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Salió a pasear en Cádiz buscando la playa y acabó en Miranda de Ebro (Burgos): el viaje de 1.000 kilómetros y dos días de un anciano de 92 años

Los agentes acudieron tras el aviso de varios vecinos que lo encontraron desorientado y preguntando cómo llegar a la playa

Un anciano de 92 años sale a pasear en Cádiz y aparece en Miranda de Ebro (Burgos), imagen generada con IA. (Montaje Infobae)

Un simple paseo terminó con Francisco, de 92 años, a unos 1.000 kilómetros de su casa. El hombre, vecino de Pueblo Nuevo de Guadiaro, en San Roque (Cádiz), desapareció el domingo 9 de agosto y fue localizado sano y salvo en Miranda de Ebro (Burgos), después de realizar un misterioso viaje en coche cuya mayor parte de su recorrido todavía no ha podido ser reconstruida.

Según contó su hijo David a El Correo, la explicación podría estar en la memoria de su padre: “Ha cogido la carretera que recorrió durante casi 50 años”. Francisco había emigrado a Francia durante la dictadura franquista para buscar un futuro mejor y trabajó durante décadas como mecánico de Renault. Durante aquellos años, la familia acostumbraba a atravesar España de norte a sur para regresar a Cádiz cada verano.

La desaparición se produjo el domingo por la mañana. Francisco salió de casa, como hacía habitualmente, para dar una vuelta, pero esta vez pasaron las horas y no regresó. Sus familiares recorrieron los lugares que solía frecuentar y, al no encontrar ninguna pista, acudieron a la Guardia Civil para denunciar su desaparición. Comenzaban así dos días de angustia para sus hijos y nietos.

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Ruta aproximada en coche entre Pueblo Nuevo de Guadiaro (Cádiz) y Miranda de Ebro (Burgos), el trayecto de unos 1.000 kilómetros que habría recorrido Francisco. (Google Maps)

La única señal que permitió seguir su rastro llegó el lunes. Francisco había utilizado su tarjeta bancaria para pagar combustible en una gasolinera de Jaén. Aquella operación hizo sospechar a la familia que podía estar conduciendo hacia Francia por la antigua ruta que había conocido durante buena parte de su vida. Sin embargo, aquella pista no era suficiente para determinar dónde se encontraba.

Un viaje de cientos de kilómetros y una noche llena de incógnitas

Mientras sus familiares seguían buscándolo sin saber dónde se encontraba, varios vecinos de Miranda de Ebro (Burgos) dieron la voz de alarma al ver a un hombre de avanzada edad solo y desorientado en el aparcamiento de un tanatorio de la localidad. Era Francisco, que preguntaba a quienes se acercaban cómo llegar a la playa de Málaga.

Los agentes comprobaron su documentación y confirmaron que procedía de San Roque. Al consultar sus datos, descubrieron que Francisco figuraba como persona desaparecida, por lo que iniciaron las gestiones para localizar a sus familiares. Poco después, la llamada que todos esperaban confirmó que estaba sano y salvo, poniendo fin a dos días de angustia para sus seres queridos.

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Un coche avanza por una avenida urbana. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Pero todavía quedaban muchas preguntas sin respuesta. Nadie sabe con exactitud qué hizo Francisco durante el trayecto ni dónde pasó la noche. Su hijo David reconoció a El Correo que desconocían cómo había conseguido recorrer una distancia tan larga sin detenerse en algún lugar donde alguien pudiera advertir que estaba perdido. La familia barajaba incluso la posibilidad de que hubiera dado una pequeña cabezada dentro del coche por la noche.

Francisco fue trasladado al Hospital Santiago Apóstol de Miranda de Ebro, donde se le realizaron varias pruebas médicas. Los resultados confirmaron que se encontraba en buen estado de salud. La familia explicó que hasta entonces no había detectado síntomas preocupantes de desorientación en Francisco más allá de los problemas propios de la edad.

Según adelantó Europa Sur, el caso terminó con el reencuentro de Francisco con sus familiares. Tanto el Ayuntamiento de San Roque como sus allegados agradecieron la actuación de la Policía Local de Miranda de Ebro y del personal del hospital que atendió al anciano. Un viaje todavía rodeado de incógnitas que, pese a todo, terminó con un final feliz: Francisco pudo regresar junto a los suyos.

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