“Fui yo quien robó el libro”: se cumplen 15 años del robo del Códice Calixtino de la Catedral de Santiago, que disparó las réplicas de esta guía de peregrinos

El hurto de este manuscrito del siglo XII fue perpetrado por Manuel Fernández Castiñeiras, un antiguo electricista de la catedral, como venganza por haber sido despedido

Google icon
El Códice Calixtino. (Edu López/Wikipedia)

El Códice Calixtino desapareció de la Catedral de Santiago el 5 de julio de 2011, en un robo que conmocionó a España y dejó una marca indeleble en la historia reciente del patrimonio cultural. 15 años después, el manuscrito medieval ha regresado a su lugar de origen y sobrevive ahora también en réplicas de alta fidelidad, que se popularizaron tras el suceso, mientras los protagonistas de aquel episodio, tanto el autor del delito como el custodio eclesiástico, han fallecido.

Como cuenta este domingo un reportaje de la Agencia EFE firmado por Ana Martínez, el robo fue perpetrado por Manuel Fernández Castiñeiras, un antiguo electricista de la catedral. Él mismo lo confesó 12 meses después: “Fui yo quien robó el libro”. El manuscrito, conocido como la Biblia del Camino de Santiago, fue hallado envuelto en periódicos en un garaje propiedad de Castiñeiras, quien actuó movido por venganza contra los responsables eclesiásticos, sobre todo contra el deán José María Díaz Fernández, por haberle despedido tras 25 años y no abonarle 40.000 euros de indemnización.

La desaparición del códice puso en evidencia las carencias de seguridad del templo, a pesar de que estaba resguardado en una cámara blindada con tres puertas y cinco cámaras de seguridad. Pero ninguna de ellas apuntaba hacia el libro. “El que se lo llevó sabía de qué se trataba y de su incalculable valor. Sabía cómo llegar a él”, comentó en ese momento un miembro del cabildo de la catedral. No se equivocaba.

PUBLICIDAD

Las consecuencias del robo no solo afectaron al patrimonio. El entonces deán y archivero, José María Díaz Fernández, sufrió un grave impacto personal. Según afirmó ante los medios, fue “la primera víctima” del robo, y llegó a ser hospitalizado tras enterarse de la desaparición.

El desenlace judicial llegó en 2015, cuando el Tribunal Supremo rebajó la condena inicial de Castiñeiras, quedando en ocho años y dos meses de prisión. Nunca llegó a cumplir la totalidad de la pena: padeció varios ictus y fue liberado en 2019 por enfermedad incurable. Falleció en 2024, dejando una deuda de cientos de miles de euros con la Iglesia compostelana. Tras su dimisión, el deán vivió retirado en la diócesis de Mondoñedo-Ferrol y falleció en 2025.

El retorno del códice a la catedral se realizó en buenas condiciones y bajo medidas de seguridad reforzadas. La obra fue incluida en 2017 en el Registro de la Memoria del Mundo de la Unesco.

PUBLICIDAD

La mejor croqueta de España se hace en Santiago de Compostela y estos son sus secretos: “Uso aceite de girasol para que no aporte sabor”

Réplicas y legado del códice

Una editorial especializada, Incipit Manuscript Ediciones, comercializa actualmente una edición facsímil limitada a medio millar de ejemplares, elaborados “siguiendo un proceso muy meticuloso de reproducción del original para alcanzar la máxima fidelidad, incluso en el desgaste”, ha explicado la editorial. Cada copia, de 450 páginas, se vende a 2.100 euros y la primera fue entregada al papa León XIV.

El caso del Códice Calixtino permanece como un hito en la historia reciente de la Catedral de Santiago: demostró las debilidades de la protección del patrimonio y dejó una huella indeleble tanto en las instituciones como en las personas que lo vivieron de cerca.

*Con información de EFE