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Los consejos de un experto para ver el eclipse: “Es muy peligroso usar trucos caseros”

Mario Tafalla, el astrónomo e investigador del Observatorio Astronómico Nacional (OAN) ha participado en el podcast de la OCU para explicar las pautas esenciales de seguridad ante el evento astronómico del próximo 12 de agosto

Mujer con gafas homologadas para ver el eclipse. (Europa Press)

La cuenta regresiva sigue avanzando. En menos de cinco días España se convertirá nuevamente en un escenario privilegiado para la observación de un eclipse solar total. La historia de la península ibérica recoge episodios notables, como el eclipse de 1905, cuya oscuridad se mantuvo durante 3 minutos y 46 segundos. Desde entonces, más de un siglo ha transcurrido sin que este fenómeno pudiera contemplarse en el territorio español, hasta la llegada del esperado evento del 12 de agosto.

Este fenómeno astronómico atraerá a miles de personas, tanto residentes como turistas, que buscarán presenciar cómo la Luna oculta completamente el Sol durante unos minutos. Este espectáculo, que fascina tanto a astrónomos como a observadores ocasionales, exige máxima precaución, ya que la experiencia visual lleva asociados riesgos considerables para la salud ocular si no se utilizan los métodos de protección recomendados.

Observar el eclipse sin protección adecuada puede provocar quemaduras o pérdida parcial de la visión en la retina, una lesión que ocurre sin dolor ni aviso previo. El daño puede resultar inmediato e irreversible. Por eso, el astrónomo e investigador del Observatorio Astronómico Nacional (OAN), Mario Tafalla, ha participado en el podcast de la OCU para explicar las pautas esenciales de seguridad ante el eclipse solar del próximo 12 de agosto.

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Las gafas homologadas son la única opción

El experto advierte de que, aunque habitualmente nadie mira al Sol de forma directa, este fenómeno genera una gran atracción y obliga a utilizar protección para evitar lesiones en los ojos. Además, hay que saber que la única excepción se produce durante la totalidad, cuando la Luna oculta completamente el Sol. Ese momento dura apenas unos minutos; por ello, durante todas las fases parciales del eclipse es imprescindible usar material de amparo.

Gafas homologadas para eclipses. (David Zorrakino / Europa Press)

Mario Tafalla, para disfrutar del fenómeno con seguridad, destaca el uso de gafas homologadas para eclipses, que cumplan con la norma internacional ISO 12312-2. Las gafas de sol convencionales, cristales ahumados, radiografías o cualquier otro método casero no ofrecen la protección necesaria y no deben utilizarse bajo ningún concepto.

Estas gafas especiales, que suelen estar hechas de cartón, tienen un precio aproximado de entre 3 y 4 euros y se pueden adquirir en ópticas o tiendas de naturaleza. Su importancia radica en que no solo filtran la luz que vemos con los ojos, sino también los rayos ultravioleta y los infrarrojos. Estas radiaciones son invisibles, pero son las que realmente pueden dañar la retina de forma irreversible.

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Como ya hemos mencionado, durante la fase de totalidad no es necesario usar gafas de protección mientras el Sol esté completamente eclipsado por la Luna. Sin embargo, Tafalla avisa de que hay que tener mucho cuidado y saber exactamente cuándo empieza esta fase de oscuridad para no exponer los ojos antes de tiempo al primer rayo de luz solar. Y, además, el experto hace algunas observaciones respecto a la fase parcial del eclipse. Esta se prolongará durante aproximadamente una hora. Durante este tiempo, se recomienda realizar observaciones intermitentes de menos de un minuto y descansar la vista entre medias.

Di no a los trucos caseros

“Es muy peligroso utilizar trucos caseros como gafas de sol normales, radiografías o discos CD”, advierte Tafalla con firmeza en su intervención. Aunque estos filtros improvisados bloquean la luz visible y dan una falsa sensación de protección, dejan pasar la radiación ultravioleta y la infrarroja. Al creer que el ojo está protegido por la aparente oscuridad, la pupila no se cierra para defenderse y la radiación invisible daña la retina de forma directa.

Primer plano de un ojo humano mostrando enrojecimiento, un posible efecto de la exposición insegura al eclipse solar. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Así, los síntomas de alarma pueden aparecer después de la observación e incluyen visión borrosa, una mancha central, alteraciones del color o ver las líneas torcidas, por lo que acudir a una óptica de inmediato será determinante para que la lesión no se vuelva irreversible.