Caminar con las manos detrás de la espalda revela detalles del estado de ánimo, según la psicología

El lenguaje corporal puede ser símbolo de algunos aspectos emocionales como introspección, concentración, confianza o calma emocional

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Un hombre de traje oscuro camina con las manos unidas detrás de su espalda. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Todos tenemos manías y costumbres que ya están innatas en nuestra rutina cotidiana. Salir a caminar es uno de los hábitos más comunes en el día a día de los españoles. Y, ya sea hacerlo tranquilamente por la ciudad, el parque o la playa, la posición corporal tiene relevancia. La forma en la que caminamos es un fiel reflejo de lo que sentimos por dentro, de ahí que algunas personas con ansiedad hagan movimientos.

Por ejemplo, colocar las manos hacia atrás y sobre la espalda es una postura que, aunque parezca mentira, tiene gran cantidad de significados según la psicología. Según expertos en lenguaje corporal, esta posición que combina firmeza con apertura es sinónimo de introspección, concentración, calma emocional e incluso deseo de control, puesto que, de forma inconsciente, favorece el pensamiento y ayuda a ordenar las ideas.

Aunque esta posición suele ser habitual, sobre todo en las personas mayores, también hay algunos profesores y científicos que han asegurado que les sirve como una especie de “pausa mental” ante el ritmo acelerado del día a día. Por ello, en momentos de mucho estrés, este tipo de acciones pueden llegar a ser muy beneficiosas.

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La fascinación de los expertos con el caminar

“El cuerpo expresa lo que pasa en nuestro mundo interno”, afirman desde la psicología. El lenguaje corporal al caminar ha fascinado a los expertos desde hace mucho tiempo. Ya desde 2004, con la publicación del libro El libro definitivo del lenguaje corporal, escrito por los autores australianos Allan y Barbara Pease, se mencionaba que “las personas influyentes que captan la atención caminan con paso firme, todo lo contrario de quienes pasean tranquilamente los domingos”. Para ellos, la forma en que nos movemos refleja fielmente cómo nos sentimos. Por lo tanto, observar cómo camina alguien puede revelar mucho sobre esa persona y su estado de ánimo.

Numerosos psicólogos citados por la revista Psychologies han explicado las numerosas interpretaciones de este gesto. La primera y más habitual es en la que la persona está pensando en algo importante o dándole vueltas a una idea, indicando una reflexión personal. Pero también, al apartar las manos del campo visual, se favorece la concentración y la claridad de ideas. Y, además, la postura en sí misma puede inducir calma, la serenidad emocional y el aislamiento breve.

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Así mismo, las manos detrás de la espalda también transmiten confianza y autoridad. Mantenerse erguido, con la cabeza en alto y caminar con paso firme, proyecta inconscientemente a los demás que se tiene el control de la situación. En el ámbito profesional, suele percibirse como un signo de liderazgo.

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No todo es positivo

Sin embargo, no todas las interpretaciones que hacen los expertos sobre caminar con las manos en la espalda son positivas. Hay que saber identificar el contexto. Porque esta posición se puede analizar como una actitud de sumisión, de obediencia, de vulnerabilidad, o un deseo de evitar el contacto con el entorno. De igual manera, si una de las manos toma a la otra por la muñeca o el brazo por detrás de la espalda, los expertos indican que podría ser una señal de frustración y un intento de autocontrol.

De esta manera se demuestra que las manos, junto al rostro, son una de las partes del cuerpo más expresivas. Como ha quedado demostrado, a través de ellas comunicamos mucho más de lo que decimos. En muchas ocasiones, un simple movimiento o postura transmite más que un discurso elaborado.