
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La seguridad, el gran interrogante
El regreso también vuelve a poner sobre la mesa uno de los asuntos que más ha enfrentado al príncipe con las autoridades británicas: su protección policial.
Harry lleva años reclamando que su familia disponga de medidas de seguridad adecuadas cuando viaja a Reino Unido. Después de perder la protección financiada con fondos públicos tras abandonar sus funciones reales, el duque inició una batalla legal para recuperar unas condiciones de seguridad similares a las que disfrutaba antes de trasladarse a Estados Unidos.
Hasta ahora, el Gobierno británico ha mantenido que la protección se determina en función de cada visita y de las evaluaciones de riesgo correspondientes. Un portavoz del Ministerio del Interior ha insistido en que el sistema es “riguroso y proporcionado”, aunque ha evitado ofrecer detalles sobre las medidas concretas que podrían aplicarse a los Sussex.
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Por tanto, la llegada de la familia plantea una incógnita que todavía está por resolver: qué nivel de protección tendrán Harry, Meghan y sus hijos durante su estancia prolongada en el país y quién asumirá los costes.
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