Llega la época en la que más se gastan las ruedas de las maletas. Primero, un fin de semana en la montaña. Después, cinco días en la playa y, por último, una semana en las fiestas del pueblo. El trote deja las ruedas de las maletas con arena, polvo y arañazos. Pero no tiene por qué ser siempre así. Muchas personas optan por protegerlas y alargar su vida útil de esta manera. Un simple gesto que lleva pocos minutos y está extendido entre viajeros y auxiliares de vuelo. Tan sencillo que puede ahorrar esa limpieza al llegar a casa de un viaje cuando sólo apetece descansar de las vacaciones.
El origen del problema está en la variedad de superficies que recorren las ruedas en cada desplazamiento: aparcamientos polvorientos, adoquines, cintas transportadoras de aeropuerto, suelos de hotel o arena de playa. Con cada viaje, la suciedad, la grasa y la gravilla se acumulan en la banda de rodadura o se atascan cerca de los rodamientos. Con el tiempo, esa capa actúa como un papel de lija. Las ruedas se desgastan, vibran, hacen ruido y pueden llegar a atascarse. Los cabellos o hilos que se enredan en el eje agravan el problema y ralentizan la rotación.
Qué hace exactamente la cinta adhesiva en las ruedas
La cinta adhesiva actúa como una barrera temporal. Al cubrir la superficie de la rueda que entra en contacto con el suelo, retiene buena parte de los residuos que de otro modo quedarían incrustados en el plástico o la goma. Al llegar al destino, basta con retirar la cinta con cuidado para llevarse consigo la suciedad acumulada, lo que reduce el tiempo de limpieza a un simple pase de paño. En superficies rugosas, una cinta de cierto grosor amortigua la fricción y reduce el ruido que genera la maleta al rodar sobre adoquines o asfalto irregular.
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La técnica también tiene utilidad antes de facturar el equipaje. Estabilizar las ruedas con cinta resistente minimiza los golpes que recibe la maleta durante la manipulación en bodega, donde el trato a veces no es delicado.
Cómo colocarla y qué tipo de cinta utilizar
Para que el truco funcione, la colocación importa. El eje, los laterales y el mecanismo giratorio deben quedar libres; solo hay que cubrir la banda de rodadura. Una vez de vuelta en casa, la cinta debe retirarse de inmediato para evitar que el adhesivo deje residuos en el plástico. Antes de salir, conviene hacer rodar la maleta unos diez o veinte metros para comprobar que nada roza y que las ruedas giran con normalidad.
No todas las cintas dan el mismo resultado. La cinta americana es la más recomendada por su resistencia, grosor e impermeabilidad. La cinta de silicona autofusible es otra opción: se adhiere a sí misma, crea una capa elástica duradera y no deja residuos pegajosos. Hay que evitar la cinta de carrocero, que se rompe con el agua y el roce, y la cinta aislante común, demasiado fina y propensa a desplazarse con el calor.
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La cinta es un complemento, no un sustituto del mantenimiento básico. Limpiar las ruedas con un paño húmedo tras cada viaje, eliminar la arena o piedrecitas y cortar con unas tijeras los pelos enredados en el eje son pasos que, combinados con este truco, mantienen el equipaje en buen estado durante mucho más tiempo.