El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a cargar contra el Gobierno español durante su participación en la cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), celebrada este miércoles en Ankara, Turquía. El líder republicano ha calificado al Ejecutivo español como “un socio terrible” y ha comunicado su decisión de ordenar al secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, cortar “completamente” el comercio con España.
Las quejas del presidente estadounidense con España y el Gobierno de Pedro Sánchez no han cesado desde que asumió su segundo mandato al frente de la Casa Blanca, en enero de 2025, principalmente por la negativa del Ejecutivo socialista de aumentar la partida presupuestaria destinada a la defensa. “España es una causa perdida. Ya no queremos hacer ningún negocio comercial con ellos. Quiero que lo corten. Es un aliado terrible en la OTAN. No participan. No pagan. No quiero saber nada de España. Corten todo el comercio con España, incluidas las visitas”, ha lamentado.
La respuesta de Moncloa no se ha hecho esperar, asegurando que “España es un país que cumple lo que dice”, según el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, que, respecto a las “cifras reales”, destacó que el país ha llegado al 2% en capacidades, algo que no cumplen todos los aliados de la OTAN. Por su parte, el secretario general de la organización se ha pronunciado sobre el debate, asegurando que el hito del 2% en defensa de España es un “logo” del presidente estadounidense.
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La amenaza de Trump, una réplica de la ya lanzada en marzo en Washington ante la sonrisa del canciller alemán, Frederich Merz, se basa en la Ley de Poderes para Emergencias Económicas Internacionales, de 1977. Una ley estadounidense que intentó usar en el pasado, pero que fue bloqueada por el Alto Tribunal, ya que no puede usarse para imponer aranceles, sino que es necesario que exista una “amenaza extraordinaria e inusual” para la seguridad del país.
De esta manera, el presidente Trump tendría la facultad de aplicar esta ley sobre España, pero lo más probable es que tanto el Congreso como los tribunales terminen tumbando su medida por ser una mala interpretación de la norma, ya que la ley está hecha para ser aplicada a países que hayan abusado de derechos humanos, nieguen la libertad religiosa, con represión política, corrupción política o retrocesos en los procesos democráticos, según recoge el Congreso de EEUU.
El arma de España ante la amenaza de Trump
Ante esta interpretación de la norma, Estados Unidos ha dado el visto bueno a los embargos a Cuba, Venezuela e Irán, pero sería difícil equiparar la disputa con España -negarse a aumentar el gasto en defensa o no prestar sus bases a la guerra con Irán- con estas otras. Aun así, el propio Sánchez ha minimizado las amenazas de Trump, tomándoselas “con calma y normalidad”.
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Sánchez, al igual que el resto de líderes de la UE, sabe que cuenta con un arma propia de la Unión Europea conocida como la “bazuca comercial” (Instrumento Anti-Coerción), que permite a los países del bloque responder ante intentos de chantaje económico por parte de terceros Estados. Si una nación extranjera intenta presionar a la UE o a uno de sus miembros mediante amenazas o acciones que perjudiquen el comercio o la inversión, como la imposición de aranceles o el corte de relaciones comerciales, la Unión puede activar este mecanismo para defender sus intereses.
El funcionamiento del instrumento está centrado en la disuasión: la Comisión Europea busca evitar que otros países mantengan prácticas coercitivas, mostrando la capacidad de responder con medidas como aranceles, restricciones a servicios, limitaciones sobre derechos de propiedad intelectual y obstáculos a la inversión extranjera o a la contratación pública. Estas contramedidas pueden desplegarse si el país que ejerce presión no retira sus acciones hostiles. Además, su activación solo requiere una mayoría cualificada, sin necesidad de unanimidad entre los Estados miembros.
Este instrumento, creado en 2021, se utilizó en 2023 frente a China, luego de que Pekín bloqueara las importaciones lituanas como represalia política. Aunque actualmente no se especula oficialmente sobre su aplicación en el caso de una guerra comercial con Estados Unidos, desde la UE han confirmado en repetidas ocasiones su disposición a proteger sus intereses si fuese necesario.
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