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Cuánto cobrarán de pensión Rafa Nadal y Carlos Alcaraz: así funciona el plan de jubilación millonario de los tenistas de la ATP

El fondo de retiro de la Asociación de Tenistas Profesionales supera los 400 millones de dólares y protege a más de 1.000 jugadores

Carlos Alcaraz y Rafa Nadal. (REUTERS/Claudia Greco)

La retirada de Rafa Nadal puso fin a una de las carreras más extraordinarias de la historia del tenis, pero abandonar la competición no significa que el vínculo económico con el circuito desaparezca. Para los jugadores de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) existe un mecanismo pensado para una etapa mucho más lejana: la jubilación.

El Plan de Jubilación de Jugadores de la ATP nació en 1990, coincidiendo con el comienzo del ATP Tour, aunque su origen se remonta a los primeros años de la organización. El jugador chileno Jaime Fillol desempeñó un papel relevante a finales de los años ochenta en la creación de este sistema, concebido para ofrecer respaldo económico a los tenistas una vez terminada su carrera deportiva.

El funcionamiento del plan tiene una particularidad: las prestaciones se plantean durante 20 años a partir de los 50 años. No se trata, por tanto, de una pensión inmediata tras colgar la raqueta, sino de un fondo diseñado para acompañar a los jugadores cuando llegan a una etapa posterior de su vida profesional y personal, señalan fuentes de BBVA.

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Un fondo que crece con el negocio del tenis

El dinero que alimenta el plan procede de los ingresos generados por el propio circuito. Una parte está vinculada a los premios y a las actividades económicas de los jugadores, mientras que otra procede de los derechos de televisión y las licencias de los torneos. El crecimiento de la ATP y de su negocio ha permitido aumentar de forma considerable los recursos destinados a la jubilación.

Los requisitos para acceder al sistema no son los mismos para todos los profesionales. Tradicionalmente, los jugadores debían permanecer cinco años en la élite y situarse entre los 125 mejores del mundo en individuales o entre los 40 mejores en dobles. En 2018 se creó además una vía alternativa para quienes hubieran contribuido durante tres años.

El sistema también asigna créditos anuales a determinados jugadores en función de su participación en los torneos de la ATP. Cada tenista que reúne las condiciones dispone de una cuenta personal en la que puede consultar la información relativa a sus derechos dentro del plan.

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El extenista revela varios de los secretos durante su carrera en un documental en Netflix.

Más de 400 millones de dólares para la jubilación

La dimensión económica del fondo ha cambiado notablemente en los últimos años. En 2023 se aportaron 18,7 millones de dólares al Plan de Jubilación de Jugadores de la ATP, según datos de BBVA. Aquel año, los 165 profesionales que cumplían los criterios recibieron una contribución de 113.600 dólares cada uno.

Los activos gestionados alcanzaron entonces los 270 millones de dólares, una cantidad siete veces superior a los 37 millones acumulados en el año 2000. La evolución refleja el crecimiento del circuito y de los ingresos asociados a sus torneos y derechos comerciales.

Pero el plan ha dado otro salto desde entonces. Con la estrategia OneVision, la ATP amplió el número de jugadores que pueden beneficiarse del sistema. Desde 2024, el programa pasó de 165 a 300 tenistas con derecho a participar, incorporando también a profesionales del circuito Challenger.

129.550 dólares para los jugadores del ‘top 200’

El modelo vigente en 2026 establece dos niveles de contribución. Los 200 primeros jugadores de la clasificación ATP pueden recibir una aportación anual de 129.550 dólares, mientras que otros 100 tenistas procedentes del Challenger Tour cuentan con una contribución de 20.000 dólares por jugador.

En conjunto, las aportaciones directas de la ATP al fondo han alcanzado los 28 millones de dólares anuales. El patrimonio acumulado del plan supera ya los 400 millones de dólares y está destinado a garantizar la jubilación de más de 1.000 deportistas a partir de los 50 años.

La ampliación también ha cambiado el acceso al programa. Entre los jugadores de individuales y dobles, 150 tenistas en individuales y 50 en dobles que cumplen los mínimos de participación establecidos tienen derecho a la contribución completa. Otros 100 jugadores procedentes del circuito Challenger reciben una aportación parcial.

Para los profesionales que pasan buena parte de su vida compitiendo por mantenerse dentro de los cuadros y las clasificaciones, el plan supone una red de seguridad que va más allá de los años de competición. El tenis profesional exige una carrera corta e intensa, sometida a lesiones, viajes y una enorme competencia. El sistema de jubilación busca que el final de esa etapa no implique también el final de la protección económica construida durante ella.