El relevo generacional es el principal problema que afrontan tanto agricultores como ganaderos en España y el resto de la Unión Europea. El éxodo rural hacia las grandes urbes y las nuevas tendencias laborales alejan a los jóvenes de los trabajos que durante generaciones han realizado sus familias. En la UE -así como los Estados miembro y las principales asociaciones del sector- son conscientes de la dificultas de este relevo y ha emprendido acciones para favorecerlo.
Según los datos de la Comisión europea, la edad promedio de los agricultores de la región es de 57 años, mientras que solo el 12% son menores de 40, de los que únicamente una de cada 30 son mujeres. Además, las barreras de entrada para los jóvenes son varias, desde el acceso a la tierra difícil y costoso, el acceso al crédito limitado y complejo, desarrollo de habilidades y conocimientos empresariales, los servicios e infraestructuras en zonas rurales limitados y los sistemas de sucesión y jubilación retrasan la transferencia de la explotación agrícola.
En esta línea, el plan de la Unión europea aspira a duplicar la proporción de agricultores jóvenes y noveles para 2040, garantizando con ello la seguridad alimentaria de los ciudadanos europeos, el apoyo a las comunidades rurales y la capacitación de una nueva generación para construir un futuro agrícola sostenible, moderno y resiliente.
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Mejorar las condiciones de vida del campo
Por su parte, desde las asociaciones agrarias han valorado positivamente la ambición de la estrategia europea para el relevo generacional, aunque han destacado que esta misión no será fácil y hará falta más apoyo público “para que no haya ningún joven, agricultor o ganadero, agricultora o ganadera que quiera y no pueda incorporarse por falta de partida presupuestaria”, ha señalado Alicia Martínez, secretaría de Relevo Generacional y Digitalización de la Unión de Pequeños Agricultores.
La estrategia de la Unión cuenta con cinco puntos clave, entre los que destaca el acceso al crédito, con una partida de hasta 300.000 euros. Martínez ha señalado que es importante “asegurar unas condiciones de vida justas para que los jóvenes que quieran quedarse en su pueblo o incorporarse desde fuera cuenten con acceso a sanidad, vivienda o internet en las mismas condiciones que en cualquier ciudad”.
Además, respecto al último punto del plan, Martínez ha señalado que es fundamental que los mayores que quieran dejar el campo puedan hacerlo: “Muchas veces no ceden a esas tierras porque la pensión que les queda es mínima y lo necesitan como complemento para ellos llevar una calidad de vida. Lo que tienen que generar es una sucesión y una jubilación dignas”.
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Para la secretaria de Relevo Generacional de UPA deben haber cambios burocráticos para que los más jóvenes decidan entrar al sector. “Muchos deciden incorporarse sin ayudas por la carga burocrática que tienen en la tramitación y las normativas. Además, muchas veces, cuando se enfrentan a un expediente de incorporación, una vez que les dan la ayuda surgen las dudas y necesitan un acompañamiento para impulsar su proyecto de vida”.
Agricultura, ganadería y redes sociales
Martínez ha destacado también el rol de las redes sociales para dar a conocer el trabajo de agricultores y ganaderos: “Es una ventana al mundo para mostrar la importancia del trabajo que hacemos en nuestras explotaciones, el día a día en tiempo real y directo. Mostrar tus dificultades, tus problemáticas y las soluciones que tú encuentras en tus explotaciones, que compartes con tus seguidores. Es muy importante”.
Además, ha destacado el papel del programa Cultiva, iniciado en 2020 y que busca favorecer el intercambio de experiencias formativas. “Cuando los jóvenes vienen al programa Cultiva, les encanta la experiencia. Aprenden en el día a día y luego también les ayuda mucho a diversificar su explotación, porque pueden ir a otra explotación que tenga otra orientación técnico-económica muy distinta a la suya”, ha indicado.
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