El consumo de drogas se ha convertido en un problema generalizado extendido a lo largo del planeta. La gran variedad existente de estupefacientes hace que el perfil del consumidor, así como la droga predilecta, sea distinto entre los Estados. Así, la marihuana, la cocaína, metanfetamina y el MDMA tienen distinta presencia en el globo, destacando en la Unión Europea el consumo de estas sustancias en los Veintisiete.
Las diferencias más notables se aprecian en el consumo de MDMA -conocido coloquialmente como éxtasis, cristal o M-, donde Países Bajos lidera con un 10,2% de jóvenes de entre 15 y 34 años que han reconocido haber utilizado esta sustancia durante el último año, según datos del Parlamento Europeo, basados en el Informe Mundial sobre las Drogas 2026 elaborado por la Oficina de Drogas y Delitos de las Naciones Unidas.
Muy por debajo de Países Bajos aparece la República Checa, con un 6,6%, seguida de Estonia (4,4%) y Francia (3,8%). España, por su parte, tiene un ratio de 1,4, mientras que los países con menor uso de esta sustancia dentro de la Unión Europea son Malta (0,1), Portugal (0,3), Polonia (0,4) y Grecia (0,4).
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Según datos de la ONU, Europa concentra más del 40 % de las incautaciones mundiales de éxtasis y casi la mitad de los laboratorios desmantelados entre 2020 y 2023, especialmente en Países Bajos y Bélgica. En cuanto al consumo, Europa Occidental y Central constituye uno de los mayores mercados ilegales del mundo, con cerca de cuatro millones de personas que habrían consumido la sustancia en el último año, frente a unas 650.000 en Europa Oriental y Sudoriental.
El análisis de aguas residuales indica que, tras un crecimiento sostenido del consumo y la pureza del éxtasis entre 2011 y 2019, se produjo una caída durante la pandemia de la COVID-19, pero desde 2022 la tendencia ha vuelto a ser claramente ascendente. Además, la evidencia muestra que el consumo de esta droga se concentra en los fines de semana, lo que sugiere un patrón asociado al ocio y no al uso diario.
España, segundo en consumo de marihuana
Según los datos facilitados por el parlamento Europeo, la droga más común entre los jóvenes es, con diferencia, el cannabis (marihuana), con Italia como el mayor consumidor, con un 21,5% de jóvenes que reconocen haber consumido esta droga en el último año. La segunda en la lista es España, con un ratio de 19,4, seguida de Francia (18,9), República Checa (18,1), Alemania (17,7) y Croacia (16,6). Los países con menos consumo de marihuana de la UE son Malta (1,2), Rumanía (3,8) y Grecia (4,5).
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En Europa Occidental y Central, el cannabis se ha vuelto más accesible y potente durante las dos últimas décadas, especialmente entre 2000 y 2020, cuando aumentaron tanto su consumo como su frecuencia de uso y su daño asociado. Además, existen diferencias notables entre hombres y mujeres en su uso. Más del 80% de las personas en tratamiento por su consumo son hombres, siendo las mayores proporciones de hombres en tratamiento de Europa Oriental y Sudoriental.
El consumo de cocaína, aunque más bajo, tiene una prevalencia similar entre todos los Estados de la UE. El país que más consume es Países Bajos, con un ratio de 5,3, seguido de Irlanda (5), Estonia (4,6), Francia (4,4) y Dinamarca (4,2). España cuenta con un ratio de 3,1, mientras que los países que registran un menor consumo entre sus jóvenes son Malta (0,1), Hungría (0,2) y Grecia (0,6).
Según Naciones Unidas, el uso de cocaína en el último año ocupa el tercer lugar a nivel mundial en Europa Occidental y Central, y también es elevado en algunos países del sureste europeo. Desde 2015, la tendencia al alza en el consumo y la disponibilidad se mantiene en los países de la Unión Europea, salvo una caída durante la pandemia de la COVID-19.
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Por último, el tráfico de metanfetamina, dominada principalmente por la anfetamina, es heterogéneo en Europa, pero su consumo es mayoritario en Estonia, donde el 5,1% de los jóvenes .reconoce haber usado esta droga. Seguida de Estonia, destacan Bulgaria (4,3%), Finlandia (4%) y Países Bajos (3%), mientras que en España el número de jóvenes que ha reconocido haber consumido este tipo de estupefaciente es del 0,8%, siendo nulo el consumo en Hungría y Portugal y casi nulo (0,1%) en Malta y Eslovaquia.