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Un hombre descubre que la verdura que le roban en su huerto la están vendiendo en distintos mercados de Lleida: “Entran a robar y lo destrozan todo”

Un agricultor ha denunciado en ‘Elcaso.cat’ la oleada de robos que ha sufrido su plantación

Plantación de tomates. (Canva)

Las empresas agricultoras de Lleida ya no saben qué hacer. Desde hace tiempo, sus cosechas sufren robos constantes, un “problema endémico” que no solo sustrae parte de su producto, sino que termina fastidiando el resto del cultivo. Así lo ha expresado Oriol Pukol, uno de los responsables de La Cesta de Montgai en Elcaso.cat.

Las empresas agrícolas de la zona conviven cada año con la certeza de que no podrán disponer de toda la producción que plantan. A las inclemencias meteorológicas y a los daños causados por animales como conejos o corzos se suma desde hace tiempo la entrada de ladrones en los cultivos. Los asaltos suelen producirse de madrugada y su objetivo son frutas y verduras que pueden llevarse fácilmente, pero en su fechoría acaban por dañar toda la cosecha.

“Si vienes al huerto y pides un par de kilos de tomate, te los daremos, pero el problema es que entren a robar y lo destrocen todo”, ha afirmado Pujol a ElCaso.cat.

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Robo de tomates, calabazas y cobre

La mayoría de los ladrones se llevan calabazas o tomates. (Canva)

Los productos más expuestos son frutas y verduras fáciles de transportar, como calabazas o tomates. Según ha relatado a ElCaso.cat, los ladrones arrancan directamente las plantas de la tierra y rompen los sistemas de riego y las bombas de presión del agua.

El daño económico es considerable: estos agricultores pierden parte importante de su cosecha, dando el tiempo y recursos invertidos por perdidos, pues ya no podrán plantarlos hasta el año siguiente. Además, sufren daño en parte de su infraestructura.

Los robos no se limitan al producto agrícola: la explotación de Pujol también ha sufrido la oleada de robos de cobre y material agrícola registrada en los últimos meses en Ponent. En su caso, según ElCaso.cat, hace unas dos semanas les sustrajeron una hormigonera que guardaban en un cobertizo de uno de los huertos.

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Ni siquiera la presencia de un perro mastín evitó ese asalto. Los ladrones utilizaron una rueda de tractor que la finca tenía para entretener a las gallinas, se la lanzaron encima al animal y lo dejaron inmovilizado, según ha explicado ElCaso.cat.

El producto robado acaba en mercadillos

Pero lo que más ha llamado la atención de los afectados es que esas mismas frutas y verduras robadas terminan, en muchos casos, en mercadillos ambulantes de poblaciones cercanas. Pujol asegura que no lo han denunciado porque no tienen una certeza absoluta y temen posibles represalias, aunque aseguran estar convencidos de que esas calabazas eran suyas por tratarse de una variedad poco común.

La Cesta de Montgai trabaja con semillas antiguas que ya utilizaban sus antepasados. Según ElCaso.cat, se trata de variedades que la mayoría de agricultores dejó de plantar pese a su calidad porque ofrecían menos rendimiento y fueron sustituidas por otras más rentables.

Esa singularidad es precisamente lo que ha llevado a los responsables de la explotación a sospechar del origen del producto que vieron en venta. Aun así, identificar a los autores resulta muy difícil si no se les sorprende in fraganti, sobre todo porque los robos se cometen de madrugada.