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Qué hacer si tengo síntomas en los ojos después de ver el eclipse

Mirar el eclipse sin unas gafas homologadas puede provocar daños permanentes en la vista

Foto de archivo de un grupo de personas observa un eclipse (EUROPA PRESS)

Esta tarde, millones de personas en España no han querido faltar a una cita con el cielo. El eclipse solar, que ha atraído a unos diez millones de turistas interesados por el fenómeno, ha sido el evento astronómico del año, el primero de una triada que podrá disfrutarse al completo en nuestro país.

En los últimos días, las autoridades sanitarias han insistido en la importancia de disfrutar del eclipse con la protección adecuada para evitar problemas permanentes en la retina. Aunque el daño ocular no siempre produce molestias inmediatas, determinados cambios en la visión después de contemplar el fenómeno pueden ser una señal de alerta y requieren una valoración médica.

La Sociedad Española de Oftalmología (SEO) advierte de que una lesión de la retina puede producirse sin dolor y que sus consecuencias pueden aparecer incluso horas o días después de la exposición. Por este motivo, si después de observar un eclipse notas visión borrosa, manchas oscuras en el campo visual, distorsión de las imágenes, pérdida de visión central o una sensibilidad excesiva a la luz, la recomendación de la SEO es consultar cuanto antes con un médico oftalmólogo. Una revisión precoz permite determinar si existe una lesión y establecer el seguimiento necesario.

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Uno de los signos que conviene vigilar es la visión borrosa, especialmente si aparece después de haber observado el eclipse sin una protección ocular adecuada. También pueden aparecer manchas oscuras o zonas en las que la visión parece estar ausente, conocidas como escotomas.

Otro síntoma de alerta es la distorsión de las imágenes: las líneas rectas pueden parecer curvadas o los objetos pueden verse deformados. También hay que prestar atención a una posible pérdida de visión central, ya que la exposición directa al Sol puede afectar a la zona de la retina responsable de la visión más precisa.

La fotofobia o sensibilidad excesiva a la luz es otro de los síntomas que recoge la SEO. Su aparición después de contemplar el eclipse debe ser motivo para solicitar una valoración oftalmológica.

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Los especialistas recuerdan que la ausencia de dolor no significa necesariamente que no exista una lesión. Precisamente, una de las características del daño provocado por la observación directa del Sol es que puede producirse sin dolor, lo que favorece que la persona continúe mirando y no sea consciente de la exposición excesiva. Una vez establecido el daño, este puede ser probablemente irreversible, por lo que la prevención resulta fundamental.

El eclipse total de sol será un momento único en la vida de quienes lo observen.

Cómo ver un eclipse de forma segura

La principal recomendación es no mirar directamente al Sol sin protección específica. Para observar un eclipse de forma segura deben utilizarse gafas o visores diseñados para eclipses que cumplan la norma EN ISO 12312-2 y tengan marcado CE. Las gafas de sol convencionales, aunque sean muy oscuras, no proporcionan la protección necesaria.

También hay que extremar las precauciones al utilizar prismáticos, telescopios, cámaras o cualquier otro instrumento óptico. En estos casos es necesario colocar filtros solares específicos en la parte frontal del instrumento. Utilizar únicamente unas gafas homologadas mientras se mira a través de estos dispositivos no es suficiente y puede provocar una exposición peligrosa.

La SEO desaconseja además recurrir a métodos improvisados, como radiografías, CD, cristales ahumados o materiales caseros. En el caso de los menores, recomienda una supervisión estrecha para garantizar que utilizan correctamente la protección durante toda la observación.