La alimentación es uno de los pilares fundamentales para cuidar de nuestra salud. Sin embargo, no siempre se le da la importancia que se merece. Así lo advierten numerosos expertos, entre ellos el cardiólogo Aurelio Rojas.
El especialista cuenta con miles de seguidores en redes sociales, donde comparte habitualmente consejos relacionados con la salud cardiovascular. En uno de sus últimos vídeos publicados en TikTok, ha explicado cuáles son los efectos de los embutidos que se venden habitualmente en los supermercados y que forman parte del grupo de las carnes procesadas.
Los peligros de la carne procesada
Uno de los principales motivos de preocupación está relacionado con el riesgo de cáncer colorrectal. La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), organismo dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), clasificó en 2015 la carne procesada como carcinógena para los seres humanos, basándose en la evidencia disponible sobre su relación con el cáncer de colon.
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Según explica el cardiólogo, consumir más de 50 gramos de carne procesada a la semana aumenta un 50% el riesgo. Rojas también asegura que, según la OMS, unas 34.000 muertes anuales por cáncer colorrectal están directamente relacionadas con el consumo de carne procesada.
Además, el especialista advierte de que sus posibles efectos sobre la salud no se limitan al cáncer. Según señala, el consumo de estos productos también puede aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas, por lo que recomienda prestar atención a la cantidad de carne procesada que se incluye habitualmente en la alimentación.
¿Qué son las carnes procesadas?
Dentro de este grupo se encuentran productos que han sido transformados mediante procesos como la salazón, el curado, la fermentación o el ahumado para mejorar su conservación o modificar su sabor. Entre ellos se incluyen alimentos como el jamón, el beicon, las salchichas, el salami, el chorizo y otros productos similares.
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En su vídeo, Aurelio Rojas pone el foco especialmente en los nitratos y nitritos, dos tipos de compuestos que pueden utilizarse en determinados productos cárnicos procesados. Estos aparecen en el etiquetado mediante los aditivos comprendidos entre los códigos E-249 y E-252, por lo que recomienda prestar atención a la información del envase antes de comprar estos alimentos.
No obstante, la presencia de estos códigos no significa por sí sola que un alimento concreto sea uno de los peores para la salud. El riesgo asociado a la carne procesada depende, entre otros factores, de la cantidad y frecuencia de consumo. Por ello, resulta más preciso hablar de limitar su consumo que de considerar que cualquier producto que contenga estos aditivos debe evitarse por completo.
En definitiva, la carne procesada puede formar parte de la alimentación de manera muy ocasional, pero las evidencias disponibles respaldan la recomendación de no consumirla habitualmente y priorizar alimentos frescos.
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Además, es recomendable revisar toda la dieta y no centrarse únicamente en un alimento, ya que los hábitos diarios, la variedad nutricional y el equilibrio entre grupos alimentarios también influyen en la salud cardiovascular.