Lo que estaba siendo una noche de fútbol en la que decenas de vecinos seguían la final del Mundial acabó convirtiéndose en uno de los sucesos más graves ocurridos en Navarra en los últimos meses. Un grupo de entre quince y veinte encapuchados irrumpió el pasado domingo en la terraza de un bar de Berriozar y atacó con barras, porras extensibles, sillas y otros objetos a un grupo de militares que seguía el encuentro junto a otros clientes. El balance provisional es de al menos seis heridos, tres de ellos militares.
Casi una semana después de la agresión siguen existiendo numerosas incógnitas. La principal es quiénes fueron los autores del ataque y si actuaron de forma premeditada. Tampoco se ha confirmado oficialmente cuál fue el móvil de la agresión ni si existía una relación previa entre víctimas y agresores. A ello se suma una polémica política alimentada por el debate sobre la supuesta presencia de simbología neonazi entre algunos de los presentes y por el cruce de reproches entre el PP y EH Bildu acerca de la respuesta institucional dada a los hechos.
Un ataque de apenas unos segundos contra un grupo de militares
La agresión ocurrió sobre las 21.20 horas del domingo en la terraza del bar Eatalian, un establecimiento de Berriozar frecuentado habitualmente por militares destinados en el cercano acuartelamiento de Aizoáin. Según explica a Infobae el portavoz del PP en la localidad, Daniel Cuesta, muchos de esos militares no son vecinos del municipio y acostumbran a hacer vida en el lugar cuando terminan su jornada, por lo que ese local era uno de los lugares que frecuentaban con asiduidad. Aquella noche, nueve miembros del Regimiento de Infantería ‘América 66’ seguían la final del Mundial junto a otros clientes, con una bandera de España colocada sobre la mesa.
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Según la reconstrucción que ha podido realizar Infobae, los agresores irrumpieron de forma repentina en la terraza y se dirigieron directamente hacia la mesa ocupada por los militares. Las imágenes difundidas hasta el momento no permiten apreciar que existiera una discusión previa con el resto de clientes antes del inicio del ataque.
Los atacantes, encapuchados y armados, comenzaron a lanzar mesas y sillas mientras golpeaban a los presentes. La secuencia apenas duró unos segundos, pero dejó varios heridos. Uno de los militares sufrió un traumatismo craneoencefálico que obligó a colocarle varias grapas en la cabeza; otro resultó con varias costillas fracturadas y lesiones en una pierna y un brazo. También figura entre los heridos una mujer con fractura nasal, además de otras personas atendidas por contusiones de diversa consideración. Tras la agresión, los autores huyeron antes de la llegada de las fuerzas de seguridad.
Una investigación abierta, pero todavía sin detenidos
La investigación ha quedado en manos de la Policía Judicial de la Guardia Civil al tratarse de una agresión contra personal militar. Las víctimas formalizaron las correspondientes denuncias y los agentes trabajan ahora para identificar a los autores a partir de las imágenes disponibles y del resto de diligencias practicadas. Hasta la fecha no se ha informado de ninguna detención ni de personas identificadas.
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Daniel Cuesta asegura a Infobae que su formación tiene “claro que va a haber identificaciones”. “La Guardia Civil hará su trabajo y lo único que pedimos y esperamos es que se actúe con máxima diligencia y que recaiga todo el peso de la ley sobre estos individuos”, indica.
Preguntado por si existen ya sospechosos identificados, responde que el partido no maneja información oficial. “Extraoficiales hay muchos datos, pero entendemos que hay que respetar el proceso y no conviene dar informaciones que no estén debidamente contrastadas”, matiza.
Cuesta tampoco ha querido pronunciarse sobre si la Guardia Civil está analizando otras cámaras de seguridad además de las del establecimiento, alegando que hacerlo podría perjudicar las pesquisas.
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¿Fue un ataque organizado?
Esa es la principal incógnita que todavía trata de despejar la investigación. Oficialmente, la Guardia Civil no ha hecho pública ninguna hipótesis sobre el móvil del ataque. Sin embargo, tanto el modo en que se produjo la agresión como el hecho de que los encapuchados se dirigieran directamente hacia la mesa donde se encontraban los militares han alimentado la tesis de que no se trató de una pelea espontánea.
El portavoz sostiene que las imágenes no dejan margen para esa interpretación. “Venían armados, venían preparados y directamente procedieron a agredir a este grupo. La propia grabación demuestra que estaban viendo tranquilamente el partido de fútbol. No hubo ninguna discusión previa ni ningún hecho que permita pensar que aquello fuera una pelea espontánea”, afirma.
El dirigente popular manifiesta además que el PP ha podido hablar con testigos presenciales de la agresión. “Tenemos nosotros personalmente constancia de testigos que estaban en la zona y que vieron cómo de repente aparecía esta manada”, cuenta. Según relata, en la terraza no solo se encontraba el grupo de militares, sino también familias, niños y otros clientes ajenos a la agresión, entre ellos una de las mujeres que resultó herida durante el ataque.
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La formación popular interpreta que los agresores conocían previamente que los militares se encontraban allí. “Son clientes habituales del establecimiento y, por el propio modus operandi, entendemos que esto estaba perfectamente organizado. O previamente habían pasado por la zona y los identificaron o hubo algún tipo de aviso, pero esto no fue un acto casual”, señala Cuesta. Se trata, no obstante, de una valoración política que hasta el momento no ha sido confirmada por la investigación oficial.
La polémica sobre la supuesta simbología neonazi
A la investigación policial se ha sumado otra controversia que ha monopolizado buena parte del debate político. Diversos medios publicaron que uno de los presentes podía portar una camiseta de Núcleo Nacional, una organización de ultraderecha, extremo que posteriormente fue utilizado por distintas formaciones políticas para contextualizar lo sucedido.
El alcalde de Berriozar, Iker Mariezkurrena (EH Bildu), expresó públicamente su preocupación por la presencia de simbología neonazi en la localidad, mientras que otros partidos rechazaron que esa circunstancia pudiera utilizarse para explicar o relativizar la agresión.
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Hasta el momento no existe ninguna confirmación oficial de que esa persona fuera uno de los militares agredidos ni de que esa supuesta simbología guardara relación con el ataque.
Preguntado por esta cuestión, Cuesta reconoce que el propio PP tampoco dispone de pruebas concluyentes. “No hay ninguna confirmación más allá de una fotografía, que además se está cuestionando porque no corresponde al momento concreto de la agresión, sino que parece ser anterior”, afirma.
La propia organización Núcleo Nacional negó cualquier vinculación con los militares agredidos. En un mensaje difundido en la red social X aseguró que “no eran miembros de Núcleo Nacional ni tienen relación con nosotros”, al tiempo que calificó de “escoria” a los presuntos agresores y sostuvo que “ahí había niños y personas mayores”.
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Del ataque a la batalla política
Mientras la investigación continúa sin avances públicos, el caso ha abierto un intenso enfrentamiento político en Navarra. El PP ha acusado al alcalde de Berriozar (EH Bildu) de poner el foco en la supuesta ideología de algunas de las víctimas en lugar de condenar de forma expresa la agresión y ha anunciado que llevará una moción al próximo pleno municipal para que todos los grupos se pronuncien sobre lo ocurrido.
Los populares impulsaron una declaración institucional en el Parlamento de Navarra para condenar los hechos, expresar apoyo a las víctimas y reclamar la identificación y enjuiciamiento de los responsables. La iniciativa, sin embargo, no prosperó al no obtener el respaldo unánime de los grupos parlamentarios.
El Gobierno de Navarra sí ha condenado públicamente la agresión y ha confiado en que la investigación permita identificar cuanto antes a sus autores. El Ejecutivo foral ha insistido en que Navarra debe seguir siendo “un espacio de convivencia” y ha rechazado cualquier manifestación de odio o violencia.
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El Partido Popular considera, sin embargo, que la respuesta institucional ha sido insuficiente. Daniel Cuesta reprocha especialmente el contenido del comunicado difundido por la Alcaldía de Berriozar, al entender que puso el foco en la supuesta presencia de simbología neonazi en lugar de centrar el mensaje en la condena de la agresión y el apoyo a los heridos.
Además, Cuesta lamenta que el Gobierno de España no se haya pronunciado sobre lo ocurrido. “Quien no se ha pronunciado es el Gobierno de España ni el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que en estos momentos sigue sin trasladar siquiera la solidaridad con los militares”, asegura.
Para el PP, sin embargo, el episodio ha generado preocupación entre parte de los vecinos de Berriozar, especialmente a pocas semanas del inicio de las fiestas patronales. “Nos están llegando mensajes de familias preguntando si ya no van a poder salir a la calle con una camiseta de España o con una bandera por miedo a sufrir una agresión. Claro que hay preocupación y hay miedo”, apunta Cuesta, que sostiene que la formación defenderá en el próximo pleno una iniciativa para condenar expresamente la agresión y reafirmar el compromiso del municipio con la convivencia, la libertad y la seguridad.
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