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Cómo evitar los ahogamientos de niños en playas y piscinas: “Siempre ha de haber una persona adulta vigilando sin distracciones, ni móvil, ni libro”

Un experto asegura que pueden prevenirse con vigilancia constante y medidas de seguridad

Bañistas disfrutan de la playa de la Zurriola de San Sebastián, a 25 de mayo de 2026. (EFE/Juan Herrero)

Durante la primera mitad de 2026, 92 personas murieron por ahogamiento en espacios acuáticos españoles. Once de ellas tenían menos de 10 años. En total, en 2025 fallecieron 47 menores en playas, piscinas, ríos y lagos de toda España. El dato oscila cada año, pero nunca baja de 30. Estas cifras ponen en evidencia la vulnerabilidad de la infancia ante estos accidentes, que siguen ocurriendo de forma silenciosa y que, según especialistas, pueden evitarse con vigilancia constante y medidas de seguridad.

Roberto Barcala, catedrático de la Universidad de Vigo y especialista en socorrismo, subraya que muchos ahogamientos infantiles tienen lugar en piscinas privadas. Según ha explicado en conversación con Infobae, la responsabilidad de la vigilancia en estos espacios recae únicamente en los adultos de su alrededor: “Los padres, las madres y los cuidadores deben extremar la atención y no dejar nunca a un niño solo frente a la piscina. No se deben dejar juguetes en el agua y es fundamental disponer de una valla o un perímetro que aísle el acceso a la zona acuática”.

El especialista hace hincapié en el cuidado durante las celebraciones infantiles: “Siempre ha de haber una persona adulta vigilando a los niños de cerca, sin distracciones, ni móvil, ni libro, ni televisión, cien por cien pendiente”. El experto asegura que esta atención directa mejora la capacidad de detectar cualquier incidente y previene los ahogamientos. Además, recomienda que, si un niño desaparece en casa, el primer lugar donde buscar sea cualquier espacio donde haya agua.

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La playa de Sopela (Bizkaia) vacía por el mal tiempo en Sopelana, a 29 de agosto de 2025. (EFE/Luis Tejido)

Educación para salvar vidas

Para Barcala, la conciencia social es una herramienta efectiva para reducir las cifras de ahogamientos. “Las campañas escolares de educación vial o de reanimación cardiopulmonar (RCP) han demostrado ser muy eficaces. El objetivo es enseñar a los menores a identificar riesgos en entornos acuáticos y promover una cultura preventiva a través de canales institucionales y charlas informativas”.

La formación en primeros auxilios y técnicas de rescate acuático aparece como una recomendación prioritaria. En este sentido, recuerda que los equipos de socorrismo, clubes y asociaciones de natación suelen ofrecer cursos accesibles para padres, madres y demás miembros de la comunidad.

Medidas esenciales para prevenir el ahogamiento infantil

  • Formación en RCP y rescate acuático. Aprender cómo actuar en emergencias es imprescindible para padres y cuidadores. Los socorristas y entidades locales ofrecen formación en técnicas básicas de primeros auxilios y rescate.
  • Vigilancia constante. No debe delegarse el cuidado de los menores cuando están o juegan cerca del agua. Un adulto debe permanecer atento y a una distancia prudente, sin distracciones de ningún tipo.
  • Instalación de barreras de seguridad. Las piscinas, estanques y depósitos de agua deben estar protegidos con vallas que impidan el acceso de los niños sin supervisión. Se aconseja vaciar cubos, piscinas portátiles y mantener cerrados los baños y lavaderos cuando no estén en uso.
  • Espacios seguros lejos del agua. Las guarderías y actividades municipales pueden servir para mantener a los menores entretenidos y alejados de situaciones de riesgo.
  • Enseñanza de natación y seguridad en el agua. Los cursos de natación, accesibles a partir de los seis años, dotan a los menores de habilidades que reducen el riesgo de accidente.

El ahogamiento, un peligro silencioso

El experto insiste en que el ahogamiento infantil es un suceso “silencioso y poco escandaloso”, muy diferente de la imagen proyectada por el cine y la televisión. Según explica, “una persona que se ahoga no grita ni pide ayuda porque se concentra únicamente en respirar y sobrevivir. No tiene fuerzas para más”. Muchas familias coinciden en que la víctima no pidió ayuda, lo que evidencia la necesidad de vigilancia activa y la dificultad para detectar estos accidentes a tiempo.

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¿Cómo actuar ante un caso de ahogamiento?

La reacción instintiva suele ser lanzarse al agua para ayudar, pero los expertos advierten que solo los profesionales o quienes disponen de una competencia acuática adecuada deben intentar rescates directos. La recomendación es lanzar al accidentado un objeto flotante, como un aro salvavidas o cualquier elemento que ayude a mantenerse a flote, incluso una tabla o una nevera de corcho, y avisar de inmediato a los servicios de emergencia.

Si no somos profesionales y carecemos de experiencia en rescate acuático, nunca debemos arriesgarnos, porque el intento puede acabar con más de una víctima, como ha ocurrido recientemente, advierte Barcala. En situaciones extremas, si un familiar o amigo decide intervenir, el especialista aconseja entrar al agua solo con algún objeto que permita flotar hasta la llegada de ayuda especializada.

Una vez fuera del agua, si la víctima no respira, hay que comenzar cuanto antes la reanimación cardiopulmonar, alternando compresiones y ventilaciones boca a boca, hasta la llegada de los servicios de emergencia. El experto recalca que este procedimiento resulta determinante para la supervivencia.