La familia con 4 hijos que se fue a vivir a una casa autosuficiente en medio de la naturaleza: “Nuestros hijos no van al colegio”

Tenían una empresa, una vivienda amplia y una familia numerosa, pero esa estabilidad no iba acompañada de satisfacción personal

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Captura de pantalla donde se ve a Sandra y José frente a su casa autosuficiente (YouTube Crianza Salvaje)

Abandonar una vida acomodada para empezar de cero en plena naturaleza es una decisión poco habitual. Sin embargo, eso fue precisamente lo que hicieron Sandra y José, una pareja con cuatro hijos que decidió dejar atrás su anterior estilo de vida para instalarse en una vivienda autosuficiente, producir parte de sus propios recursos y educar a sus hijos en casa. Su experiencia, que comparten a través de las redes sociales, ha despertado el interés de miles de personas que buscan conocer formas alternativas de organización familiar y de consumo.

Hace unos años, ambos llevaban una vida que, desde fuera, podía parecer un ejemplo de éxito. Tenían una empresa, una vivienda amplia y una familia numerosa. Sin embargo, según relatan, esa estabilidad económica no iba acompañada de la satisfacción personal que esperaban. La sensación de vacío fue creciendo con el paso del tiempo hasta llevarles a replantearse por completo su proyecto de vida.

El punto de inflexión llegó durante una escapada a la montaña. Aquella experiencia les hizo reflexionar sobre sus verdaderas necesidades y les permitió comprobar que podían vivir con muchos menos recursos materiales de los que consideraban imprescindibles. “Nos dimos cuenta de que no necesitábamos tanto para preguntarnos por qué estábamos tan mal”, recuerda Sandra al explicar cómo comenzó el proceso de cambio.

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Tras varios años de transición, la familia lleva más de tres años viviendo rodeada de naturaleza y hace aproximadamente nueve meses se instaló en la que consideran su vivienda definitiva. Allí han construido un modelo basado en la autosuficiencia, aunque aseguran que nunca fue un objetivo preconcebido. Según explica José, las circunstancias fueron llevándolos poco a poco hacia ese estilo de vida.

Autosuficientes en electricidad, agua y comida

La casa funciona prácticamente al margen de las redes convencionales de suministro. La electricidad procede de un sistema formado por placas solares y baterías, mientras que el abastecimiento de agua requiere un proceso mucho más complejo que el habitual. La familia debe recogerla, transportarla hasta la vivienda, bombearla y filtrarla antes de utilizarla para el consumo diario. Además han comenzado a desarrollar una pequeña granja para avanzar hacia el autoconsumo. En ella crían cabras, gallinas y conejos, con la intención de generar parte de los alimentos que consumen habitualmente y reducir su dependencia del exterior.

El Centro de Educación Especial Infanta Lena, en colaboración con Dogtor Animal y Purina, ha puesto en marcha un proyecto piloto de terapia asistida con perros. Descubre cómo Lía, una Golden Retriever, ayuda a los alumnos a mejorar sus habilidades sociales, comunicativas y motoras, generando sonrisas y una notable relajación.

José explica que esta situación surgió de forma natural. Su primera vivienda en el campo carecía de electricidad, agua corriente e incluso conexión a internet. Aquellas limitaciones les obligaron a buscar soluciones propias y, con el tiempo, acabaron adoptando un modo de vida que hoy consideran mucho más acorde con sus prioridades.

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Uno de los aspectos que más llama la atención de su proyecto es la educación en casa de sus cuatro hijos. La pareja asegura que ninguno de ellos acude al colegio y que son los propios padres quienes organizan el aprendizaje. Según explican, adaptan las actividades y los contenidos a las necesidades de cada niño, con el propósito de que el proceso educativo sea más flexible y personalizado.

Su empresa funciona gracias a la IA

A pesar de vivir en un entorno aislado, no han renunciado a la tecnología. De hecho, ambos continúan desarrollando su actividad profesional gracias a una empresa de programación que utiliza herramientas de inteligencia artificial. Este trabajo les permite obtener ingresos sin necesidad de abandonar el entorno rural en el que han decidido establecerse.

La experiencia también ha cambiado por completo su relación con los recursos naturales. Tener que generar su propia electricidad y gestionar personalmente el agua les ha hecho mucho más conscientes del consumo diario. Según explican, acciones tan cotidianas como poner una lavadora o utilizar determinados electrodomésticos adquieren una dimensión diferente cuando toda la energía depende de la capacidad de producción de la vivienda.

El proyecto tampoco ha estado exento de dificultades. La familia ha sufrido varios temporales que llegaron a destrozar parte de sus placas solares, obligándoles a reparar las instalaciones por sus propios medios. Lejos de desanimarlos, consideran que esas situaciones les han enseñado a resolver los problemas con mayor autonomía y a asumir la responsabilidad de mantener en funcionamiento todos los servicios esenciales de la casa.

A través de sus perfiles en redes sociales, conocidos como Crianza Salvaje y Capitán Salvaje, Sandra y José muestran el día a día de esta experiencia. En sus publicaciones comparten tanto los avances como las complicaciones que implica vivir en plena naturaleza, con el objetivo de demostrar que existen otras formas de organizar la vida familiar, el trabajo y el consumo sin depender completamente de los modelos tradicionales.