Juana Rivas ha denunciado este lunes que lleva un año sin poder hablar con su hijo menor, Daniel, desde que se trasladó con su padre por orden judicial. En una carta remitida a los medios de comunicación, la mujer, que denuncia desde 2009 los malos tratos de su expareja, el italiano Francesco Arcuri, sostiene que la incomunicación comenzó tras el traslado ejecutado el 25 de julio del año pasado y que desde entonces el menor no hablaría ni con ella ni con su hermano ni con otros familiares de la rama materna.
Rivas asegura que es su expareja quien impide la comunicación con Daniel. La granadina reclama en el escrito “justicia, verdad y reparación” y vuelve a cuestionar que el menor resida con Arcuri, de quien recuerda que está investigado en Italia por malos tratos a sus dos hijos.
Daniel estaba en España protegido por una medida provisional que frenó, en enero de 2025, su regreso a Italia. Sin embargo, el juzgado de primera instancia 3 de Granada ordenó entregar a Daniel a su padre, titular de la custodia. “[Está] condenado por maltratarme en España”, ha explicado Juana Rivas, quien ha añadido que la justicia española entregó a Daniel “como un trofeo” al italiano.
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Dudas sobre el estado de salud del niño
La madre no ha podido contactar con su hijo desde julio de 2025, pero ha podido saber novedades por una vecina de Calaforte, que en la madrugada del 31 de mayo les llamó para decirles que estaba viendo a Daniel en silla de ruedas, trasladado por otros adolescentes. Según expone en el escrito, Arcuri no les informó de esa situación.
Rivas asegura que la única respuesta recibida fue un mensaje escueto en el que su expareja señalaba que el niño está muy bien. Esos hechos ya han sido puestos en conocimiento de las autoridades italianas.
En su carta, la madre critica la “rapidez” con la que, a su juicio, se tramitan los asuntos judiciales que la afectan y contrapone ese ritmo con la duración de los procedimientos dirigidos contra Arcuri. El italiano tiene abierta desde el año pasado una causa penal que continuará en el Tribunal Penal de Cagliari en noviembre por el presunto maltrato físico y psicológico a sus dos hijos.
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“Y mientras tanto, mi hijo Daniel, una de las dos víctimas principales del delito del que se acusa a Francesco Arcuri, está bajo el control exclusivo y absoluto (sin contacto con ningún familiar) de su ‘presunto’ agresor”, sostiene Rivas en ese mismo texto.
17 años de batalla judicial
Juana Rivas comenzó en 2009 la batalla judicial contra Arcuri, a quien denunció por malos tratos. Su expareja fue condenada a tres meses de prisión y se dictó una orden de alejamiento. En ese momento la pareja tenía solo a su hijo mayor, Gabriel.
Tras volver a ser pareja en 2013 y mudarse a Italia, tuvieron a su segundo hijo, Daniel, y Rivas presentó otra denuncia por la continuidad de los malos tratos, aunque un juzgado la archivó poco después. En 2016, ya en España con los dos niños, denunció de nuevo por malos tratos y violencia de género y no regresó al hogar familiar.
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Arcuri acudió entonces a los tribunales italianos y la justicia le dio la razón en una denuncia por sustracción de menores, mientras la Audiencia de Granada ordenó a Rivas entregar a los niños a su padre. Ella desobedeció y durante más de un mes en el verano de 2017 permaneció en paradero desconocido con sus hijos, hasta que se presentó voluntariamente ante el juzgado.
En 2018, Rivas fue condenada a cinco años de cárcel por sustracción de menores, aunque en 2022 recibió un indulto parcial que le permitió cumplir la pena con trabajos en beneficio de la comunidad.
“Vine hace 10 años a España, mi país y también el de mis hijos (solo habíamos vivido tres años en Italia), pidiendo protección y ayuda, huyendo de un maltratador, y la Justicia no solo me dio la espalda, sino que me ha criminalizado, perseguido, encarcelado y, sí, también enfermado”, ha resumido la propia Rivas.
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Ahora, el enfrentamiento continúa por la custodia de sus hijos. Actualmente, el Tribunal de Cagliari (Cerdeña, suroeste de Italia) investiga a Arcuri por maltratar a sus dos hijos, unos hechos de los que ha dado fe el mayor de los hermanos, Gabriel.