Las aguas de Queensland, en la costa este de Australia, han sido escenario de una observación poco habitual: un grupo de investigadores ha registrado en vídeo cómo los delfines mulares indo-pacíficos emplean conchas marinas para capturar peces. El comportamiento, conocido como “shelling”, supone una muestra de la capacidad de estos animales para utilizar herramientas en su entorno y, según la evidencia captada, la técnica podría transmitirse entre generaciones.
De acuerdo con lo publicado en ScienceAlert, la grabación fue realizada por un equipo de la University of the Sunshine Coast durante una expedición en la bahía de Hervey. La científica Alexis Levengood, especialista en comportamiento animal, relató a ScienceAlert: “Estábamos realizando nuestras encuestas habituales de delfines, observando su comportamiento y su estado de salud, cuando vimos a una hembra levantar una concha del agua”. Levengood explicó que, al ver la escena, reconoció de inmediato la técnica y comunicó con entusiasmo el hallazgo a los estudiantes presentes.
Una técnica transmitida entre generaciones
Hasta ahora, este tipo de caza solo había sido documentado en la zona de Shark Bay, al oeste de Australia, donde fue descrito científicamente en 2011. La nueva filmación constituye la primera evidencia visual de que los delfines de la costa este también practican el “shelling”.
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El mecanismo consiste en perseguir un pequeño pez hasta que este se refugia en una concha vacía. El delfín introduce el rostro en la abertura, eleva la concha sobre la superficie y engulle a la presa atrapada. No todos los miembros de la población desarrollan esta destreza, ya que requiere localizar conchas adecuadas, manejarlas con precisión y extraer el pez con éxito.
La investigación, publicada en la revista Marine Mammal Biology, detalla que en la grabación se observa a una hembra adulta y a su cría realizando la técnica de manera consecutiva. “Vimos primero a la madre levantar la concha, vaciar el pez y, poco después de dejarla caer, la cría la recogió e imitó el mismo movimiento”, señaló Levengood en declaraciones recogidas por ScienceAlert. La participación del ejemplar más joven sugiere que el aprendizaje podría producirse de madre a hijo.
La transmisión de este comportamiento no se limita al ámbito familiar. Según estudios previos en Shark Bay, los delfines pueden adquirir la técnica observando a otros miembros de su grupo. “Todo lo que hace falta es que un delfín haga algo ingenioso y que sea fácil de aprender para que la conducta se propague”, puntualizó Levengood. Los delfines mulares indo-pacíficos no migran largas distancias, pero sus territorios a menudo se solapan. Esto facilita que una innovación conductual se disperse rápidamente entre individuos de distintas zonas.
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La University of the Sunshine Coast también recopiló imágenes de “shelling” tomadas por turistas en la misma zona en 2013 y 2019, aunque hasta ahora no se había reconocido la relevancia de esas fotografías. La difusión del vídeo actual ha llevado a revisar archivos y a identificar más casos aislados en la región.
El estudio plantea que la enseñanza de la técnica puede darse por diferentes vías: de madre a cría, como muestra la grabación de Hervey Bay, y entre compañeros, como ya se había documentado en la costa oeste. Es por esto que el equipo de investigación planea ampliar el estudio para determinar si otras poblaciones de delfines en Australia y áreas cercanas emplean métodos similares. “Puede que existan grupos al norte que también lo hagan y aún no los hayamos detectado”, indicó Levengood, quien subrayó la importancia de seguir observando para comprender cómo se transmite y extiende la práctica.